Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Democracia a Oligarquía
Leonardo Girondella Mora
29 mayo 2014
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Es una realidad que a pesar de su nombre, la democracia es un arreglo político mucho más elitista de lo separador.001que se piensa —incluso ha sido calificada como un sistema oligárquico: el poder está concentrado en unas pocas manos.

La conversión poco invisible de la democracia en una oligarquía tiene una explicación económica con origen en el costo de la información necesaria por parte del ciudadano común.

Para comprender esto, puede verse el tiempo que dedica una persona cualquiera a la compra de una casa. Es innecesario hacer notar que a pensar esa decisión le dedicará gran tiempo y dinero —obtener información sobre cada casa, sobre hipotecas, será en extremo valioso dado el momento de dinero que dedicará a la compra.

Ahora, la misma persona está decidiendo su voto por uno de los tres candidatos a la presidencia de su país —lo que supone que la persona buscará información acerca de ellos y la estudiará para emitir un voto razonado.

Seguramente no dedicará gran tiempo a buscar esa información y a estudiarla —hacerlo será una inversión mala: será más cara esa información que el provecho que saque de ella:

• Si el candidato por el que hubiera votado pierde aún con el voto de este ciudadano, eso significa que su voto personal es innecesario —el costo de adquirir la información para emitir un voto razonado es improductivo.

• Si el candidato por el que hubiera votado gana aún sin el voto de este ciudadano, eso significa que su voto personal es innecesario —el costo por la adquisición de información es así improductivo.

• Si el ciudadano decide no votar después de haber estudiado la información de cada candidato, el costo de haberlo hecho es improductivo —su no-voto no alterará los resultados de la elección.

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De lo anterior se desprende una conclusión que es inevitable: las personas dedicarán tiempo y recursos a las decisiones en las que ellas tengan una influencia determinante y representen un impacto importante en su vida.

El ciudadano normal, al votar entenderá que el costo para obtener la información necesaria que lleve a un voto sustentado es superior al valor que tiene para él ese voto —influirá muy poco en el resultado y los efectos del nuevo gobierno se tendrán con o sin su voto.

Pero existe un caso especial de ciudadano —el que sí sentirá los efectos del nuevo gobierno en un monto tal que hará productiva su inversión en estudiar las propuestas y, más aún, en influir en las decisiones del nuebo gobierno.

La diferencia entre los dos tipos de ciudadanos —el normal y el especial— es el del impacto que el nuevo gobierno tendrá en su vida: a más impacto mayor incentivo para obtener información y para intentar influir en el nuevo gobierno.

A mayor impacto aumentará la productividad de los recursos dedicados a obtener información y ejercer influencia —esto es lo que crea incentivos para el cabildeo, por ejemplo, y para las marchas de protesta en las calles.

Mientras que el ciudadano común puede contarse por millones, el ciudadano especial es mucho menos numeroso y es el que forma la élite que realmente influye en el gobierno —la oligarquía de la que hablé al principio.

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El grupo oligárquico de la democracia está formado por varios tipos de organizaciones e individuos —desde el poderoso empresario propietario de medios de comunicación hasta los sindicatos que del gobierno derivan su modo de vida, pasando por ONG’s que reciben fondos públicos y varios más.

Entonces llega el punto en el que el gobierno democrático es en realidad conducido por quienes están en la posición en la que les resulta productivo invertir buena cantidad de recursos en tareas de recolectar información sobre los candidatos y realizar labores de influencia en las decisiones del gobierno (quizá dando apoyos a las campañas de los candidatos que mejores condiciones les darán).

Esto es inevitable y tal solamente pueda ser reducido a montos aceptables para un mundo imperfecto.

Addendum

En México, por ejemplo, el sindicato de maestros está en esa situación —su ala disidente está en una posición en la que le es productiva la inversión en manifestaciones de protesta contra medidas que alteran su forma de vida.

Igualmente, empresarios poderosos juzgan productivo el uso de recursos que van a intentar influir en decisiones gubernamentales que les facilitarán la vida.

Nota del Editor

Puede verse como crudo el contenido de la columna, pero muestra una realidad diaria: los ciudadanos normales actuando lógicamente y dedicando pocos recursos a su participación en la política, mientras que otros, los especiales, realizan una participación sustancial.

Mostrar defectos de la democracia sirve para entenderla correctamente, sin perderse en halagos indebidos, ni querer destruirla. Y ubica a declaraciones como ésta, con llamadas irreales:

“De nada sirve la reforma [política] si no la ponen en práctica los ciudadanos. El objetivo de la reforma fue contar con un sistema más moderno, participativo y que acerque a la sociedad al trabajo político. Necesitamos de una sociedad comprometida, que ejerza sus derechos, no una sociedad en donde los resultados electorales sean producto de la apatía, el abstencionismo o de la distribución de bultos de cemento, despensas o láminas. Si persiste una sociedad apática, persistirá la política acomodaticia”, José González Morfín (nortedigital.mx)

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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