Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Error, Derechos, Responsabilidad
Eduardo García Gaspar
9 octubre 2014
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La idea es natural. Equivocada, pero obvia. androjo

Una conclusión fácil que no deja ver su error.

En parte, porque tiene que ver con un concepto popular, el de derechos.

Piense usted en esta posibilidad. Todos sabemos que 3+3=6.

De esa verdad surge una pregunta obvia. ¿Se tiene el derecho a decir que 3+3 no es igual a 6?

En la superficie, la conclusión es obvia, el error no tiene derechos y, por tanto, debe negarse la posibilidad de que alguien diga, por ejemplo, que 3+3=8.

Ahora pasemos de ese ejemplo extremo a otros reales. El caso de la Evolución que se enseña en las escuelas y se toma como verdad ha implicado que se niegue el derecho a enseñar en ellas la doctrina de la Creación.

Y, al revés, pensar que la Creación es la verdad ha llevado a prohibir la enseñanza de la Evolución es algunas partes.

Detrás de este caso y de muchos otros está esa idea natural: el error no tiene derechos. Si alguien piensa que la idea X es falsa, se concluye que esa falsedad no tiene derechos, que no puede ser difundida, ni enseñada.

Un caso concreto, el del gobierno de un país cualquiera hace ya tiempo o bien ahora mismo.

Ese gobierno se une a una religión, la que sea, a la que considera oficial y verdadera, lo que le lleva a concluir que las otras religiones, que son falsas, no tienen derecho a ser enseñadas ni practicadas.

La equivocación, que no es obvia, está en la manera en la que se plantea el asunto: el error no tiene derechos.

Esto es lo que lleva a la situación de gobiernos que prohiben la práctica de otras religiones y solo autorizar a la oficial. Un caso caso extremo y visible, que se presenta en intensidades variables.

Por ejemplo, la noción de lo políticamente correcto actúa bajo la misma filosofía: el error no tiene derechos. Y así sucede que en ciertos círculos se margina y censura a quienes retan las ideas aceptadas como verdaderas.

Por ejemplo, cuestionar que las mujeres ganan menos que los hombres, o dudar del calentamiento global producido por los humanos.

La equivocación está en creer que el error no tiene derechos y que solo la verdad los tiene. La realidad es que solamente pueden tener derechos las personas, no sus conocimientos no sus opiniones. Y, por ende, siendo libres las personas podrán creer lo que más les convenza.

Podrán creer cosas erróneas y cosas acertadas, pero ese es su derecho, o mejor dicho su libertad.

Usted tiene derecho a creer en una religión y no en otra, a pensar que el calentamiento global producido por humanos es real o no. Esa es su libertad. Incluso tiene libertad para decir que 3+3=7.

La cuestión es obvia cuando se explica, pero permanece oculta mientras no se abre.

¿Se tiene derecho a enseñar en las escuelas a la Creación? Sin duda, por mucho que disguste a otros. Igual que se tiene derecho a enseñar la Evolución.

Una religión cualquiera tiene derecho a abrir un templo en el sitio que desee (cumpliendo con los reglamentos de construcción), incluso en donde predomine una sola religión.

Y no puede alegarse que la predominante es la verdadera, aunque lo sea. Todo, porque los derechos y las libertades son la de las personas para creer en esto o en aquello.

Una vez aclarado esto, se nos presenta una faceta un tanto desconocida: la enorme carga que esa libertad coloca en las personas. La libertad no es gratuita.

Si una persona tiene la libertad de creencia religiosa, eso le significa una responsabilidad grande, la de saber lo suficiente como para fundamentar su creencia.

Es la vieja idea de entender que la responsabilidad es la acompañante inevitable de la libertad. Responsabilidad de saber saber lo suficiente como para tener una opinión sólida. Querer la libertad sin aceptar la responsabilidad es el reclamo del ingenuo libertino.

Y es entonces que se comprende la idea de que la libertad puede conducir a tener creencias erróneas, opiniones incorrectas, conductas equivocadas, siendo responsabilidad personal el buscar lo correcto, lo verdadero, lo cierto.

En concreto, es erróneo pensar que el error no tiene derechos. Creer eso llevaría a la pérdida de libertad humana, sus derechos. Lo único que puede poseer derechos es la persona misma, con la responsabilidad irrenunciable de buscar la verdad. Lo único que podrá hacernos realmente libres.

Finalmente, tengo la fuerte impresión, de que nuestros tiempos son unos de demasiada televisión y poco seso, en los que las libertades han querido ser entendidas sin aceptar responsabilidades.

No es un panorama agradable, pues llevará a situaciones en las que la libertad individual será sustituida por la fuerza de quien crea tener “su verdad” y quiera implantarla en todos.

Post Scriptum

Si le gustó la columna, quizá también:

Son También Leyes

Mi Verdad, tu Verdad

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras