Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Derrame y Prosperidad
Eduardo García Gaspar
6 marzo 2014
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Es el asunto del “derrame”. La idea de que la riqueza se derrama en toda la sociedad si se facilita su androjocreación.

Supone que no hay necesidad de redistribuir nada. La prosperidad, tarde o temprano, alcanza a todos.

Y eso es especialmente importante para aliviar la pobreza.

Esto del derrame (trickle-down) tiene su teoría: el crecimiento económico debe facilitarse y no hay mejor medio para hacerlo que implantar el libre mercado.

Esta prosperidad general que crea más riqueza ayuda a todos en general, también a los pobres.

Supone que la riqueza creada, la prosperidad aumentada, fluye a todos los sectores de la sociedad y llega en algún momento a los sectores de menores ingresos. Su resultado neto es benéfico para todos, también para los pobres.

En pocas palabras, los pobres vivirán mejor dados los resultados superiores del mercado libre para crear riqueza.

La idea tiene dos partes. La primera es que los mercados libres crean más riqueza que los mercados intervenidos y los socialistas. Esto es irrefutable en teoría y en la práctica.

La segunda parte es donde radica la discusión.

¿Llegan los beneficios de la mayor riqueza hasta el sector de los pobres o ellos permanecen igual que antes, o incluso peor? Obviamente los enemigos del mercado libre afirman que no llegan a los pobres esos beneficios y que, más aún, aumenta la desigualdad y también la injusticia.

Veamos esto con calma, sin inclinarnos de un lado o del otro. Seamos razonables.

Comencemos por ver que la mayor prosperidad producida por los mercados libres tiene un beneficio general, aunque no igual en todos.

La condición del pobre será menos mala en esa sociedad próspera que en otra estancada. Tendrá más probabilidad de elevar su ingreso que si la sociedad fuera menos desarrollada.

Segundo, me parecería fantasioso suponer que la riqueza creada por los mercados libres se distribuyera en igual proporción en todos. Obviamente no. Recibirán más ingresos quienes hayan tenido iniciativas exitosas y las personas a las que benefician esas iniciativas.

Este mayor ingreso de algunos tiene un efecto doble. Por un lado eleva la brecha de ingresos. Por otro aumenta el bienestar general de otros y se crea una condición propicia al ahorro, del que se deriva la inversión y eso eleva la creación de empleos. Hay más demanda de trabajo y eso tiende a elevar ingresos.

Nada de eso sucedería en otra sociedad bajo un sistema de economía intervenida: con una inversión menor se realizarían menos proyectos y la demanda de trabajo sería más reducida. Los pobres tendrían menos probabilidad de salir de su condición.

La discusión, me parece, se plantea mal desde el principio. Si se cree que los mercados libres producen una derrama de ingreso en igual proporción en todos los sectores de la sociedad, la respuesta es clara y rotunda. ¡Por supuesto que no!

Pero si se pregunta en qué tipo de sociedad tiene mayor probabilidad el pobre de dejar de serlo, también la respuesta es clara. ¡En un sistema de mercado libre! La prosperidad creada llegará a los más bajos segmentos no en la misma proporción, ni al mismo tiempo, pero eventualmente los beneficiará.

Eso no sucederá en las economías intervenidas, que causan estancamiento y obstaculizan la libertad económica. El beneficio a los pobres simplemente no llegará. Y, por ende, la única opción de estas economías es la de la igualación forzada de ingresos (que dará la ilusión de resolver a la pobreza).

Queda otro aspecto por tratar. En la esencia misma de los mercado libres, ellos producen unos pocos casos de fortunas muy conspicuas producidas por empresas y personas en extremo exitosas. En la visión de algunos, esto produce desigualdad, lo que obviamente es cierto. La brecha de ingresos se amplía en un mercado libre.

¿Es la brecha un problema? Solo en apariencia. El asunto debe ser replanteado y entender que el problema real es el bajo ingreso de unos y no el alto ingreso del resto. Y la solución ya no está en la igualación de todos, sino en el ayudar a que los pobres eleven por sí mismos su ingresos.

La posibilidad de elevarlos es mucho mayor donde existen mercados libres y se facilita la inversión. El asunto es, más en el fondo, que las oportunidades de elevar los ingresos de los pobres son mayores en donde existe libertad económica y las grandes fortunas representan inversiones que crean prosperidad.

En resumen, esa teoría del derrame es una especie de exageración teórica que facilita la crítica de los mercados libres, inventando un enemigo inexistente.

Si vemos que la mayor prosperidad beneficia a todos eventualmente, se entenderá que será más probable que el pobre deje de serlo en medio de ese ambiente que en medio de una economía intervenida.

Post Scriptum

Hay más ideas en ContraPeso.info: Redistribuciones.

Es mi impresión que muchos de los críticos de los mercados libres parten de un punto de vista confuso: presuponen, por ejemplo, que el capitalismo existe en, por ejemplo, Argentina o en México, y que es él el causante de la desigualdad del ingreso.

Se equivocan en su diagnóstico. No existe capitalismo ni mercado libre realmente en esos países, ni en muchos otros, en los que domina el llamado crony capitalism o capitalismo de amigos. Véase Desigualdad y Capitalismo Prebendario.

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