Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Desajustes Católicos
Eduardo García Gaspar
17 junio 2014
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No, lo supernatural es para mí más razonable que lo natural; porque lo supernatural es un mensaje directo de Dios, quien es la razón” G. K. Chesterton

Es un suceso extraño. Es poco común y bienvenido. Un regalo que es valioso a la larga.

Me refiero al androjopensamiento que sale de lo establecido. Y que, con frecuencia resulta paradójico.

Narro con brevedad un caso. La persona fue presentada con datos sobre sacerdotes católicos que cometieron abusos sexuales. La presentación de esos datos fue agresiva, beligerante, alimentada con odio hacia el Catolicismo.

La situación realmente fue tensa para quienes la presenciamos.

Pero entonces, esta persona comenzó a hablar con una calma que me pareció desesperante.

Primero, reconoció las acciones indebidas y reprobables de esos sacerdotes. Dijo que eran vergonzosas, que merecían castigos civiles y religiosos.

Ante eso, la otra persona acometió de nuevo, con incluso más dureza, lanzando toda una andanada de insultos al Catolicismo. Prácticamente solicitó la desaparición de tal religión.

Fue entonces que las cosas se pusieron interesantes.

La persona dijo entonces: “Veo que usted considera sin duda alguna que esos actos de algunos sacerdotes son claramente malos, moralmente negativos”. Ante lo que la otra dijo que sí, que eran actos indebidos en su sentido máximo.

Continuó la persona: “Ante eso, quiero decirle que las normas y principios que usted usa para calificar de inmorales a las acciones de esos sacerdotes son producto neto y claro del Cristianismo. Sin el Cristianismo, usted no tendría criterios para reprobar tales actos”.

“Si la sociedad los reprueba, si las leyes los castigan, eso es una consecuencia directa del pensamiento Cristiano, mantenido por el Catolicismo desde sus raíces y lo que provino de una idea muy simple: siendo creación de Dios, las personas tenemos valor en sí mismas, todas. Nadie había dicho eso antes que el Cristianismo”.

La otra persona que no tenía falta de inteligencia, calló pro un momento y concedió el punto con cierta renuencia.

Es cierto que si reprobamos actos como los de esos sacerdotes es porque seguimos un criterio establecido por primera vez en las enseñanzas cristianas.

Esos sacerdotes culpables lo son antes que nada ante la ley misma de Dios. Una ley que se convirtió en moral general y en leyes y en costumbres. Algo que tiene su origen en la concepción de ser hijos de Dios, una idea sin la que no hay un ancla sólida que permita acusarlos.

Esto me recuerda otra idea, una de G. K. Chesterton (1874-1936), en su libro La Esfera y la Cruz.

Uno de sus dos principales protagonistas dice que “El Cristianismo siempre está fuera de moda porque siempre está cuerdo; y todas las modas son locuras menores”.

Es la vieja idea de que el Cristianismo, concretamente el Catolicismo, está atrasado y necesita actualizarse a los nuevos tiempos.

Quizá sea lo contrario. “La Iglesia siempre parece estar atrasada, cuando en realidad más allá de los tiempos… mantiene la clave de la virtud permanente”. El desajuste del Catolicismo con los tiempos actuales no es diferente al desajuste en otros tiempos.

“Cuando Italia enloquece con el arte, la Iglesia parece demasiado puritana; cuando Inglaterra enloquece con el Puritanismo, la Iglesia parece demasiado artística”, sigue diciendo Chesterton.

Los desajustes católicos son así entendidos como una posición permanente que nunca realmente se acomoda a las circunstancias del momento.

Ante el libertinaje sexual de nuestros tiempos, la Iglesia parece atrasada, puritana, mojigata. Pero si estuviera frente a una situación opuesta, parecería libertina.

Frente a la exaltación exagerada de la razón, parece un enemigo de la ciencia; pero frente a locuras insensatas aparecería como una defensora de la razón.

Y esto tiene su gracia. Como lo describió el mismo autor:

“La raza humana siempre ha admirado a las virtudes católicas, a pesar de lo poco que las practica; y es más raro aún, ha admirado a la mayoría de ellas que el mundo moderno más claramente disputa”.

Lo que me regresa a la situación de las malas conductas de algunos sacerdotes.

Si se reprueban, si ante ellas la gente se indigna e insiste en castigos ejemplares, ello tiene un origen en la profundidad con la que sin reconocerlo se admiran las virtudes católicas.

Es la misma serie de virtudes católicas la que logra la admiración frente a personas como la Madre Teresa y la reprobación de actos tan terribles como las de esos sacerdotes.

Ambas, admiración y reprobación, están originadas por ese desajuste católico que se mantiene independiente de modas y circunstancias.

Post Scriptum

Quizá la apariencia católica de desajuste con la actualidad de estos tiempos (y del resto), puede ser explicada con dos principios. El aggiornamento, es decir, la integración de la actualidad de los tiempos al pensamiento católico; pero al mismo tiempo, el ressourcement, es decir, es mantener las ideas centrales y originales.

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