finanzas públicas

La inercia de crecimiento gubernamental es una realidad innegable. Se tienen gobierno excedidos, de tamaños indebidos, mayores a lo conveniente para progresar —un hecho que puede ser probado con números.

Inercia de crecimiento gubernamental en números

Se tienen cifras, las de la proporción del gasto gubernamental como proporción del PIB —y que expongo en lo que sigue por país comparando los años de 1870 y 2013, es decir, casi 150 años.

  • EEUU pasó de 7.3 a 38.7%
  • Francia, de 12.6 a 57%
  • Italia, de 13.7 a 51.4%
  • Suecia, de 5.7 a 53%

[La publicación de la que se tomaron esas cifras es es Norquist, G. G. et al (2014). A U-turn on the Road to Serfdom: Prospects for Reducing the Size of the State (Occasional Papers). Institute of Economic Affairs.]

Conclusiones

De la lista de 17 países en total, para esos mismos años, el autor saca las conclusiones siguientes, a las que añado mis comentarios sobre la inercia de crecimiento gubernamental:

• Antes de la primera guerra, el gasto de gobierno en esos países industrializados se movía entre 10 y 15% del PIB —que es la época en la que puede decirse que realmente se tenía un capitalismo de libre mercado, dice el autor.

La proporción es muy indicativa de la mentalidad capitalista, la que tiene como uno de sus pilares a la existencia de un gobierno limitado. En Noruega, por ejemplo, era 9.3% en 1913; Austria, Italia y Francia tenían el mayor nivel en ese año, 17%.

• La tendencia indica que hacia el final de la década de los 30, la proporción se elevó a un quinto o un tercio del PIB —justamente cuando Keynes publicó sus ideas. Fue el comienzo de la inercia del crecimiento gubernamental.

Ya se pierde en esa época la esencia capitalista de gobiernos limitados, los que forman ya una fuerza interventora en la economía. En el Reino Unido, en 1930, la proporción es 30, en Italia 31; la menor de todas es Noruega con 11.8.

• Para los años 80, los datos se desquician. En Austria es 48.1, en Bélgica 58.6 —en Suecia 60.1, cuando había sido 31, veinte años antes.

En los años siguientes la tendencia se mantiene —en 2010 el Reino Unido tenía una proporción de 49.8 cuando diez años antes era de 34.1.

• El promedio para todos los países muestra 10.7% en 1870 y 45.8 en 2012 —con la proporción estabilizada en esos niveles desde 1980; es decir, ligeramente por debajo del total de la economía.

Casos desproporcionados de la inercia del crecimiento estatal son Francia con 57% en 2013, Bélgica con 54.2, Austria con 51.8 y Suecia con 53 —con del lado menos extremo a Suiza con 33.9 y EEUU con 38.7.

• Dice el autor que en 2013, el gobierno británico tuvo 2.8% más del PIB que el máximo de los costos de luchar en la Primera Guerra Mundial. En EEUU el gasto actual es mayor al realizado en la Segunda Guerra Mundial.

La inercia de crecimiento del gobierno

Todo lo que he tratado de hacer es demostrar un fenómeno inconveniente de estos tiempos, la tendencia al crecimiento excesivo del gobierno —lo que desde otro punto de vista permite sacar una conclusión general: el sistema económico actual, al menos en los países analizados, no es un sistema capitalista.

El sistema capitalista requiere la condición de gobiernos limitados, al estilo de los que se tenía antes de la Primera Guerra Mundial —cuando el gasto gubernamental no excedía del 20% e incluso era menor, como en Japón de 8.3 en 1913 y de Holanda con 9.3 y España 8.3 ese mismo año.

España ahora tiene una proporción de 43.5, Japón de 42.9 y Holanda de 49.2 —países que no pueden realmente ser calificados de capitalistas al tener un gobierno de esos tamaños (aunque una proporción menor no es indicativa absoluta de tener un sistema capitalista real).

En cuanto a México

Fue reportado que

«Para el año entrante, el Ejecutivo propone en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) el gasto más alto de la historia: cuatro billones 479 mil 954 millones de pesos. Representa 25.5% del PIB, según el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria. Se establece que el gasto del sector público para 2014 es 9.2% mayor respecto del presente año: 378 mil 800 millones de pesos más».

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En abril de 2009, hace más de cinco años, escribí una tesis similar acerca de la inercia del crecimiento gubernamental.

Leyes del crecimiento estatal

Una de las leyes económicas más reconocidas es la que dice que un gobierno siempre tiende a crecer.

Una de las mediciones de ese crecimiento es el número de leyes que emite. También puede medirse el tamaño del gobierno por medio del gasto que realiza, o por la cantidad de impuestos que cobra.

Otra es el número de empleados que tiene. Sobre esto, hace poco se reportaron algunos datos mexicanos.

Por ejemplo, durante el año pasado, en el sector privado se tuvo una reducción de casi 111,000 empleos. Por su parte, el gobierno mexicano elevó su planta de empleo en una cantidad similar, más de 97,000.

Desde luego, la consecuencia es lo que importa. La gran mayoría del gasto gubernamental se dedica a cubrir el pago a ese personal (40%) y sus gastos de operación (35%). Es decir, muy poco de lo que se paga en impuestos se usa para mejorar al país, como en policía, tribunales, carreteras y demás.

Las cifras anteriores confirman lo que se sabe: toda autoridad política tiende a crecer en todo momento. La inercia del crecimiento del gobierno es una realidad.

Las crisis económicas no detienen esa expansión gubernamental y muchas veces se usan para crecer aún más, como en el caso del gobierno de los EEUU, con un gasto gubernamental enorme.

La expansión gubernamental es una constante de nuestras vidas. Siempre, en todo momento, los gobiernos tienden a crecer y elevar su poder.

Eso hizo la monarquía francesa, pero también el gobierno revolucionario que le siguió y el imperio que vino después. Sucedió en la URSS por diseño, como en Venezuela ahora y con Alejandro Magno, los egipcios, los romanos.

Las excepciones son contadas, como el caso de Hong Kong y otros. La mayor de las excepciones es la de EEUU, un país nacido con un diseño político de poder constreñido, y que ahora ha ido hacia el otro lado, quizá desde los años de Hoover. Montesquieu señaló este mismo fenómeno: todo poder tiende a ser abusado.

Todo lo anterior es sabido y no hace falta nada más allá de saber un poco de historia para probarlo. Pero lo importante no es tanto eso como el señalar la escasa atención que se da a este fenómeno de expansión gubernamental constante y apuntar que, en la realidad, no solo se ignora, sino que se hace todo lo posible por hacer mayor esa expansión.

Increíble, pero sucede

Platón es uno de los clásicos adoradores del Estado, como lo fue Hegel. Marx dio los más grandes pretextos para la construcción de un poder político desbordado.

Keynes dejó ideas similares, las de una economía que puede manejarse desde una oficina burocrática. Ellos y muchos otros dejaron herencias intelectuales fructíferas y que ahora mismo se ven en Venezuela, Ecuador, Argentina, México, España, EEUU, Canadá, y muchas naciones más.

En ellas se ve un fenómeno que es fascinante, la inercia injustificada del crecimiento del gobierno.

Hemos adelantado en ciencia y tecnología, tenemos adelantos científicos considerables. Hemos avanzado en todo, o casi todo, pero hay una excepción monumental: el problema político sigue estancado y permanece igual que hace miles de años. Absurdo pero real.

El problema político sigue queriendo ser solucionado haciendo crecer al gobierno, lo mismo que hicieron los persas, los mongoles, los chinos, Hitler, Lenin.

Y, peor aún, se sigue pensando que el gobierno tiene justificado su crecimiento en la selección de los mejores para gobernar, la famosa idea que Popper (1902-1994) tanto criticó.

Piense usted en este detalle: ahora usted puede llevar en el bolsillo miles de canciones, tener cientos de canales de televisión, viajar en horas a cualquier parte del mundo, pero sigue dependiendo de la inútil esperanza de que al gobierno grande llegue un hacedor de milagros.

Y sobre la vana esperanza de elegir al hacedor de milagros, los mexicanos podemos pensar muy bien en Fox. Lo que es de llamar la atención es la tremenda ingenuidad en la creencia de que con un gobierno más grande en manos de quien se cree puede producir milagros, nuestra vida será mejor.

[Los datos del gobierno mexicano fueron reportados por Grupo Reforma (6 abril 2009), con información del ISSSTE]