Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Educación: Solución Total
Eduardo García Gaspar
12 junio 2014
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La educación en México es el cambio que debemos dar para poder transformar al país, para crear personas íntegras con una calidad inigualable en donde se deben aprovechar las oportunidades para crear un mejor entornohoracero.com.mx

Es el remedio estándar. La solución universal. androjo

La clave para llegar a la sociedad perfecta. La que ha erradicado pobreza, miseria, opresión, guerra, ignorancia.

Es, por supuesto, salida feliz: la educación pública.

Es una respuesta vaga y abstracta, universal y total. La educación es la solución a la sociedad imperfecta.

Lo que bien vale una segunda opinión es penetrar en el significado real de ese eslogan.

Y lo tiene. La educación como solución total, tiene sus elementos clave, comenzando por ser asignada al gobierno. Se implanta la educación en escuelas públicas, directamente controladas por la autoridad. O bien, obligando a las escuelas privadas a seguir planes de estudio decididos por el gobierno.

La hipótesis es al menos curiosa, pues los gobiernos no son expertos en la materia y, sin embargo, se nombran a sí mismos la fuente de la educación como solución social universal. La consecuencia es la obvia, lo que se enseña es lo que el gobierno piensa.

El segundo elemento de la solución educativa es sutil en la superficie. Consiste en la propagación de las propias ideas gubernamentales. La difusión de ideas progresistas, muy en especial la idea de derechos sociales, al mismo tiempo que el rechazo de ideas opuestas, a las que se tacha de reaccionarias, conservadoras y supersticiosas.

Es un adoctrinamiento ideológico en lo políticamente correcto, que exalta las nociones de moda: tolerancia, multiculturalidad, liberación, laicismo, derechos sociales. Y sobre todo, muy llamativa por lo que no enseña, la existencia de la verdad y los modos correctos de razonar.

Entre los conceptos más populares que esta educación enseña está la noción de víctimas sociales: grupos y colectividades que sufren opresión que solo puede ser remediada por medio de la acción gubernamental salvadora.

Y se cultiva la mentalidad de aprender a colocarse en cualquiera de las colectividades de oprimidos: mujeres, etnias, obreros, pobres, países en desarrollo, o cualquier otro. Entendiendo que la solución es la intervención estatal.

En ContraPeso.info: Libros de Texto, hay varios análisis del contenido de libros usados en la secundaria pública mexicana y que demuestran eso precisamente.

En tercer lugar, esa educación persigue ideales curiosos. Por ejemplo, la constitución mexicana dice que,

“La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia… dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa… se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios… fortalecer[á] el aprecio y respeto por la diversidad cultural, la dignidad de la persona, la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos…”

Todo eso, por supuesto, es ambiguo y puede ser interpretado al gusto de cualquiera. En su efecto neto final, es una educación que se manifiesta en contra del dogmatismo, pero sigue siendo dogmática. Enseña lo que se cree que volverá perfecta a la sociedad, la mentalidad progresista.

Es una posición arrogante: el gobierno definirá a los derechos, a la justicia, a los fanatismos, a los prejuicios, a la diversidad, a la familia, a los privilegios. En otras palabras, es intervencionismo moral, la enseñanza de valores definidos por el gobierno.

La educación convertida en solución universal para la sociedad perfecta es, al final de cuentas, la enseñanza a edades tempranas de la ideología progresista del gobierno. Una actividad que suplanta a la educación familiar, que es esencialmente moral y de creencias arraigadas.

K. Minogue (1930-2013), lo ha resumido bien.

“El resultado equivale a la destrucción de la niñez. La liberación politico-moral de los niños involucra la pérdida de dos sensibilidades apenas visibles que por largo tiempo constituyeron nuestra forma de vida. La primera es la confianza en la autoridad, un proceso por el que los niños aprenden los elementos de cuidado y prudencia. El segundo ha sido una niñez que duraba hasta la mitad de su segunda década de vida”.

La instancia más visible de esa destrucción es la sexualidad, la que se enseña como un derecho al placer sin límites, con las responsabilidades trasladadas al gobierno, como por ejemplo regalando anticonceptivos. Los niños, se les enseña, son uno de los grupos oprimidos por los mayores, de los que conviene liberarse.

Por supuesto, esa liberación es paradójica, porque los convierte en adictos gubernamentales.

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