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Herejes, Ahora y Antes
Selección de ContraPeso.info
19 agosto 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Hunter Baker. Agradecemos al Acton parrafo.001-1Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es Heretics and Heresies, New and Old. Los sucesos son estadounidenses, pero su fondo es universal.

Usted puede no haberse dado cuenta, pero Tony Dungy es un hereje. ¿Tiene el ex futbolista, entrenador y ahora analista de televisión, creencias que son consideradas heréticas por sus compañeros cristianos? No.

Pero sus recientes dudas sobre Michael Sam como jugador de la NFL (usted recordará a Sam como el atleta universitario All American anunció públicamente que es gay), hicieron que Dungy fuera visto como un hereje por los miembros de otra secta que está ganando adherentes a un ritmo rápido.

Están más seguros de sí mismos que nunca. Donde una vez abogaron por la tolerancia, ahora tienen la sensación de que están ganando la partida. “No puede haber tolerancia para las ideas que están mal”, explican. Y están pensando que podría ser el momento de ejercer un nuevo poder.

Si el problema es el mandato HHS respecto a la provisión de productos anticonceptivos o las nuevas actitudes en relación al romance y matrimonio entre personas del mismo sexo, el grupo que tiene lo que podría llamarse actitudes “progresistas”, ha demostrado su voluntad para hacer que quienes están en desacuerdo se deban alinear.

El florista o el panadero cristianos deben ser llevados al camino correcto. Tal vez incluso sean llevados a entrenamientos de sensibilidad. Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos emitió una decisión estrecha en favor de Hobby Lobby, las seculares-progresistas aullaban como si algún campesino no se hubiera quitado el sombrero en presencia del rey.

El tema no ha sido siempre el sexo o la bioética. Si miramos hacia atrás en el siglo 20, podemos ver a los soviéticos persiguiendo a herejes de un tipo diferente. En Rusia, la herejía era la idea de que el Estado debe ser limitado o que la gente debe ser capaz de determinar su propio destino económico.

Algunos herejes incluso pensaban (¡uy!) que a los ciudadanos se les debe permitir ser propietarios. Mientras estaban en ello, por supuesto, los soviéticos, y los bolcheviques antes que ellos, lanzaron una persecución masiva de cristianos que acumuló mártires por millones.

China bajo Mao también tenía herejes. Estas eran personas que tenían dudas sobre el Gran Salto Adelante y otros planes establecidos por el gran líder que declaró que “¡China se ha puesto de pie!” Algunos de los herejes fueron gente como profesores universitarios que tuvieron que ser humillados siendo enviados a las zonas rurales para realizar trabajos agrícolas.

Otros olvidaron colocar fotos de Mao en sus hogares en lugares destacados. Durante la Revolución Cultural, grupos de adolescentes entusiastas golpearon a esas personas, incluyendo a las alguna una vez estimadas personas mayores, con hebillas de cinturón por su falta de adecuada actitud revolucionaria.

A partir de este verano, creo que algunos miembros de nuestra propia vanguardia revolucionaria pueden haber querido llevar cinturones y empezar a golpear a los propietarios de una determinada tienda de artesanía.

Lo trágico es que todos parecen tener una tendencia a querer marginar y acosar a los herejes entre nosotros. Deng Xiaoping fue enviado por Mao Zedong a un campo de reeducación por su pensamiento incorrecto. Se podría pensar que, a su vez, sería él un defensor de una mayor libertad de expresión. ¿Pero quién fue autor del resultado en la Plaza Tiananmen? Nada menos que el presidente Deng.

Siento tener que decir que los cristianos, que rápidamente se están convirtiendo en los herejes de estos tiempos como lo fueron en otros, están lejos de ser inocentes en este sentido. Fueron perseguidos terriblemente como un culto inaceptable en el Imperio Romano. Cuando por fin ganaron la aceptación, fue una gran liberación para ellos. La tolerancia oficial trajo la libertad. Finalmente, estaba el poder.

Mientras que el primer emperador cristiano, Constantino, no ejercía gran coerción, algunos de sus sucesores lo hicieron. Y todos sabemos que la experiencia de la iglesia en el occidente incluye actos de salvajismo en la guerra y la tortura de los herejes en tiempos de paz. A veces la represión se debe a un deseo de retener el poder, pero con demasiada frecuencia estamos dispuestos a cometer crímenes contra otros porque queremos hacer realidad el sueño milenario.

De acuerdo con este punto de vista, el Paraíso no nos llegará a menos que unas pocas personas comprometidas estén dispuestas a hacer lo que sea necesario (tal vez por cualquier medio necesario) para terminar la tarea.

Una cosa es intentar alcanzar de una manera positiva visiones de excelencia moral y espiritual. Debemos sentirnos libres para intercambiar ideas y para convencer a los otros de lo correcto de nuestros puntos de vista. Ese es el proceso mediante el cual se intenta descubrir la verdad.

Pero hay un factor humano que convierte al sano debate en coerción. Es la tendencia que tenemos a encontrar desagradable e inquietante al desacuerdo y la refutación. No nos gusta escuchar que otras personas que tienen una opinión diferente. Nuestro entendimiento del mundo es valioso para nosotros.

Puede ser especialmente emocionante tener un nuevo punto de vista que parece estar iluminado en comparación con las mentalidades retrógradas de los demás. No nos gusta que esos cavernarios no sigan el programa.

Pero la tentación siempre está ahí para terminar el proceso de conversión del grupo con un poco de intimidación aquí, alguna marginación oficial allí, y la pérdida de privilegios. Tal vez esas personas no deberían ser capaces de dirigir una escuela o tener un trabajo importante o participar en la comunidad en una variedad de maneras.

Brendan Eich, otro nuevo hereje quien co-fundó Firefox y fue desalojado de su propia organización, te puede decir todo sobre esto.

Nota del Editor

La columna de Hunter Baker es notable por señalar cómo las cosas cambian para seguir igual. Aquel que antes reclamaba tolerancia para sus ideas, es quien hora resulta ser intolerante.

Más aún, resulta esa tentación humana para usar diversas maneras de coerción como forma de persuasión masiva forzosa. Cuando la minoría sufre, pide tolerancia; pero si se convierte en mayoría, se convierte en lo mismo que antes criticaba, opresora.

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