Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Caso de un Ateo
Leonardo Girondella Mora
9 octubre 2014
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Lo que sigue es la parte sobresaliente de una conversación con un ex-ateo —o como separador.001él se describe, un católico reconvertido, cuyos puntos de vista considero dignos de apuntar.

La conversación que sigue resume a la real, la que tuvo una duración de poco más de una hora —con este resumen siendo aprobado por la persona, a quien identifico ficticiamente como simplemente A.

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G: ¿Quieres explicar eso de “católico reconvertido”?

A: Comencé como católico por herencia familiar, como una inercia cultural, pero me convertí poco a poco en un ateo como cualquier otro en mi juventud temprana. Fue mucho después que volví a ser católico pero ahora por convicción propia.

G: ¿Quieres ampliar esas etapas, comenzando por la del catolicismo por herencia familiar?

A: Naces dentro de una familia católica, en un país donde casi todos son católicos y lo religioso que tienes es casi involuntario. Mantienes la religión más como una parte de tus costumbres y cultura que por decisión meditada propia.

G: Luego la juventud y comenzó tu ateísmo, ¿verdad?

A: Sí, fue tan poco a poco que no me di cuenta de mi cambio al ateísmo. No es que no creyera en Dios, como que para mí había dejado de existir. La mejor forma de describir esta etapa es la que quitarse de encima un estorbo que molesta cuando uno quiere hacer las cosas que a uno le gustan.

G: ¿De cuándo a cuándo duró?

A: No lo sé de verdad, fue muy poco a poco, quizá empezó como a los 16 años o antes seguramente. Tampoco puedo decir con exactitud hasta cuándo duró, porque la reconversión mía fue también muy lenta, aunque quizá pudiera decir que empezó hacia los 30 años. Todo fue realmente poco a poco.

G: ¿Unos 15 años de ser ateo entonces?

A: Sí, unos 15 años de ser católico por herencia y cultura, otros 15 de ser ateo en el sentido de poner a Dios de lado y actuar suponiendo que no existía. Así cometí excesos y sucumbí a pasiones, mi vida fue sumamente desordenada y viciosa. No me pidas recordar los detalles.

G: De acuerdo. ¿Puedes ahora describir esa período de “reconversión”?

A: Fue complicado, pero sobre todo lento. Quizá lo que primero me sucedió fue darme cuenta de que las cosas pueden jerarquizarse y hay cosas más importantes que otras. Y eso me llevó a preguntarme qué era lo más importante que podía encontrarse en la vida de uno, lo que es realmente complicado.

G: ¿Así empezó?

A: Creo que sí, pero recuerdo que había otra cosa, como una especie de honestidad interna, el no engañarte a ti mismo, diciendo que lo que tú crees es lo más importante de la vida. Eso tomó una forma muy concreta, la de aquello ante lo que estarías dispuesto a considerar lo más alto posible. Algo frente a lo que dijeras, “por esto renunciaría a mi libertad”.

G: ¿Una búsqueda de lo más importante?

A: Exactamente y eso fue lo que me llevó a donde estoy ahora. Dios es lo más importante de la vida de uno, pero eso es solo la punta del iceberg del tema, porque entonces había que ver las cosas morales y religiosas como lo vital.

G: Antes de eso, ¿puedes decirme cómo es que llegaste a concluir que lo más importante es Dios?

A: Bueno, no pueden rendirte ante algo que es inferior a ti mismo y tampoco puedes rendirte ante algo que es igual a uno. Es decir, que si te vas a rendir ante algo, ese algo tiene que ser muy superior a ti y lo único que puede serlo es Dios. No hay otra alternativa que esa.

G: Voy a adelantarme un poco. Acabaste pensando en Dios como lo más importante de la vida, pero ¿cómo acabaste regresando al Catolicismo?

A: Eso es más fácil de explicar. Cambié mis fuentes de información y dejé de lado a los periódicos y noticieros que reportaban sobre el Papa y los católicos, porque no lo hacen bien. Fui a las fuentes originales del Cristianismo, eso de la Biblia y los escritos posteriores de los primeros siglos y encontré algo que me sorprendió: los católico son los únicos que realmente resguardan la esencia original del Cristianismo.

G: ¿En serio?

A: Sí, hablo en serio y otra cosa que me hizo pensar así fue el leer historias personales de conversos al Cristianismo, como el cardenal Newman.

G: ¿Hay otra cosa que quieras decir?

A: Supongo que esto sea al final de cuentas el resultado de una decisión doble por parte de uno, el tomarse en serio la idea de examinar la vida de uno y seguir eso que sea realmente lo más importante. Pero también, otra cosa básica que es el darse cuenta de que todo es fe, o sea, confianza en haber llegado a una conclusión correcta, igual para el ateo que para el religioso

G: Te agradezco el haber conversado sobre el tema.

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