Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Democracia: Razón y Peligro
Eduardo García Gaspar
24 febrero 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


Tiene su lógica y ella es poderosa. Pero eso no le quita riesgos y ellos son grandes. androjo

Demasiado acostumbrados a cantarle loas, descuidamos su realidad más pedestre.

Hablo de la democracia.

Su lógica es aplastante: dividiendo el poder se minimizan sus sus abusos y se vive mejor.

Es cierto, pero no es el paraíso. Uno de ellos ilustra la situación, el cambio de gobernantes. Sin ese cambio no habría democracia.

¿Cómo cambiarlos sin que haya conflicto? Elecciones periódicas, con resultados aceptados por todo. No está mal y se hace eso porque es imposible que los ciudadanos participen todos en el gobierno.

De allí que se tenga una democracia representativa: la gente elige a sus representantes y estos gobiernan un tiempo. Y pueden ser cambiados.

También tiene lógica. Se divide el poder, se dividen las decisiones de gobierno y se padecen menos abusos de poder. Más aún, no se les da poder indefinido en el tiempo, a los pocos años debe haber nuevas elecciones.

¿Resuelto el problema? No, siguen existiendo riesgos. Uno de ellos es del poder excesivo de la mayoría, algo fascinante. La democracia supone el dominio de la mayoría, pero no si ese dominio lastima a la minoría, la que mantiene los mismos derechos de todos.

Aquí, por tanto, hay un riesgo potencial, la de la imposición de la mayoría que daña a la minoría. Algo que violaría el espíritu de la república democrática. Sí, la voluntad mayoritaria de los representantes se realiza, pero con una limitación incondicional, los derechos iguales de todos, lo que incluye a la minoría.

Por el otro lado, la minoría no puede alegar que toda decisión mayoritaria le daña e ignora, y que para todo debe contarse con su aprobación. Un reclamo de este tipo frenaría toda posibilidad de decisión gubernamental. Otro riesgo que es común.

La cosa no se detiene allí. Hay otro problema y otro riesgo, el del método de elección de los representantes populares. Los legisladores pueden ser elegidos por un medio directo: uno por distrito electoral, gane quien gane, lo que daría posiblemente mayoría de representantes a un partido sobre otros.

Temiendo a la posibilidad de mayoría de un partido que abrume a los otros, se ha creado la representación proporcional: una proporción de legisladores similar a la recibida en el total nacional de votos acumulados en todos los distritos. Suena razonable para evitar mayoría partidista indebida, pero al mismo tiempo podría frenar decisiones y considerar más al interés de los partidos que del electorado.

En resumen, la idea de la democracia se justifica centralmente por una causa: es el sistema que mejor evita la posibilidad de abusos de poder. Pensar que ella produce los mejores gobernantes es totalmente iluso. Al contrario, supone que los gobernantes no son mejores que nadie más e intenta acotar su poder.

Los hace por medio de la división de los poderes, pero también por medio de elecciones que renuevan a los ocupantes de puestos de elección popular. Esta elección, como vimos tiene sus problemas reales de daño a la minoría, de facción mayoritaria de legisladores que aplaste a la minoría. No son problemas menores. Y no tienen solución clara.

Pero hay otro problema también severo. Elegir a gobernantes supone que el ciudadano posee cierta información razonable sobre la política de su país y que razona su voto, una hipótesis demasiado irreal en la práctica. Si la democracia no elige a los mejores, los elegidos llegan al poder con votos que no han sido realmente meditados como debiera.

Cosas como las anteriores son las que dan significado a eso de que la democracia es un mal sistema de gobierno, el peor de todos, con la excepción de todo el resto.

La democracia, con su objetivo central de minimizar abusos por medio de la fragmentación del poder, no tiene malos resultados. Pero no resuelve del todo esa posibilidad de abusos, que ahora se presentan en la posibilidad de la mayoría dañando a la minoría y la posibilidad de mayoría legislativa que dé demasiado a un partido sobre el resto.

No espere la solución a estos problemas. Los riesgos no desaparecerán. Cuando mucho podrán ser disminuidos, pero siempre estarán presentes. Quien sea que crea que la democracia da voz al pueblo, que es un ideal admirable, que representa a la gente, que es un sistema fantástico, se equivoca de cabo a rabo.

Y no son pocos los que cometen ese error de pensar en la democracia y colocarla como la respuesta a la voluntad general de la nación.

La democracia es bastante menos que eso: una forma de evitar abusos por concentración de poder, pero que sigue dependiendo de la calidad de gobernantes y gobernados… los que están muy lejos de ser seres perfectos, sabios e inmaculados.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Democracia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras