Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Geometría Política
Eduardo García Gaspar
11 diciembre 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es entendible. Es comprensible y natural que se quiera simplificar. androjo

Lo simple es más fácil de entender. Y lo fácil de entender es vital en tiempos como los nuestros.

La televisión, por ejemplo, no admite temas complicados, con interpretaciones sutiles. El énfasis en lo visual sustituye a lo escrito.

El resultado es, en general, dañino. La simplificación comprendida puede causar la impresión de saber y conocer.

Creyendo que se sabe mucho, la decisión obvia es suspender el proceso de aprendizaje. No tiene caso entrar al terreno de la complicación cuando lo superficial satisface.

Así es habitual pensar, entre algunos, cuando se lee una novela histórica, creyendo ya saber lo que hay que saber de ese período histórico. Un ejemplo excelso de esto fue la persona que me aseguró conocer a la Iglesia Católica después de leer El Código da Vinci.

Otra instancia de esa simplificación de nuestros tiempos es eso que podríamos llamar geometría política. Me refiero a la posición de ideas políticas e ideologías dentro de simples mapas o dimensiones. Por ejemplo, quizá la más famosa de las simplificaciones.

Esa de que el Marxismo o Comunismo está en la izquierda de las posiciones políticas, formando una posición de avanzada y progresista, al mismo tiempo que en la derecha está su contrario, el Fascismo, que es reaccionario. La realidad es que ambos sistemas son extraordinariamente similares.

No es infrecuente ver esto en los reclamos socialistas, que habitualmente califican de fascistas a sus opositores.

Esta simplificación se repite una y otra vez en los medios, por ejemplo, al calificar a los partidos políticos, que son asignados a posiciones en ese continuo ideológico: de izquierda, de derecha, de centro, centro izquierda, centro derecha…

Otra simplificación de geometría política es la del conservadurismo y progresismo, la que suele asignar calificativos predeterminados.

La izquierda se ve con simpatía, con adjetivos como humanista, de avanzada, flexible y otros. Por su parte, el conservadurismo es asignado al extremo que contiene calificativos como reaccionario, retrógrada y fundamentalista.

Ejemplos, los anteriores, del simplismo que impide entrar a discusiones productivas. ¿Cómo tomar en serio a alguien que es un fascista reaccionario? ¿Cómo admitir que un reaccionario tenga una opinión interesante?

Porque, después de todo, las ideas son complejas y sutiles. tanto que no admiten ser encajonadas en categorías primitivas y simples.

Tome usted, otro caso común de simplismo, el de una persona que me preguntó si era religioso, yo dije que sí, y concluyó que yo era un fundamentalista.

En el fondo de todo esto hay algo que bien merece una segunda opinión.

En tiempos de demasiada televisión y escasa lectura, la simplificación es un efecto inevitable. Se necesita para tener la impresión de tener conocimiento. Y esa simplificación evita tener las molestias de saber más.

Una situación que causa interpretaciones erróneas por todas partes, especialmente en el caso de ideas más complejas y sutiles.

Por ejemplo, piense usted en la combinación de ideas liberales y conservadoras: libertad económica, libertad política y valores morales absolutos. No es realmente compleja esta posibilidad, pero no será entendida por quien solo ve derechas e izquierdas.

Entrar en terrenos más sutiles suele resultar en textos poco o nada comprensibles para ese simplismo político y económico, el que debo decir afecta más al socialista que al liberal, aunque este último no es de ninguna manera una excepción notable.

La situación empeora cuando la persona adopta una posición a la que solo conoce de manera simple. Creyendo ser un experto en su posición, ni siquiera se molesta en conocer a los opositores. Y así es que da cabida al enemigo más terrible, el relativismo que juzga a todo como opinión personal.

Mi punto me parece, es razonable. Tenemos en nuestros tiempos la creencia de que ideas simples, precalificadas, constituyen conocimiento suficiente. Esto es lo que hace que, por ejemplo. quienes ahora critican la pasión igualitaria sean vistos como enemigos de los pobres.

Y, finalmente, lo terrible de este medio ambiente convertido en una censura de facto, haya personas que tengan miedo de expresar sus ideas sin temor. Quedándose calladas no logran ayudar al simplismo que tanto daño provoca.

Post Scriptum

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