Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fracaso Económico y Mentira
Eduardo García Gaspar
15 mayo 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La claridad puede ser incómoda. La verdad aún más, algo que se rehuye con frecuencia.androjo

Es preferible, para muchos, vivir en el tierno hechizo de su propio mundo.

Nada tan odioso como la verdad. Ella aniquila el encanto de la ficción personal.

Tome usted, por ejemplo, una idea simple, sencilla, la de una medición alternativa de desarrollo económico.

La de emigración voluntaria. La salida de personas del país A al país B, especialmente cuando eso es una emigración ilegal.

Tome usted un dato reciente (NYT, 23 septiembre 2013): casi 12 millones de emigrados ilegales en EEUU y elevándose. De estos, unos 6 millones son mexicanos. Una situación que se ha tenido por años. Tiene ella una interpretación.

En palabras de un amigo, “La política económica del país ha sido de tan escaso éxito que ha movido a millones a decidir pagar los altos costos de la emigración ilegal”.

G. Orwell tiene una buena frase sobre el tema: “En tiempos de engaño universal, decir la verdad es una acción revolucionaria”.

Por ejemplo, decir con claridad que el número de emigrados del país es un indicador inverso del éxito económico del país. A más emigrados, menos éxito.

Otra frase de Orwell, “Libertad es el derecho a decir a la gente lo que ella no quiere escuchar”.

Por ejemplo, medido en emigrantes ilegales enviados a EEUU, el primer país es México, y le siguen con cantidades mucho más bajas El Salvador, Guatemala, Filipinas, Honduras, Corea, China y otros.

Por supuesto, es una medición cruda que no revela todo el panorama, pero aún así es el reflejo de algo: muchas personas, millones, aceptan los altos costos de emigrar ilegalmente. Su decisión indica que ellos mejorarán su vida emigrando.

Hay algo en los EEUU, lo que sea, que esos 12 millones de emigrados ilegales no tienen su país. Podemos pensar en qué es eso que los atrae y discutir al respecto, pero no importa al final de cuentas.

La emigración mexicana, constante, por décadas, es un indicador de la realidad: las decisiones económicas de política pública en México han sido consistentemente malas. La aseveración es clara y presenta una realidad innegable.

Esto es realmente molesto para el gobernante, cuyo lenguaje “está diseñado para hacer que las mentiras suenen a verdad”, como escribió Orwell también. Y esto es lo fascinante.

No tanto la emigración del país, como un indicador indirecto de fracaso económico, al estilo de Cuba y Venezuela como ejemplos extremos actuales, sino algo más sutil: la incomodidad de la verdad.

Cuando alguien tiene una ideología, suele resultarle difícil enfrentar la realidad que choca con sus ideas. Una ideología es una serie suelta de creencias, a veces contradictorias entre sí, que dan a la persona una manera de entender al mundo.

El problema surge cuando el mundo, la realidad, muestra algo inesperado, que choca contra esa serie de ideas. Es en caso de la emigración mexicana, ella habla de la política económica diciéndole que ella no es la correcta. Le invita a revisarla.

“La verdad te hará libre, pero antes te molestará”, dijo más o menos Gloria Steinem. O como escribió A. Machado, “La verdad es lo que es y sigue siendo verdad aunque se piense al revés”.

Lo anterior me lleva a una conclusión posible. Cuando los gobernantes son presa de la ideología interpretan la realidad a su modo y se vuelven refractarios a lo que contradiga sus ideas. De este modo, el corregir se vuelve casi imposible.

Regreso al caso mexicano, similar al de muchos otros. Será en extremo difícil lograr que, primero, los gobernantes reconozcan errores de sus políticas económicas. Mucho más difícil será que las corrijan. Y así, por causa de la ideología, los errores se conservan por largos períodos.

Y no importa que la realidad contradiga las ideas de los gobernantes, ellos se vuelven inmunes a la verdad de lo real. La torcerán a su mudo, la negarán, encontrarán otras explicaciones de sus errores, harán lo que sea con tal de no aceptarla.

Parte de la conclusión es algo poco tratado: buena parte de la prosperidad será consecuencia de la habilidad para aceptar verdades incómodas y molestas, de la capacidad para reconocer errores. O, del otro lado, las ideologías tercas y obcecadas son causa de retraso y pobreza.

Lo que muestra un panorama poco optimista, pues las víctimas más frecuentes de las ideologías son los gobernantes que se entienden como salvadores que implantado sus ideas lograrán llegar a la sociedad ideas (recuerde a la URSS, a Mao, a Pol Pot, Castro, Chávez y otros)

Post Scriptum

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