Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Delincuentes Todos
Eduardo García Gaspar
16 mayo 2014
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una consecuencia inevitable. Un efecto irremediable. androjo

Afecta a todos los ciudadanos. Desde viejos hasta jóvenes. A hombres y mujeres.

No hay excepciones. Todo ciudadano, en el mundo moderno, es un delincuente. Delincuente en el sentido de haber violado una ley.

¿Sorprendente? En realidad no. No hay otra posibilidad dado el medio ambiente en el que nos movemos.

Esta situación tiene un origen claro: la obsesión legislativa y reglamentaria de los gobiernos. Veamos esto paso a paso.

Como inicio, los gobiernos tienen entre sus funciones la emisión de leyes y reglamentos que rigen las relaciones entre los ciudadanos y entre ellos y el gobierno. Nada malo hay en ello, al contrario. Es gracias a esto que se puede vivir en un estado de derecho, y eso es muy bueno.

Las cosas comienzan a complicarse y tornarse negativas cuando la emisión de leyes y reglamentos se convierte en una obsesión estatal.

Ella puede medirse sabiendo el número de leyes emitidas, su longitud y complejidad. Todo gobierno, propongo, tiene tendencia a esta obsesión.

Los gobernantes suelen tener una idea de cómo debe ser la sociedad a la que gobiernan y tratan de implantar ese idea por medio de leyes y regulaciones. Cuantas más sean ellas y más detalle contengan, más se acercará la sociedad al ideal que ellos buscan.

Hace poco, en el WSJ, Stuart Taylor, dio algunos ejemplos que ilustran esta obsesión legislativa. Un árbol cae en un arroyo durante una tormenta y causa una inundación. Lo más sencillo sería retirarlo en ese momento, pero no. La legislación obligó a esperar 12 días y gastar 12,000 dólares. Eso sucedió en New Jersey, EEUU.

El ejemplo muestra cómo la obsesión legislativa tiene un efecto en la economía, encarecer los costos de vivir. Otro caso: entre 1973 y 2002 en la UE se estima que se emitieron más de 100,00 regulaciones, unas 70 por semana. Será imposible estar dentro de la ley bajo esas condiciones.

Esta obsesión legislativa, entonces, causa un número excesivo de leyes, lo que impide estar al día. Quizá leer una o dos horas al día para estar actualizado. Tiempo posible de usar en labores productivas o de descanso. Pero hay otra variable.

La de la longitud de las leyes. La ley Obamacare, por ejemplo, según algunas declaraciones contenía 33,000 páginas, cantidad que luego fue corregida a algo más de 20,000 y con ajustes a 7,000. Es absurdo totalmente.

Hasta aquí tenemos que la obsesión legislativa crea un exceso de leyes y que esas leyes son extensas. Hay otra variable, la complejidad de la ley, una función de su claridad. Me refiero a su redacción. No es infrecuente que ellas sean ilegibles e incomprensibles.

Teniendo leyes de más, leyes extensas hasta el absurdo y redactadas de manera ilegible, provoca una situación irremediable: no hay ciudadano que pueda estar totalmente dentro de la ley.

El intentar estarlo es, además, un costo adicional importante (por ejemplo, contratar abogados para cumplir con lo que la ley establece).

Hay otro efecto económico: para implantar las leyes abundantes, extensas e incomprensibles, el gobierno tiene que contratar más burócratas, gente encargada de vigilar a los ciudadanos y multarlos por su incumplimiento. Obviamente estos nuevos burócratas tendrán sueldos pagados con impuestos.

Además de elevar los costos de vida, el exceso de leyes tiene otros efectos sustanciales. Uno de ellos es el desprecio por la ley: las personas, cansadas de tanta regulación, comienzan a calcular los costos de ignorarlas y lo hacen.

Otro es la alta probabilidad de tener leyes que se contradigan entre sí, una situación que produce frenos a la actividad de los particulares por el tiempo que tardan en resolverse.

Otra consecuencia aún: el exceso de leyes actúa como un freno al crecimiento de las empresas pequeñas, que no están en condiciones de absorber los costos de estar en la legalidad. Esto es un freno a la competencia y una barrera de entrada que protege a las empresas mayores que así disfrutan de una renta inmerecida.

Inicié diciendo que el exceso de leyes amplias e ilegibles hace que todos los ciudadanos estén en una situación de violación de la ley. Delincuentes de una manera o de otra, una posición que los pone en posición débil frente al gobierno, el que explotará esa debilidad y será así más poderoso.

Post Scriptum

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La columna del WSJ es Book Review: ‘The Rule of Nobody’ by Philip K. Howard, escrita por Stuart Taylor, 7 abril 2014.

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