Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Docilidad Ciudadana
Eduardo García Gaspar
14 mayo 2014
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Es una tendencia humana. Es intentar evitar el trabajo, lo difícil, la preocupación, los deberes. androjo

Preferible es el ocio, la diversión, la tranquilidad, el disfrutar placeres.

A veces triunfa un lado, a veces el otro.

Las elecciones pasadas en México mostraron cómo puede usarse la preferencia por la despreocupación y lo fácil.

Cuanto más fácil le haga la vida el gobierno al ciudadano, más votos recibirá quien esa promesa haga.

Por eso, en nuestros tiempos, las elecciones son una subasta de votos dados a las más atrevidas promesas políticas.

Se prometieron becas, ayudas a ancianos, transporte gratuito, lo que usted imagine; reducción de precios, mayores créditos, nada fue dejado fuera de esas promesas, como ayuda al desempleo y demás.

En la superficie se percibe solo la competencia política para lograr votos. Un poco más en profundo es muy notable que se trata de una venta legalizada de votos usando promesas falsas o irreales.

Pero aún más en el fondo hay una faceta muy oscura.

Este fenómeno de promesas de gobierno a cambio de votos provoca disposiciones y actos de gobierno que cumplen hasta donde pueden esas promesas. En la medida que lo hacen, están creando dependencia del ciudadano.

El hombre cuyo padre recibe la pensión universal por ancianidad, entenderá que si su padre pierde esa pensión, él va a tener que encargarse del problema. Él y su padre se han atado al gobierno y tenderán a mantenerlo en el poder (no sea que otro anule la pensión).

La joven estudiante que recibe del gobierno una beca para estudiar ha creado otra dependencia similar a la anterior. Se ha comprado al ciudadano por medio de un vínculo de dependencia. Sin esas ayudas gubernamentales, la vida se complicaría.

Claro, se ha perdido autonomía personal, pero la vida mejor es  más fácil y sólo me pide votar por el que me ha dado esto. Si las drogas crean dependencia, los gobernantes inducen a la imperium dependentia (en latín suena más elegante). Es una gobierno-adicción.

Y esto es lo que cambian las cosas radicalmente para todos. Los ciudadanos cambian, se tornan en solicitantes de favores adicionales.

Es decir de dosis mayores de la droga que les permite vivir en la la tranquilidad de recibir. La droga llega a extremos serios cuando se formaliza en derechos sociales.

Es este un ciudadano distinto al que trabaja y se esfuerza. Al que se siente libre y ansía se autónomo y valerse por sí mismo.

La persona que tiene ambiciones y proyectos que siente satisfacción personal al lograrlos. En quien encuentra satisfacción en poner antes los deberes que el placer. Y quien tiene un sentido de la virtud que hay en los logros personales. Un ser que está muy lejos de la posición sumisa del otro.

Quizá esto describa lo que creo que bien vale una segunda opinión. El producto de un estado de bienestar es una persona sumisa y dócil, que se supedita al gobierno. Una persona doblegada y subordinada, cuya vida ha sido puesta en manos del gobernante, sean por recibir subsidios a su empresa, o por aceptar la beca de gobierno.

Una sociedad formada por este tipo de ciudadano pierde la viveza que produce la libertad. Será una comunidad pasiva, condescendiente, anuente. Y que solamente cobrará vida para reclamar más al gobierno y mantener su vida sin complicaciones.

Siendo por naturaleza apática e indolente, se animará y protestará no para pedir libertades y recobrar su autonomía, sino para exigir más medios que le retiren responsabilidades.

Esta sociedad no podrá sobrevivir por largos períodos. La asaltarán crisis de finanzas públicas por exceso de gasto. Se estancará en la creación de riqueza por no entender que es la inquietud de la libertad lo que produce progreso.

Más aún, esa sociedad pasiva e indolente formará una serie de creencias y opiniones uniformes y estándares, de las que será difícil salirse. El idioma de lo políticamente correcto lo frenará. Intelectualmente, esta sociedad muere por falta de disidencia y competencia de ideas. Y al fracasar culpará a todos, menos a lo que creo el problema.

En esa sociedad se odiará al individualismo y se adorará al colectivismo. La persona pasará a ser un engrane de poca importancia, solo un elemento sumiso y dócil al que todo puede ordenarse. Y que estará dispuesta a hacer lo que sea con tal de no perder su cómoda dependencia.

Vivirá sintiéndose siempre víctima de alguna opresión que el gobierno se encargará de remediar. Mientras lo hace, quedará pasivo, esperando. Cuando mucho, participará en una marcha de protesta que exija más poder sobre él. Su vida depende del cordón umbilical que lo ata al gobierno.

Post Scriptum

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1 comentario en “Docilidad Ciudadana”
  1. Luis Lojero Dijo:

    Excelente articulo, cuantas gentes crees que lo lean. Habra forma de que llegue a un publico target. (por lo de la tienda) Felicidades





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