posiciones políticas

Diferencia entre aristocracia y oligarquía. Arreglos sociales sustentados en minorías selectas que concentran el poder, pero con diferentes inclinaciones.

Aristocracia y oligarquía, sus elementos

Los dos términos, oligarquía y aristocracia, tienen una gran similitud. Los dos, también, usados como insultos frecuentes, especialmente la oligarquía.

En lo que sigue examino aspectos de ambas palabras para poder examinar la diferencia entre aristocracia y oligarquía.

Un arreglo político

Oligarquía y aristocracia, las dos, describen un arreglo político. Es decir, una estructura política de gobierno de una sociedad, íntimamente ligada a la estructura del resto de la sociedad.

Un arreglo político elitista

Las dos tienen en común una idea esencial. Aristocracia y oligarquía presuponen la existencia de unos pocos en quienes radica el poder político de la comunidad.

En un sistema duradero y mantenido en el tiempo, que es difícil de cambiar o modificar. Sustentado en la minoría superior.

Preparación de la élite

Aristocracia y oligarquía, también, suponen que sólo unos pocos tienen la preparación suficiente como para gobernar a la sociedad.

Desde el otro lado, supone que las personas comunes no podrían gobernarse a sí mismas, por lo que necesitan a esos pocos que conduzcan los asuntos políticos.

Debe ser resaltado este último punto, el de la existencia de una élite que posee el talento para gobernar, y el relativo parecido que otras formas de gobierno tienen con esa idea.

La democracia, por ejemplo, supone la elección de los mejores para gobernar, aunque por un tiempo limitado y con poder acotado. Las dictaduras y los regímenes totalitarios también suponen la necesidad de una élite que gobierne, aunque sin límites de tiempo ni de poder.

Por separado cada una

Aristocracia

La aristocracia connota las ideas de una élite de familias de abolengo y larga historia, con educación y tiempo para dedicarse a los asuntos de gobierno.

La aristocracia contiene una esencia benigna que realmente hace buscar el bien de la sociedad en general, aunque preservando el status quo.

Oligarquía

La oligarquía, para mejor ser entendida, debe verse como una aristocracia echada a perder y que busca su enriquecimiento propio sin considerar el bien del resto —ambicionando mantener el sistema durante largo tiempo.

No hay aquí ya el elemento de tradición histórica ni el de benevolencia, ya que las oligarquías pueden ser formadas por cualquiera en el poder.

Aristocracia y oligarquía, diferencia

En una aristocracia, las personas tienden a aceptar el sistema, creyendo en la conveniencia de acatar el gobierno del grupo selecto, al que consideran mejor preparado para gobernar.

En cambio, en la oligarquía quienes están convencidos de esa conveniencia son los mismos pocos que gobiernan y se ven a sí mismos como indispensables para la buena conducción de los asuntos públicos.

En una aristocracia es frecuente encontrar actos de gobierno que consideran el bien de las personas comunes, a quienes se busca proteger.

Pero en una oligarquía, lo más frecuente es encontrar actos de gobierno que benefician más a la élite que gobierna con escasa consideración al mal que eso puede causar en el resto de las personas.

Diferencia entre aristocracia y oligarquía y que son centrales a pesar de similitudes grandes.

Alta concentración de poder

Aristocracia y oligarquía son sistemas políticos que pertenecen al tipo de alta concentración de poder. En este sentido tienen parecido con otros arreglos políticos, como dictaduras, regímenes totalitarios, socialismo y similares.

Sin embargo, en la aristocracia hay elementos que suavizan el poder represivo del gobierno, lo que no sucede con los sistemas oligárquicos que suelen ser más represivos y de poder más concentrado.

La mentalidad de la aristocracia suele inclinarse al conservadurismo, mientras que la oligarquía considera su principal misión el mantenerse en el poder por cualquier medida que sea necesaria.

En resumen

Los puntos anteriores exponen los parecidos —pero también la diferencia entre aristocracia y oligarquía.

Quizá lo más sorprendente es la idea esencial de un gobierno cualquiera, que es la concentración del poder en unos pocos. Un arreglo común a todo tipo de gobierno.

En una democracia, esa concentración de poder es cuidadosamente vigilada por medio de la división del poder y de renovaciones periódicas de gobierno. Lo opuesto a lo que sucede en una dictadura, o peor aún en un sistema totalitario.

La oligarquía tiene más parecido a esos sistemas con escasa limitación del ejercicio del poder, donde unos pocos detentan el poder por tiempos indefinidos.

Mientras que la aristocracia parece más una mentalidad general conservadora que puede comportarse con mayor flexibilidad y admite algunos contrapesos internos.

En la oligarquía unos pocos concentran el poder político y económico. Tienen la capacidad para reprimir cualquier movimiento que amenace al grupo de familias y personas con intereses comunes que forman esa élite.

No tiene ella una herencia histórica como la de la aristocracia. Puede ser el producto reciente de un nuevo gobierno, al estilo de la Familia Revolucionaria en México, organizada alrededor del PRI, agrupando a intereses políticos y económicos. O similares más recientes.

Bonus scriptum: una columna con el mismo tema, de 2008

Aristocracia y oligarquía

Son dos palabras muy usadas en los terrenos políticos y que tienen en común la idea de una elite que tiene el poder.

La aristocracia connota la idea del gobierno de los mejores y más preparados para tener poder sobre otros y la oligarquía es una degeneración de esa minoría en el gobierno.

Élites que gobiernan

Comprender los dos términos, por tanto, necesita partir de una noción La del gobierno en manos de un reducido número de personas, lo que se justifica por los requerimientos que necesita todo el que detentará gran poder sobre el resto.

Los gobernantes deben ser personas virtuosas, preparadas, conocedoras que sirvan de guía y control a la masa de ciudadanos imperfectos que ellos gobiernan. Solo una minoría es así.

Es una idea muy general e intuitivamente atractiva, que está contenida en los escritos de pensadores como Platón y su noción del mejor gobernante como un rey-filósofo. Pero también está en buena parte de los conservadores, como Edmund Burke y Ortega y Gasset.

Aristocracia degenerada = oligarquía

El riesgo degenerativo de la aristocracia es llamado oligarquía. Es decir también el gobierno de una elite pequeña pero que usa el poder para su beneficio personal dañando al resto de los gobernados.

«En la teoría aristotélica, los pocos ejercen el poder en beneficio del todo. Cuando no lo hacen así, la aristocracia se convierte en oligarquía, gobierno de facción». es.wikipedia.org

Es el gobierno de unos pocos que son viciosos, corruptos, inmorales e impreparados. Toda aristocracia contiene el riesgo de convertirse en oligarquía. Es una gran diferencia entre aristocracia y oligarquía.

Ese riesgo de degeneración de la aristocracia nace de la imperfección humana —propia de todas las personas. L que significa que en toda elección de gobernantes se corre el riesgo de elegir a las personas inadecuadas.

Resulta una ambición imposible el suponer que todo gobernante es una persona ejemplar que no abusará del poder que se le ha concedido o que ha obtenido él mismo.

Riesgos de la concentración del poder

Este riesgo del gobierno de elites es universal para toda posición política que sostenga como necesaria la concentración del poder en pocas manos.

El caso más visible de un gobierno de elites es el de una monarquía ilustrada, donde la voluntad real es ley y el poder político es detentado por los nobles.

Pero esa misma estructura esencial también es propia de otros regímenes que desean concentrar el poder, como el socialismo que está sujeto al mismo riesgo de degeneración de la elite gobernante. Y también de la aristocracia y la oligarquía.

Si fuesen posibles, sin ningún riesgo, la elección y el mantenimiento de los más preparados y virtuosos en puestos públicos, ese gobierno sería posiblemente el mejor de todos.

Pero ya que es irreal esa suposición de seres humanos perfectos, el problema político deja de ser el de la selección de los mejores.

El real problema político es otro, el de tener mecanismos de gobierno que eviten los abusos de poder que sin remedio produce la imperfección humana: la división de poderes que sistematizó Montesquieu.

Concluyendo

La aristocracia, en resumen, es el gobierno de los que se piensa son los mejores.

Un pequeño número de personas sin defectos y llenas de virtudes en quienes puede confiarse el poder del gobierno sin recelo y sin necesidad de controles.

Cuando ese pequeño número de gobernantes tiene defectos grandes y vicios, entonces se está frente a una oligarquía.

La aristocracia, en su esencia misma, pertenece a la categoría de posiciones políticas que sostienen que el mejor gobierno es el que tiene más poder y menos restricciones.

En este sentido, la aristocracia, la oligarquía y el socialismo pueden ser colocados en casi la misma posición. Del otro lado están las posiciones políticas que sostienen que el mejor gobierno es uno de poderes escasos y diversificados.

[La columna fue revisada en 2019-07]