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El Alma Del Sistema
Selección de ContraPeso.info
25 noviembre 2014
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Jordan Ballor. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.

En su revisión del último libro de Hunter Baker, The System Has a Soul [El Sistema Tiene un Alma], Doug Wilson recoge la alusión en el título.

Y en su introducción a For The Life of the World [Por La Vida del Mundo], Stephen Grabill hace uso explícito de esta metáfora de la relación entre los cristianos y la sociedad que se encuentra en la carta patrística a Diogneto:

“En pocas palabras: lo que el alma es en el cuerpo, los cristianos son en el mundo. El alma se dispersa a través de todos los miembros del cuerpo y los cristianos se encuentran dispersos por todas las ciudades del mundo. El alma habita en el cuerpo, pero no pertenece al cuerpo y los cristianos habitan en el mundo, pero no pertenecen al mundo”.

En el tiempo de esta carta, en el siglo II dC, el contraste de esta visión con los paradigmas dominantes habría sido agudo. Variedades de la reflexión filosófica y religiosa derivada de Platón sostuvieron un “alma del mundo” que animaba al cosmos.

Más tarde, el neoplatonismo, incluyendo la doctrina del alma del mundo, sería posteriormente tomado más o menos críticamente por una serie de pensadores cristianos, pero la yuxtaposición entre tales puntos de vista y la afirmación de los seres humanos, especialmente los seguidores de la religión cristiana, como el “alma” del mundo difícilmente podría haberse tomado equivocadamente.

El contexto de la Carta a Diogneto se hizo eco en la obra de otra figura patrística, Tertuliano de Cartago, quien en su apologética escribió a los cristianos:

“Permanecemos con ustedes en el mundo, sin renunciar foros, ni catástrofes, ni baño, ni recinto, ni taller, ni posada, ni mercado semanal, y ningún otro lugar de comercio. Navegamos con ustedes y luchamos con ustedes y aramos la tierra con ustedes; y de la misma manera nos unimos a ustedes en sus negocios —incluso en las varias artes hacemos propiedad pública de nuestros trabajos para su beneficio”.

En esta forma, los cristianos están presentes en toda la sociedad, extendidos a todos los miembros sin importar su lejanía, así como el alma anima a todo el cuerpo.

Esta imagen de los cristianos como el alma del mundo, como una presencia que extendida anima a toda la sociedad, corresponde en gran medida a las imágenes bíblicas de la sal y de la luz, que se encuentran sobre todo en los relatos del Evangelio del Sermón de la Montaña. Así, Jesús dice a sus seguidores, por ejemplo,

“Ustedes son la luz del mundo: ¿cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte? Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos”. (Mateo 5: 14-16)

El teólogo reformado holandés Herman Bavinck recoge estas imágenes en su distinción entre el evangelio como perla y levadura.

En el primer sentido, el evangelio es un tesoro de valor incalculable, haciéndose eco de la utilización en la parábola de la perla preciosa de Jesús.

En el sentido de la levadura, sin embargo, el evangelio y sus confesores actúan como agentes de la renovación y la transformación dentro del orden social más amplio. Por lo tanto, escribe Bavinck,

“Aunque el valor del Cristianismo está determinado, sin duda, no sólo, ni exclusivamente y ni siquiera en primer lugar por su influencia en la civilización, no obstante, es innegable que el Cristianismo de hecho ejerce tal influencia. El reino de los cielos no es sólo una perla; se trata de una levadura también. A quien busca le ofrece todo tipo de otras cosas. La piedad tiene una promesa para el futuro, pero también para la vida de hoy. Manteniendo los mandamientos de Dios, hay una gran recompensa. En su larga y rica historia, el Cristianismo ha dado muchos frutos valiosos a toda la sociedad en todas sus relaciones, a pesar de la infidelidad de sus confesores”.

Esta distinción entre el reino de los cielos como perla y levadura corresponde a la distinción hecha por el antiguo colega contemporáneo de Bavinck, Abraham Kuyper.

Kuyper distingue entre la iglesia concebida como un “instituto” y un “organismo” .

La iglesia como institución corresponde a la obra de la iglesia como a menudo pensamos en ella: sus programas oficiales, adoración corporativa, sacramentos y predicación.

La iglesia orgánica es una forma de pensar acerca de los cristianos que los ve como extensiones durante toda la vida, como una especie de agentes de fermentación, en el mundo y a través de sus llamamientos individuales.

El pluralismo de nuestro mundo contemporáneo tiene algunas fuertes resonancias con los tiempos de la iglesia primitiva. Pero hoy en día la hegemonía del materialismo científico hace que el desafío sea uno no principalmente de la determinación de lo que compone al alma del mundo, pero si hay en realidad realidad un alma o no.

Para este desafío dominante del discurso secular moderno, Baker habla de una verdad sobresaliente y antigua que merece recordarse: “La iglesia es el alma del sistema.”

Nota del Editor

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