Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Éxito Capitalista, Fracaso Moral
Eduardo García Gaspar
5 diciembre 2014
Sección: ETICA, LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una paradoja. Algo curioso y llamativo. androjo

Más aún, es una crítica común del capitalismo. Y tiene su base.

Bien vale una segunda opinión ver esto más de cerca.

El éxito del capitalismo acarrea la semilla de su fracaso. Vamos parte por parte.

La primera parte puede ser chocante para algunos, pero es real. El capitalismo funciona y funciona muy bien. Ha permitido elevar ingresos, ha creado riqueza, mejores estándares de vida. Incluso C. Marx (1818-1883) lo reconoció y elogió en ese sentido.

Aceptemos eso como lo que es, una verdad. Por supuesto, no es un sistema perfecto, pero nunca en la historia del mundo ha existido la riqueza de la que disfrutamos en estos tiempos. Pero sucede, se nos dice, que esa riqueza creada produce debilidad de carácter.

Es tanta la riqueza y el bienestar que el capitalismo crea que las personas se ablandan. Sus buenos hábitos desaparecen. Surge el hedonismo, la ambición de lo material y, con eso, un estado mental de descontento al no poder poseer lo deseado en una cadena sin fin.

Un aspecto concreto explica bien el cambio al que se hace referencia. En buena parte fueron hábitos de ahorro, trabajo y frugalidad, los que permitieron crear riqueza como nunca antes se había visto y en unos pocos años.

Pero, se dice, esos hábitos fueron olvidados y ahora hay poco o nulo sentido de esfuerzo en el trabajo. La frugalidad ha cedido ante el consumo desmedido y el ahorro ha sido sustituido por el crédito. La gente, se dice, no tiene ahorros, tiene deudas y las tiene por causa de un deseo de consumo material desmedido.

Ahora es más sencillo entender esa crítica del capitalismo: tiene tanto éxito que ablanda el carácter; crea tanta riqueza que destruye virtudes.

En otras palabras, el capitalismo crea niños mimados y mal educados, que sienten tener derecho a la riqueza sin preocuparse por merecerla.

Echemos un ojo a esto. Comenzando por la primera parte, el éxito que produce el capitalismo. El reconocimiento de su capacidad para crear riqueza es obvio y grande. Nos lleva a una conclusión, la de si debemos o no adoptar al capitalismo.

¿Seleccionaría usted a otro sistema económico sabiendo que el capitalismo es el que más riqueza crea, el que más eleva los estándares de vida? Sería una tontería no hacerlo. Sería una gran equivocación el optar por otro sistema, el que sea, sabiendo que hay uno que es mejor.

Muy bien, entonces, incluso moralmente, existe una obligación lógica: seleccionar el sistema que mejores resultados da. No hay problema hasta aquí. Es lo más lógico y razonable que debe hacerse el implantar un sistema económico de propiedad privada, competencia, mercados libres, libre comercio y demás.

Por supuesto, el capitalismo no es perfecto, ningún sistema lo es; pero es el mejor que conocemos y tiene su buena base humana, la libertad personal. Y esto da una clave para enfrentar el éxito del capitalismo, el estar preparados para enfrentar una mucho mayor riqueza con libertad.

¿Cómo se ha enfrentado ese gran éxito capitalista?

Básicamente señalando sus efectos en el carácter de las personas. Su ablandamiento moral, la vulgaridad de los mercados libres, el énfasis en el poseer y tener, su materialismo y demás. Esto tiene su dosis de verdad, pero pierde de vista el punto central.

Para evitar todos esos problemas, se ha propuesto, debe cambiarse al capitalismo y adoptar otro sistema, típicamente variaciones socialistas. Hacer esto significaría abandonar el sistema que mejor funciona por otro que da malos resultados, con el objetivo de corregir aspectos humanos, vicio, degeneración y rebajamiento.

Pero eso no tiene sentido. Tales defectos que existen en cierta medida, no necesitan un cambio de estructura económica, sino una preparación moral más sólida que mueva más a las virtudes que a los vicios. Volverse socialistas, permítame decir, no cambiará a la naturaleza humana y de eso estamos hablando.

La solución es lógica: mantenga o implante el sistema económico que mejor funciona y más riqueza crea y ponga énfasis en eso que llamamos moral que es lo que pone frenos a la libertad guiándola por buenos caminos.

Acusar al capitalismo de crear materialismo, vulgaridad, consumismo y demás, no tiene mucho sentido. Esos son problemas morales, no económicos. Si ellos se tienen es que ha fallado la preparación moral, no el sistema económico.

Post Scriptum

Lo anterior puede ser visto en puntos simples. El capitalismo crea riqueza como nada lo ha hecho jamás en la historia. No ha fallado el sistema económico, al contrario. Si dentro del capitalismo se tienen fallas morales, la causa no es capitalista. No puede serlo. Las mismas fallas morales se padecerían sin importar qué sistema económico que aplicara.

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