Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Comerciar o no Comerciar
Leonardo Girondella Mora
2 diciembre 2014
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


El Proteccionismo deriva su nombre del objetivo que persigue, proteger a la industria separador.001de un país de la competencia que vendría de industrias del extranjero.

Es una idea muy asociada con el Mercantilismo —la idea de que lo mejor que le puede pasar a un país es exportar todo lo posible e importar nada o lo menos posible, con el propósito de acumular internamente la diferencia (oro, plata, divisas).

En lo que sigue, intento examinar las opiniones que apoyan a la propuesta general de limitar, frenar o impedir el comercio libre entre naciones —que es el común denominador entre el Proteccionismo y el Mercantilismo.

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• Una de ellas es la que se expresa en la idea del buen o mal resultado de la balanza comercial del país —con un saldo positivo siendo bueno y uno negativo siendo malo.

Si la balanza contiene un superávit, eso es bueno: ha entrado al país más dinero por exportaciones del que ha salido por importaciones —y si contiene un déficit, eso es malo porque ha salido más dinero del que ha entrado.

Bajo esta perspectiva, el comercio internacional es como un juego de póquer, lo que uno gana el otro pierde —y los países tienen que defenderse evitando tener una balanza comercial negativa, lo que lleva a decisiones como la prohibición de importaciones, o la imposición de tarifas a la importación.

• Otra de las opiniones que llevan a querer frenar el libre comercio es la protección de la industria nacional, a la que se considera incapaz de enfrentar a empresas internacionales —las que ofrecen productos mejores y que, de estar disponibles dentro del país, harían quebrar a las empresas nacionales.

Según está manera de pensar podría dictarse la política de impedir las importaciones de manera consistente y sin límite de tiempo —pero podría pensarse en dar un plazo de cierto número de años para que las empresas nacionales se preparen para enfrentar la competencia extranjera cuando se abran las fronteras.

• También, suele opinarse que debe limitarse el comercio exterior hasta no cambiar la estructura económica interna del país, realizando reformas en áreas fiscales, sindicales, regulatorias y otras que igualen al país con las condiciones adecuadas para competir con otros países.

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Las discusiones sobre tener o no libre comercio giran sobre esas tres posibilidades con amplias variaciones —pero siempre contrastando dos posturas muy diáfanas: tener libre comercio o prohibirlo-limitarlo. A esto se reduce el foco central de la discusión. Comerciar o no comerciar.

Mientras la discusión permanezca como un duelo en el que sobrevivan esas opiniones, no creo que exista gran adelanto en llegar a acuerdos generales —pero si la discusión incorpora elementos como los siguientes, quizá exista alguna esperanza.

• Los países no comercian entre sí —solamente lo pueden hacer personas que viven dentro de un país o en varios países. Una frontera nacional no cambia los beneficios mutuos del comercio entre personas.

• La situación extrema de no importación es imposible de sostener porque haría necesaria la total autosuficiencia nacional —algo que impediría, por ejemplo, importar vacunas para el país si éstas no han sido creadas internamente.

• Resultaría ineficiente intentar fabricar internamente cosas que pueden comprarse en el exterior a menor precio —que es la razón por la que la gran mayoría de las personas no producen sus mismos zapatos.

• Si las personas son libres y tienen capacidad para decidir lo que compran y producen, no existe una razón suficiente como para tener esa libertad dentro de un país, pero prohibirla en el exterior —sería injusto limitar esa libertad.

• El comercio libre es una oportunidad de avance para los países pobres, los que así podrían acceder a mercados mayores en países ricos y tener ingresos que les permitieran crecer sin necesidad de depender de ayudas internacionales.

• Reconocer que mucho del Proteccionismo es simplemente la defensa de intereses internos, sindicales, empresariales, que se verían lastimados al enfrentar competencia externa.

Mi punto es, al final, que el Proteccionismo es una manifestación del Mercantilismo y que permanece vivo por una razón básica: el libre comercio afecta intereses que buscan rentas basadas en el impedir la entrada de competencia exterior.

Nota del Editor

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