Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Clasificación Bipolar
Eduardo García Gaspar
13 mayo 2014
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en: ,


El proceso es simple. Todos pueden entenderlo. Incluso aceptarlo como válido. androjo

Tiene su historia y es en extremo útil.

Útil para evitar pensar, ignorar análisis y acrecentar el poder de gobierno.

El proceso es propio del progresista convertido en salvador compasivo de la sociedad.

Todo inicia con una clasificación bipolar. Una categorización con dos grupos y solamente dos. La agrupación es colectiva y se sustenta en la generalización de caracteres.

Todos, dentro de cada uno de lo grupos, son iguales. No hay diferencias dentro de ellos.

Pero sí hay diferencias y muchas entre ellos. Uno de los grupos tiene rasgos generales de víctimas, de oprimidos. Todos aquí están en una situación mala, indeseable, una en la que necesitan ayuda. Es una categoría de humillados, sojuzgados. La palabra víctima los describe a todos.

El otro de los grupos es exactamente el opuesto. Quienes caen en este grupo son todos ellos los opresores, esos quienes sojuzgan a otro grupo y lo tiranizan. Son los amos en una relación con sus esclavos. Es la categoría de los villanos, una palabra que los describe.

El mecanismo de agrupación bipolar tiene aplicaciones múltiples en casos variados, siempre haciendo generalizaciones dentro de cada grupo y poniéndolos en ese plano general de víctimas unos y villanos los otros.

Ejemplos de esta agrupación bipolar: pobres-ricos, mujeres-hombres, delincuentes-sociedad, hijos-padres, nacionales-extranjeros, negros-blancos, etnias-conquistadores… lo que usted imagine. Son agrupaciones simples y duales.

Insisto en afirmar que son clasificaciones sustentadas en generalizaciones: todos los que están dentro de un grupo son iguales entre sí. No hay excepciones y entre ellos, además, hay una relación causal: la mala situación del grupo oprimido es causada por la buena situación del grupo opresor.

Por ejemplo, los pobres son pobres porque los ricos son ricos; o los delincuentes delinquen porque a eso los obliga el resto; o las etnias viven miserablemente porque los otros se benefician por eso.

Es la mentalidad que permite generalizar mecanismos sociales: los hombres oprimen a las mujeres, por ejemplo, o las empresas explotan a los trabajadores.

Este “análisis” es intelectualmente pobre y miserable. Un alumno que los propusiera recibiría una clasificación de reprobado. Contiene errores de simplismo injustificado y de generalización falsa. No justifica la agrupación forzada en dos grupos, ni valida la generalización colectiva.

Cierto que puede ayudar a examinar algunos casos como la esclavitud y la relación entre amo y esclavo. Pero ignora la existencia de otros tipos de personas y, sobre todo, la incorporación de intensidades y fallas de la generalización. Hay muchos casos de tratos compasivos del amo y de conductas negativas del esclavo.

Lo que esta mentalidad produce es algo lamentable para el conocimiento, el prejuicio por clisé, la condena por arbitrariedad, la absolución por monomanía. Es esto lo que causa afirmaciones como la criminalidad se solucionaría si no existiera pobreza. Incluso llega a ser la premisa básica de leyes, como la laboral en México.

Esto es lo que llega a una situación que bien vale una segunda opinión.

La agrupación bipolar de oprimidos y opresores, a pesar de su pobreza intelectual y académica, se convierte en un paradigma: una manera de ver al mundo y de entenderlo en su totalidad, en un nivel en el que no hay mucha conciencia de ello.

Se convierte en un reflejo mental automático al que se añade una dimensión moral: los oprimidos son todos moralmente buenos, gente admirable que sufre por causas ajenas; los opresores son todos moralmente reprobables, gente aborrecible que con toda intención vive de producir daño en otros.

La consecuencia siguiente es otra y natural: es un imperativo moral ayudar a todos los oprimidos y combatir a los opresores. Y la única institución que puede hacerlo, se presupone, es el gobierno. Esto es especialmente llamativo.

Hace de la acción gubernamental ya no una acción gubernamental, sino una acción moral que es imposible de reprobar, ni siquiera está sujeta a examen y análisis. Simplemente debe hacerse sin cuestionarse.

Si, por ejemplo, se trata de un seguro de desempleo, éste debe aprobarse por ser moralmente bueno, con independencia de sus efectos económicos.

Es comprensible que esta agrupación bipolar generalizada y moralmente incuestionable sea bienvenida por parte del gobernante. Después de todo, él obtiene así un poder excesivo y, curiosamente, con una aura moral. Lo que llama la atención es que esa misma agrupación sea popular en otras comunidades.

En mi experiencia personal y de acuerdo con lo que he leído, esta manera de analizar a la sociedad es tremendamente popular en círculos académicos, donde uno esperaría disciplina analítica y razonamiento riguroso.

Maravilla igual que profesionistas acostumbrados a usar pruebas y evidencias, sucumban a ese análisis de tanta pobreza.

Los medios con demasiada frecuencia usan esta clasificación bipolar en sus reportajes, cuando uno esperaría en ellos la acción de mentes que no son sujetos fáciles de engaño.

Post Scriptum

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