Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Jimmy Carter y la Razón
Eduardo García Gaspar
3 abril 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Unas veces sorprende más que otras. Pero es una constante en la vida política. androjo

Me refiero a las maneras en las que pensamos. A veces con reglas y disciplina.

Otras más frecuentes, sin siquiera el mínimo sentido común. Hay un ejemplo reciente.

No sorprende que venga de J. Carter, pero lo fascinante es su pensamiento. Vayamos al inicio para entender bien el asunto. El expresidente lanza un nuevo libro: A Call to Action: Women, Religion, Violence, and Power.

Y hace lo acostumbrado en esos casos, una serie de entrevistas en los medios noticiosos que persiguen hacer publicidad a esa obra. Nada malo hay en eso, al contrario.

Su punto de partida es dicho por él mismo: “el abuso existente de las mujeres es la peor y más común y desatendida violación de los derechos humanos en el mundo” (CNSNews, 24 marzo 2014).

Uno de los culpables centrales de esto es un efecto indirecto, según Carter, de creencias religiosas. Razona él: nada hay en las Sagradas Escrituras que diga que las mujeres son inferiores a los hombres. Muy bien, no hay problema hasta aquí.

Pero luego sigue diciendo que cuando se ve “que el papa, la Southern Baptist Convention y otros dicen que las mujeres no pueden ser sacerdotes” entonces lo hombres concluyen, según Carter, que pueden tratar a sus esposas como quieran porque ellas son inferiores a ellos.

La línea de razonamiento de Carter es clara: la discriminación contra la mujer tiene como causa central el que algunas religiones no permitan que ellas sean sacerdotes. De lo que se puede concluir que esos abusos terminarían si esas religiones las admitieran como sacerdotes.

Ahora piense usted que es un profesor de universidad y que un alumno le presenta a usted esa idea, la de abusos a mujeres debidos en buena parte a que religiones como la católica no permiten que ellas sean sacerdotes; lo que hace razonar a los maridos que ellas son inferiores y pueden ser maltratadas.

¿Qué le diría usted a ese alumno? Está bien, aguante las ganas de reprobarlo y decirle que se ponga a pensar… y explíquele por qué ha equivocado su razonamiento.

Estas son algunas razones y las expongo siguiendo una posición en la que mi religión no interviene. Todo lo que trato es de encontrar la verdad en esa opinión, si es que existe.

• La discriminación femenina existe desde antes del Cristianismo y en proporciones aún mayores a las actuales. En una perspectiva histórica esa opinión no se sostiene y resulta débil.

• La discriminación femenina existe no solo entre cristianos, también en otras religiones y entre no creyentes. La idea de no permitir mujeres sacerdotes carece de poder explicativo en esos casos no cristianos y no creyentes. La opinión se debilita aún más.

• La opinión lleva a poder predecir que la discriminación femenina podría resolverse en gran proporción permitiendo mujeres sacerdotes, un pronóstico atrevido y que no funcionaría entre personas no cristianas a las que ese tema les tiene sin cuidado.

• La opinión de Carter, además, supone que no hay ningún otro contenido en el Cristianismo que pueda jugar un papel. Es decir, la única enseñanza cristiana consiste en un mandamiento: no tendrás mujeres sacerdotes. Créase o no en el Cristianismo, eso es falso

Estas cuatro razones bastan para ponerle a Carter una calificación de reprobado, si es que fuera él un alumno cualquiera: razonó pobremente y sin información mínima. Esta evaluación no estuvo afectada por nada más que el tratar de encontrar la verdad.

Con esto termino la columna, pero no resisto la tentación de examinar otra idea de Carter.

Dice él, “Bueno, la realidad es que sucede que yo soy cristiano y Jesucristo fue un maravilloso líder que nunca discriminó con ninguna palabra ni acción contra las mujeres”.

Es decir, Carter afirma ser cristiano, pero al mismo tiempo piensa que Jesús fue un gran líder. Hasta donde sé, la condición para ser cristiano es pensar que Jesús es Dios. Creer que fue un líder es dejar de ser Cristiano.

Para entendernos: decir eso que dijo Carter es como decir que se es vegetariano al mismo tiempo que se come un buen filete de res.

El problema real no es lo que razonó Carter, sino que opiniones tan débiles como la suya pasan desapercibidas, a diario, sin que nadie realmente las examine. Lo que sucede entonces es desafortunado.

Sucede que esa opinión se repite y su justificación es dada por la fuente: Carter, el expresidente ha dicho que tal y cual, cuando Carter tuvo el mérito de ser solo un presidente mediocre que no es un experto en área alguna.

Post Scriptum

Un caso de razonamiento fallido muy similar fue examinado en El Riesgo de Opinar, donde se analiza a un columnista que afirma ser católico pero no practicar, que es lo mismo que estar a dieta pero no seguirla.

Carter razonó de la manera siguiente :

“… so the Catholic Church and the Southern Baptist convention and others quite often say, well, women are not qualified to have an equal role in the service of God as men. And of course, men all over the world take this as a proof that they can abuse their wives, or pay less pay, you know.”

Es realmente fantástico que se afirme que porque las mujeres no pueden ser sacerdotes en el Catolicismo, eso sea una influencia importante para que un hombre en Angola y otro en El Cairo o Kabul dé golpes a su mujer.

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