Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Enfrentar la Verdad
Eduardo García Gaspar
7 abril 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Puede ser un choque. Puede ser realmente molesto. androjo

Un atentado contra la persona misma.

Se sentirá ella quizá afrentada. Hasta insultada.

Es lo que resulta cuando uno está frente a frente con la verdad y ella es opuesta a nosotros.

Puede haber varios tipos de reacción frente a la verdad que nos incomoda y molesta.

Tomo un ejemplo real para ilustrar esos tipos, el de varias personas que sostenían que México era un país con una economía totalmente liberal y que enfrentó evidencias que lo negaban.

“Tú tienes tu verdad y yo la mía, respétame”.

Una manera común de confrontar una realidad opuesta a la creencia propia. Consiste es salir por la tangente dejando de discutir y de aprender.

Es como una forma de aislamiento, la construcción de un muro protector que impide la entrada de información y opiniones que contradigan las propias. Puede ser vista como un truco del ilusionista que desaparece en medio de una cortina de humo.

“Tú estás afectado por tus intereses de clase y eso te impide comprender la realidad”.

Otra manera de enfrentar a la realidad y que consiste en acusar al contrario de no conocer la verdad debido a que pertenece a una clase social que ha modificado sus percepciones.

Un típico argumento marxista, usado por no marxistas también que tiene un pequeño problema: si uno está afectado por sus intereses de clase, entonces el otro debe también estar afectado por lo mismo.

Es otra forma de enfrentar la verdad pero ahora por medio del aislamiento del que opina diferente, al que se le encierra en una prisión mental: sus inconscientes intereses de clase. Ahora el truco del ilusionista es desaparecer a su espectadores y así ganar la discusión.

“Los datos que presentan son dudosos, de fuentes cuestionables, que no pueden confiarse”. Otra manera de enfrentar a la verdad y deteniendo la discusión antes de siquiera iniciarla. Es un truco de desprestigio que suele basarse en reclamos de inexactitud e intereses económicos.

La discusión puede tornarse en un duelo de credibilidad de las fuentes, o peor aún, en un choque entre la experiencia personal subjetiva y datos sólidos (“Pues digan lo que digan esas cifras, todo lo que veo en las calles es más gente pidiendo limosna”)

“Es que para mí el liberalismo es la explotación y la causa de la pobreza creciente”.

Una forma de enfrentar la verdad que consiste en redefinir a la posición contraria con carga negativa. Consiste en el cambio de significado de tal manera que se acomode a la posición propia.

La discusión entonces se torna improductiva debido a que una de las partes entiende a una noción de manera diferente a como la comprende la otra. La redefinición usada se construye de tal manera que contiene la defensa de la posición propia. Es la manipulación del lenguaje.

Las anteriores son algunas de las maneras en las que es común enfrentar la verdad, o al menos opiniones opuestas a la propia. Los usan todos. Los liberales enfrentando a los socialistas y estos a los primeros. Los progresistas confrontando a los conservadores y viceversa.

Incluso fuera de las discusiones ideológicas solemos usarlas. Son reacciones naturales, erróneas, pero entendibles.

En una situación ideal deberían evitarse sin olvidar eso que se llama escepticismo sano: la prudencia de examinar pruebas, evidencias y razonamientos contrarios sin ingenuidad ni candidez.

Lo anterior lleva a algo que creo que bien merece una segunda opinión sobre la posición personal de quienes piensan de maneras diferentes. Pueden ellas adoptar dos posturas, de las que dependerá la forma en la que reaccionen al enfrentar opiniones opuestas.

Primero, la reacción del obcecado. Con posibilidad de dosis variadas, es la posición del testarudo que se obstina en su opinión desechando lo que sea que se le oponga.

En versiones muy intensas, el reacio no exige menos que un acuerdo total y absoluto con su posición. En versiones más ligeras, el aferrado admite algunas cosas pero no cede con facilidad.

Segundo, la reacción del buscador. En esta posición lo que interesa es la búsqueda de la verdad y, por definición nada le interesa más que saber qué es lo que puede invalidar sus opiniones. Es la postura ideal y puede venir con distintas intensidades.

En esta posición puede haber una reacción un tanto odiosa, la que se produce en quienes buscando la verdad prefieren abstenerse de enfrentar a quienes no la buscan. Un desperdicio de tiempo para el buscador y un insulto para el obcecado.

Finalmente, creo que pocas cosas son más odiosas que la postura del intransigente que toma de la realidad lo que le conviene y rechaza lo que lo contradice. Este es el que es usuario frecuente de las reacciones anotadas en la lista anterior.

Una costumbre fatal en un mundo que exalta el derecho a opinar pero olvida la responsabilidad de pensar. Un medio ambiente de este tipo solo puede resolver las discusiones por medio de la fuerza del gobierno convertido en juez último de todo terreno.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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