Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Identificación de Grupo
Eduardo García Gaspar
20 mayo 2014
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
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Diputadas y funcionarias panistas encabezadas por la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes entregaron en la Oficialía de Partes del Congreso local una propuesta de reforma a la Ley Electoral para que se establezca 50% de cuota de género en las postulaciones a legisladores estatales” (El Horizonte, 15 octubre 2013)

La idea es difícil. Cuesta mucho explicarla.androjo

Peor todavía, no hay posibilidad de que ella persuada.

La idea contraria está demasiado enraizada como para desterrarla.

Es la idea de identificación grupal. Me explico.

Con ella Condoleezza Rice se registró un hecho histórico: la primera mujer negra en la posición de “national security advisor” y también la primera mujer negra como Secretaria de Estado, en los EEUU.

Mi expectativa fue la de un a serie de loas por esas dos razones.

Me imaginé que alguno de los recitadores usuales de grupo se congratularía de que una persona negra llegara a esa posición. Igual que una recitadora de loas al feminismo, hiciera lo mismo: el resto de las mujeres deberían sentirse orgullosas de lo logrado por C. Rice.

No sucedió en la proporción en la que yo esperaba por una razón. C. Rice es de derechas y eso no gusta a los que cantan loas de grupo, que suelen ser de izquierda.

Pero eso no importa para señalar un fenómeno que, debo confesarlo, no lo entiendo.

Es esa idea de la identificación grupal. Por ejemplo, en México, llega a niveles extremos cuando sucede algo poco frecuente.

Cuando un mexicano gana una medalla olímpica. En ese momento surgen los comentarios que en común dicen que eso es un orgullo para todos los mexicanos.

Entiendo que sí sea una gran satisfacción para quien ganó la medalla. Pero no comprendo que yo tenga algo que ver en eso más allá de sentir satisfacción porque alguien ganó.

Que sea mexicano o argentino, me tiene sin cuidado. Una reacción que me ha valido insultos, algunos severos.

Igual con las mujeres, cuando una mujer tiene un logro importante, el que sea. En ese momento no falta quien salga y diga que eso “es un logro de todas las mujeres”.

Eso es al menos inexacto. Es el logro de una persona y todo el mérito es de ella y de nadie más. No veo la razón de un festejo colectivo de victoria.

En el fondo, me parece, existe una costumbre de identificación grupal y que funciona en dos sentidos.

Hay grupos “buenos” y grupos “malos”. Por ejemplo, si una mujer lograra ser presidente en México, eso sería visto como un triunfo grupal. Si un empresario se vuelve millonario, eso sería una muestra de abuso del grupo al que pertenece.

En los sentimientos nacionalistas, esto se aprecia en una distinción clara. El grupo bueno es el de los nacionales y, por eso, se festeja la victoria de una selección de futbol como si fuera una fiesta patria. Los grupos malos son el resto de las naciones, con antipatías que varían en grado, pero que son obvias.

Es, en el fondo, una acción discriminatoria que llega a niveles extremos. Un par de personas que conozco se alegran cuando los EEUU no ganan en alguna competencia olímpica, pero se vuelven locos cuando un mexicano gana.

Esto es lo que no comprendo. He tratado, pero no puedo.

Otro caso reciente, el del nombramiento de un Papa argentino, que causó alegría nacional, según me han dicho. Si hubiera sido mexicano el Papa, la verdad y siento un poco de pena al decirlo, me hubiera dado lo mismo que si hubiera sido alemán o francés.

No veo la razón por la que deba uno tomar a un grupo al que se pertenece y creer que un gran logro de uno de sus miembros es un triunfo propio, cuando uno nada tuvo que ver en eso.

El caso del astronauta “mexicano”, por ejemplo, José Hernández quien es hijo de inmigrantes mexicanos a EEUU, es su logro personal, la nacionalidad nada tuvo que ver.

El otro astronauta mexicano, R. Neri Vela, ha sido cantado como un triunfo nacional por años. Sí, es un triunfo, pero es más personal y de la gente a su alrededor, que de un tipo como yo que nada he tenido que ver con el bueno de Rodolfo.

Me alegró por él, como por el resto de los astronautas, como Helen Sharman, del Reino Unido.

El fenómeno es más que nacionalista, va a otros grupos que se forman y se colocan como admirables, típicamente las mujeres. O algunas razas, colocadas también como admirables.

No se festejará el triunfo de un blanco en un descubrimiento científico, pero si es mujer y es negra, el hecho se vuelve ocasión de festejo.

Finalmente, otra parte de esta idea de la identificación grupal: el colocarse como un grupo-víctima. Una mujer que conozco lo ilustra.

Como mujer se siente víctima de los hombres. Como mexicana se siente víctima de los países ricos. Como trabajadora se siente víctima de los empresarios. Y así explica su vida y lo que le sucede.

Sucede entonces que si alguien del grupo-víctima tiene un logro, el resto de los que se sienten también víctimas tiene que alegrarse por la derrota del contrario. Y sucede también que esto lleva a medidas discriminatorias en contra del grupo que no se considera víctima, sino villano.

Post Scriptum

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El problema de la identificación de grupo es el de la división social combinada con la pérdida del sentido de la individualidad. La persona desaparece y tiene sentido solamente en términos de su lucha en contra del grupo enemigo del que ella es parte.

La sociedad se divide, dan inicio medidas discriminatorias en contra de grupos enemigos y deja de verse la riqueza individual.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: División Social.

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