Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gobiernos Que Todo Pueden
Leonardo Girondella Mora
23 septiembre 2014
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Quiero llamar la atención a una situación común en muchas conversaciones que versan separador.001sobre política —y en las que las personas explican las situaciones de su país y del mundo como una función directa de la acción gubernamental.

Lo bueno que suceda al igual que lo malo, tiene en esas conversaciones un responsable único, el gobierno.

A esta manera de pensar se unen los gobiernos mismos, los que se atribuyen el mérito de lo bueno que suceda y, del otro lado, la oposición los culpa de todo lo malo que suceda.

Es una manera de pensar que giro sobre un eje único explicativo, el de la acción gubernamental como causa de todo o casi todo lo que acontece en un país y en el mundo.

Los gobiernos y su oposición participan en un juego de total responsabilidad —unos adjudicándose la responsabilidad de lo bueno y otros culpándolos de lo negativo que acontezca.

Los ciudadanos, muchos de ellos, juegan el mismo juego gubernamental, apuntando a los gobiernos como responsables únicos de lo que suceda, bueno o malo —y con la misma distinción, los partidarios del gobierno buscarán darle el mérito de lo bueno y sus detractores gozarán culpándolo de los malo.

Obama, por ejemplo, ha sido un buen ejemplo de esto que señalo, al culpar sistemáticamente a los republicanos de los problemas que enfrenta —pero no es la excepción, sino la regla de algo que puede ser llamado el síndrome de la responsabilidad política única.

&&&&&

La explicación es claramente insatisfactoria, pues la sociedad es un ente demasiado complejo como para aceptar explicaciones únicas basadas en el mérito o los defectos de las decisiones de gobierno —pero lo más digno de apuntar no es esta falla tan clara, sino un efecto colateral de esa manera de pensar.

Cuando se acepta que las decisiones gubernamentales son las causas únicas, o al menos principales, de lo que sucede dentro del un país, acontece algo indeseable en la mente de los ciudadanos: ellos comienzan a pensar que efectivamente eso es cierto y que ya que es verdadero, el camino a seguir es elevar el número y alcance de las decisiones de gobierno.

Ya no se consideran otras posibles explicaciones y el gobierno acaba siendo colocado —inconscientemente—en un plano en el que nada es imposible para él.

Si es responsable de todo lo que sucede, es natural pensar que si algo se quiere eso sea solo una cuestión de solicitarlo a los gobernantes.

Esta manera de pensar, errónea y simplista, tiene esa consecuencia que en términos más formales puede expresarse como un cambio del significado de gobierno —el que se transforma en una agencia ilimitada de soluciones sociales.

Nada existe que no pueda ser aliviado por medio de una política de gobierno.

Lo que he apuntado es sencillo de comprender: una costumbre en las conversaciones de la gente y una práctica política, las dos comunes, suponen como cierta a una premisa falsa —la de que el gobierno es responsable de todo.

Y esa premisa, que es presupuesta de manera inconsciente, colabora a obtener otras conclusiones, muy en específico la de que todo problema que se enfrenta en la sociedad tiene una solución gubernamental —lo que es equivalente a una miopía que impide siquiera imaginar otras soluciones.

Nota del Editor

Si le gustó la columna, quizá también:

Desbordar su Poder

No Estorbar

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras