Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dos Tipos de Escasez
Eduardo García Gaspar
26 mayo 2014
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Estamos rodeados de ellas. De oportunidades para pensar. androjo

Y es divertido hacerlo. Consiste en poner en tela de juicio las cosas que parecen ser obvias.

Especialmente las cosas que suelen tomarse como verdades indiscutibles.

Un caso de estos se presentó hace unos días.

En la conversación, uno de los participantes dijo que había escasez de limones y que ésa era la causa del aumento descomunal de precios que tenía esa fruta. Cuando ella abunda, en cambio, sus precios son mucho menores.

Tiene toda la razón: los precios son un sistema de información muy valiosa. Contienen avisos sobre la escasez de bienes y ellos son de utilidad para los consumidores para decidir cantidades demandadas y usos. A mayor precio, en lo general, el uso es más cuidadoso.

Un ejemplo, el del agua. Los gobernantes suelen fijar los precios del agua y lo hacen tratando de que sean los más bajos posibles, sin importar qué tanta escasez existe.

Es decir, alteran el sistema de avisos y evitan que el consumidor cuide los usos del agua. Es como censurar información y hacer creer a la gente que todo está bien.

Esto nos lleva más lejos aún. En primer lugar, debemos reconocer que siempre hay escasez de todo. Nunca tenemos suficiente de lo que queremos.

Esta es la razón por la que las cosas tienen precios, para limitar su consumo al nivel en el que puede satisfacerse la demanda.

Si el bien fuera totalmente abundante, sin límites, entonces no tendría precio. Sería algo absolutamente gratuito. Una pequeña aldea junto a un río caudaloso tiene agua más allá de la que necesita y, por eso, es gratuita. Quizá lo único que tenga que pagarse es el transporte para el que la lleva casa por casa en tinajas.

Hay, sin embargo, otro significado de escasez, el de insuficiencia o desabastecimiento. Es sutilmente diferente a la escasez natural de todos los bienes. Escasez es equivalente a tener recursos limitados y la causa por la que los bienes tienen un precio.

Pero hay algo que puede suceder, el desabastecimiento. No se refiere a la cantidad disponible, sino a una cantidad menor de la que queremos al precio en el que está.

Esto es lo que puede verse en las tiendas vacías: los bienes que tenían estaban a un precio tan bajo que se compraron en cantidades superiores a las disponibles.

Esto explica en buena parte la razón por la que fotografías de tiendas en Venezuela con mostradores vacíos: el precio al que se vendían las mercancías estaba por debajo del que deberían haber tenido (incluyendo el precio no monetario que supone el hacer filas de varias horas antes de que la tienda abra).

Tenemos, entonces, algo que podemos llamar escasez natural. Es lo que hace que las cosas tengan precios y que ellos cambien de acuerdo con las cantidades disponibles de bienes. Es una situación normal, en la que los precios actúan como un muy valioso sistema de información para regular el consumo de cada bien.

Que el limón suba de precio es igual a un aviso en el que se lea “Consuma menos”. Y al revés, si el precio baja, el aviso diría, “Consuma más”. Este sistema de información funciona muy bien, lo que nos lleva al otro tipo de escasez, la provocada.

La escasez provocada es la que se tiene cuando el sistema de precios ya no contiene información sobre la cantidad que conviene consumir. Por ejemplo, si el gobierno obliga a mantener al limón a un precio bajo, la gente consumirá igual que antes y, ya que hay menos limones, comenzarán a verse espacios vacíos en las tiendas, en los que antes había limones.

Regreso al caso del agua. Digamos que viene una época de sequía, las reservas de agua disminuyen y, sin embargo, la autoridad mantiene el precio del agua al mismo nivel anterior (cuando no había sequía). Al mismo precio, las personas consumen igual que antes y, como hay menos agua, comenzarán los cortes de agua, la escasez provocada.

Es decir, de una manera u otra se encontrará usted con la realidad de recursos limitados, sean o no limones. No hay remedio, así es el mundo en el que vivimos.

La decisión de cuál sistema es mejor para enfrentarla es ahora lo que puede verse con mayor claridad. La de la escasez natural o la de la escasez provocada.

En un mercado libre, la escasez es lo que crea precios y los precios contienen información para que cada persona decida su consumo. En la escasez provocada, las personas actúan ciegamente sin información y llegan puntos en los que los bienes ya no están disponibles a ningún precio. Simplemente no hay.

Finalmente, nuestra vida presenta ocasiones frecuentes para ponerse a pensar y sacar conclusiones, incluso cuando uno está en un bar tomando una copa con los amigos. Una pequeña circunstancia, como la del alza del precio del limón, contiene valor suficiente como para de ella aprender.

Se necesita solo un poco de sentido común y, por supuesto, alejarse de prejuicios. Cuando discutíamos esto, dos de las personas fueron incapaces de entenderlo y todo lo explicaban como deseos de lucro y codicia. Casos de terquedad invencible.

Post Scriptum

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