Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Frankenstein Legal
Eduardo García Gaspar
26 junio 2014
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es simple sentido común. Todo inicia con el sentido original de la ley. androjo

Su propósito central. No es complicado: hacer respetar la justicia.

Es decir, proteger a la persona, a ella y a sus propiedades.

Construir un medio ambiente de confianza que permita trabajar e invertir de largo plazo.

Dentro de ese entorno, las personas percibirán que mañana gozarán de los frutos del trabajo de hoy.

Una de las bases insustituibles de la prosperidad. Es razonable, tiene sentido. Para eso es la ley.

Ahora suponga que alguien cambia ese objetivo de la ley. Lo transforma en otra cosa. Ahora la ley se usa para quitar las propiedades de unos para dárselas a otros.

Ya no se trata de proteger a la persona y a sus propiedades, sino de tomar posesiones de personas y darlas a otras.

Es un cambio de 180 grados. Antes cuidaba a la persona, ahora la ley las trata diferente. A unas quita y a otras da. No es algo extraño. Esta modificación de la ley sucede en todas partes y es producto del cambio que también han sufrido los gobiernos.

La expectativa original era simple: los gobiernos debían gobernar, es decir, crear y mantener el orden en un marco de libertades personales; ahora los gobiernos tienen otro objetivo, se han hecho cargo de la felicidad de las personas.

Regresemos a las leyes, a las leyes que han mutado. ¿Qué sucede cuando así cambia el propósito de la ley?

Muchas cosas, pero hay una notable: las personas tratarán de influir en la ley de manera que ella las haga recipientes de sus beneficios, o al menos para que no las haga sujetos de la expropiación de sus propiedades.

El fenómeno es real y producido por el cambio en las responsabilidades de gobierno. Cuando los gobiernos se asigna la responsabilidad de ayudar a unos, los que sean, las reglas cambian de acuerdo con los incentivos: habrá esfuerzos por estar entre los beneficiados por las acciones legales y gubernamentales.

Cambiar la naturaleza de la ley y la de los gobiernos es igual a la creación de una oportunidad de negocio, la de usar al gobierno para obtener beneficios personales, como subsidios, ayudas, exenciones fiscales, lo que usted imagine.

Los ingresos de las personas, bajo este nuevo esquema ya no dependen solo de su esfuerzo para trabajar. En mucho pasan a depender de la influencia que puedan ejercer para alterar a las leyes y a las decisiones de gobierno en su favor.

Hay un traslado de esfuerzos que daña a la prosperidad: menos trabajo se dedica a producir e innovar; y más se dedica a influir en leyes y decisiones de gobierno. Sería muy raro que al hacer esto no existiera corrupción.

El mecanismo por el que es posible ayudar a grupos selectos es siempre uno que significa un trato diferencial. Lo que en dinero se le dé a unos será siempre consecuencia de lo que se ha quitado a otros. Los tratamientos legales diferenciados, implican siempre un trato benéfico para unos y no tan benéfico a otros.

Es su sentido original, la ley trata a todos por igual. En su sentido original, los gobiernos gobiernan para todos por igual. Y, sin embargo, la nueva modalidad de leyes y gobiernos viola esa igualdad. Ahora se emiten leyes y se gobierna en beneficio de unos y con daño a otros.

¿La razón de esta mutación tan dañina?

La modificación de la razón de ser de los gobiernos, que han asumido la responsabilidad de hacer feliz al ciudadano. Como consecuencia, han sido convertidos en mecanismos redistributivos de recursos: quitan a los que creen que ya son felices y dan a los que creen que no son aún felices.

Eso, en teoría. En la práctica, la mutación legal aumenta el beneficio que produce la influencia en emisión de leyes y decisiones de gobierno. Ahora conviene invertir en tratar de influir, por ejemplo, con cabildeo, con pagos ilegales, con marchas callejeras.

Hay tanto dinero en el gobierno que conviene luchas por lograr alguna de las rebanadas que reparte. Pueden ellas ser muy sustanciosas. Además, hay otra consecuencia negativa: el gobernante aumenta su poder y con eso se elevan las posibilidades de abuso de poder.

Sería extraordinariamente ingenuo suponer que el gobernante no use esos cuantiosos recursos en su provecho personal, por ejemplo, intercambiando favores por votos.

¿La lección? Bastante obvia. Cuando se expanden las funciones de los gobiernos más allá de lo natural, comienzan a presentarse distorsiones en toda la comunidad, principalmente violando la igualdad de los ciudadanos.

Los gobiernos ya no gobiernan para todos. Las leyes ya no aplican por igual a todos. Ahora hay personas favorecidas y personas dañadas. El único que siempre es es feliz con este arreglo es el gobernante.

Post Scriptum

Esta es otra de las columnas en las que sugiero la existencia de transformaciones importantes en las ideas centrales de las creencias políticas en estos tiempos: Mutación Democrática, Mutación Legal, Mutación de la Libertad.

También, Mutación Moral, Mutación Representativa, Mutación Gubernamental.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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