Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Frases Que Aniquilan
Eduardo García Gaspar
17 octubre 2014
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Son cosas que echan a perder todo. Ideas que descomponen lo bueno. androjo

Frases que llevan a errores.

Nociones repetidas una y otra vez, que suenan bien, y que arruinan los asuntos.

Desarreglan las cosas, las disturban y trastocan. Y, sin embargo, son populares.

Me refiero a ideas expresadas en frases que pretenden hacer el bien, en política, pero que terminan por arruinar la cosas. Pretenden lo mejor, logran lo deteriorado.

Y causan problemas mayores de los que pretenden solucionar. Veamos algunos ejemplos.

“El gobierno debería encargarse de eso”. Y “eso” es cualquier problema que se tenga, sean niños obsesos, abuelos aburridos, madres solteras, lo que a usted se le ocurra. En economía es más marcado: emisión de dinero, fijación de tasas de interés, impuestos, subsidios, lo que sea.

Por medio de esa frase, pronunciada por un ciudadano, éste hace una renuncia. Ya no hará él nada y delegará su libertad en un burócrata. Cuantas más personas la digan y crean, más invadirá el gobierno el espacio ciudadano y menos libertad se tendrá.

Los resultados serán malos porque la sociedad progresa gracias a las participaciones de las personas. Si ellas se retiran delegando sus decisiones en el gobierno, se perderá esa contribución de las personas.

“Hay que buscar otras vías alternas, ni el socialismo ni el capitalismo”. Por supuesto, es otra acción perezosa, como la anterior, pero en otro sentido. El ciudadano que dice esto se retira a esperar que alguien invente la tercera vía y se queda en posición pasiva. Buscando un ideal, logra nada.

“Me mueve la solidaridad con los pobres”. No está nada mal pensar eso, lo que está muy mal es moverse solo por emociones y sentimientos. Es lo que, por ejemplo, dice un político: “Por solidaridad con los pobres debemos aumentar los impuestos”.

Es una falla de prudencia, de falta de neuronas. La caridad impensada es una falla enorme y continuamente cometida. Su clímax llega en el momento que el ciudadano dice, “el gobierno debe hacerse cargo de los pobres”. Es la renuncia más reprobable que puede tener una persona.

“En mi país no funcionarían esas ideas”. Esta frase la he escuchado muchas veces. Casi siempre es repetida por personas con muy buenas intenciones pero que se niegan a aceptar las bondades del liberalismo. No son socialistas, ni comunistas, sino personas que con sentimientos religiosos rechazan a los mercados libres.

Si se pensara así, debería también pensarse que ese país tampoco aplican las leyes físicas y la geometría tiene fórmulas diferentes a la universales. Que, además, tienen su propia Biblia porque la otra no aplica a su nación. Allí no opera la ley de la demanda tampoco.

“Si fulano gana las elecciones, nos irá muy bien”. Cuando un ciudadano dice eso y pone sus esperanzas en un político, coloca la clave de la felicidad de millones en una persona común y corriente, y no mejor que el resto. A veces peor.

Colocar la base de la prosperidad en una persona es como creer en un Santa Claus de la política. No existen, ni existirán. La atención debe ponerse en el sistema de gobierno y sus principios y reglas.

“El capitalismo salvaje y el socialismo humanista”. Esto es como decir, la daga malvada y el cuchillo bondadoso. No tiene sentido asignar virtudes a cosas. Las virtudes y los vicios son humanos y la naturaleza humana no cambia dependiendo del sistema económico que se tenga.

Usted va a padecer del egoísmo en el socialismo y en el capitalismo por igual. Hay socialismo salvaje en el sentido de que puede dejar rienda suelta a la maldad de algunos, lo mismo que en el capitalismo.

“El socialismo es mejor porque allí los gobernantes se preocupan por el bien común”. Esta es la hipótesis ingenua de demasiados. No, no hay garantía alguna de que el socialismo lleve al poder a santos varones, como tampoco la hay en sistema alguno.

“La desigualdad es el mayor problema de nuestros tiempos”. Es la frase que lleva a concluir que el gobierno realice acciones igualadoras, quitando a unos y dando a otros. ¿Logrará igualdad? No, el gobierno será así el único rico y la desigualdad será mayor que antes.

El problema no es la desigualdad, sino la pobreza y ella no se remedia con redistribuciones.

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Mi punto fue resaltar algunas de las frases que expresan nociones que echan a perder todo. Y con buenas intenciones solo logran pobreza continua y sostenida. palabras que uno oye repetidamente y que todo descomponen

Post Scriptum

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