Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Discriminación Sexual: Qué es
Eduardo García Gaspar
14 marzo 2014
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


El reclamo es muy conocido y está bien expresado en la cita siguiente:androjo

Actualmente muchas personas de la comunidad lésbico, gay, bisexual, tran-sexual, transgénero y travestista (lgbttti) sufren humillación, maltrato verbal, físico y psicológico, exclusión, negación de oportunidades, inequidad de trato, hostigamiento, violencia e incluso asesinato por su orientación o preferencia sexual y por identidad o expresión de género. piensadh.cdhdf.org.mx

Para entender esa discriminación es conveniente colocarla en un plano más general y amplio, lo que logra hacer la siguiente cita de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México con una redacción realmente amplia e ilimitada:

Discriminar significa seleccionar excluyendo; esto es, dar un trato de inferioridad a personas o a grupos, a causa de su origen étnico o nacional, religión, edad, género, opiniones, preferencias políticas y sexuales, condiciones de salud, discapacidades, estado civil u otra causa. www.cndh.org.mx pdf

El asunto es más complicado y más concreto de lo que se da a entender allí.

Y, lo que bien vale una segunda opinión es probar que esa redacción tan políticamente correcta crea problemas insolubles (solamente anulando la libertad podría hacerse eso que manda).

Un ejemplo, excluir a un ateo de ser un escritor en una revista religiosa, sería discriminación, definida así. Cuando del otro lado, la revista solo estaría seleccionando al mejor escritor que pueda (y eso no incluye a los ateos).

Peor, un tipo de 65 años siente haber recibido un trato de inferior por no haber sido admitido en el Real Madrid para jugar en lugar de Ronaldo. A casos tan absurdos lleva la descuidada redacción de la Comisión de Derechos Humanos en México.

Un enfermo de cáncer terminal recibe la negativa de un banco para un préstamo a 30 años. ¿Es eso discriminación? Ella es un asunto más serio como para tratarla tan tontamente como en esa redacción.

Puede un par de homosexuales reclamar discriminación porque en un templo católico el sacerdote se rehusa a casarlos. Según ese párrafo, sí y el sacerdote debería ser obligado a hacerlo.

Todo eso por culpa de una mala redacción que no considera los efectos de lo que está diciendo. Según ella, usted y yo discriminamos si excluimos de nuestro grupo de amigos a los grupos mencionados. Entre mis amigos, por ejemplo, no tengo a personas que sean musulmanas, es decir, las he excluido y las discrimino.

El asunto puede ser visto con tranquilidad, examinando si son iguales todas esas cosas que menciona la definición.

¿Son iguales origen étnico o nacional, religión, edad, género, opiniones, preferencias políticas y sexuales, condiciones de salud, discapacidades, estado civil?

No, allí se mezclan muchas nociones, muy diferentes (especialmente cuando se dice “u otra cosa”). Por ejemplo, me parece que no es igual raza o nacionalidad que preferencias sexuales u opiniones.

Cosas como raza, nacionalidad, edad, sexo, discapacidad y salud son facetas independientes de la voluntad personal. No hay en ellas una decisión. Son circunstancias ajenas al individuo. Esto lleva a considerarlas excepciones a la libertad de todos.

Sería indebido, por ejemplo, discriminar dando lugares separados a los blancos o negros en un restaurante. O no aceptar por ser mujer a una obrera bien calificada. Son casos claros y específicos, como lo indeseable que sería una tienda que niega atender a hispanos.

Pero cosas como religión y preferencias sexuales o políticas son dependientes de la voluntad de las personas (personas ya protegidas contra discriminación por razones involuntarias). Cosas que no pueden ser iguales a las otras.

Por ejemplo, obligar a una organización católica a dar hijos en adopción a matrimonios de personas del mismo sexo, sería igual a imponer a esa organización a realizar un acto opuesto a sus creencias. O igual a obligar a un pastelero a hacer un pastel para una boda gay.

Parece que tres criterios ayudan a esclarecer esto.

Si la faceta personal es involuntaria, moralmente neutral y sin impacto político importante, diferenciar entre personas no es discriminación. El criterio de ser moralmente neutral quizá sea el principal, algo que no es, por ejemplo, la faceta de preferencias sexuales (además de ser una conducta decidida por la persona, voluntaria).

Mi punto es destacar el descuido con el que son tratados temas básicos y complejos, generando nociones ingenuas que engañan, que no corresponden a la realidad, como ese párrafo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México.

Criticar su atolondrada redacción es un deber para quienes realmente están interesados en defender a la libertad y, por tanto, atacar a la discriminación real y dañina, la que altera libertades y vuelve al gobierno un agente moral indebido e inestable.

Post Scriptum

Tomé ideas para esta columna de Can We Equate Sexuality With Race?

Véase ¿Qué es Discriminación?

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras