Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Clave del Clavo
Eduardo García Gaspar
30 abril 2014
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Se toman como dadas. Como cosas obvias que siempre han existido. androjo

Incluso como gratuitas y a las que se tiene derecho.

Suele creerse que son parte dada de la naturaleza o de la sociedad.

Posiblemente esto es equivocado.

Mi ejemplo favorito es un supermercado. Hay varios de ellos cerca de mi casa, de diferentes cadenas.

Entrar a ellos lo puedo tomar como obvio, pero si se piensa, es sorprendente. La variedad de productos, marcas, envases, tamaños, nacionalidades. Entro y salgo de ellos como si así fuera el mundo normal que debe tenerse.

No, no es el mundo normal que debe tenerse. No lo da la naturaleza. No es simple, ni puede darse así como así.

No tengo la más mínima idea de cómo sembrar un naranjo y sin embargo, allí tengo naranjas para mí. Me daría extraordinaria pereza hacer mi propia cerveza, pero allí tengo decenas de marcas y tipos,

¿De dónde sale un supermercado? Imposible identificar todos los orígenes.

Piense en quienes hicieron las máquinas usadas en minas de donde se extrajeron metales que fueron procesados por otros para ser usados por otros más para hacer las latas con cerveza que usó cultivos de trigo que necesitaron otras máquinas que alguien produjo.

Cada pequeño producto en cada anaquel tiene una larguísima historia anterior, muchos antepasados muy difíciles de apuntar.

La próxima vez que usted tome un whisky, piense en quienes hicieron las sierras con las que se cortaron los árboles que otros convirtieron en barricas donde añejarlo. Es milagroso, o casi.

Podemos contemplar ese panorama general y admirarnos de su funcionamiento. Es un sistema increíblemente complejo, largo, lleno de relaciones mutuas, de acciones y reacciones, que al final es una obra espontánea de millones que no necesitan conocerlo todo.

Necesitan conocer solamente una parte pequeña, como la que conocen quienes hacen los vidrios que se colocan en las ventanas de una fábrica que hace salchichas.

Los de los vidrios no necesitan saber de salchichas y los de las salchichas no necesitan saber de los vidrios y de que ellos también se usan en casas.

El todo es producto del conocimiento especializado de sus partes, sin que exista la necesidad de alguien que conozca al todo.

Más aún, es imposible conocer al todo con exactitud y detalle, sólo se ven sus resultados en, por ejemplo, un supermercado.

Ese todo, que puede llamarse economía, tiene una característica que es vital: se adapta a circunstancias que siempre están cambiando por causa de las acciones de quienes intervienen en cada parte.

Esta capacidad de adaptación es fantástica y se puede percibir en sucesos encadenados. Una prohibición de importación de acero en un país, por ejemplo, altera las ventas de tiendas departamentales porque ha afectado el costo de fabricación de artículos de línea blanca.

O una apertura de fronteras crea la oportunidad de negocio de varios restaurantes que atienden a personal de agencias nuevas de autos que abrieron en cierta zona.

Las relaciones de causa y efecto son complejas y aunque lógicas, tienen buena dosis de ser difíciles de prever.

¿Puede manejarse esto tan complejo? Realmente no, es como intentar conducir una carreta con millones de caballos que tiran de ella. Su funcionamiento es imposible de modelar, pues no se tiene la información suficiente para hacerlo.

Y si se tuviera, tendría que actualizarse en tiempo real con las ideas y conductas que tienen los millones que intervienen en él.

Por definición es un proceso espontáneo y lo han calificado de anárquico. Esto lleva a una especulación interesante, la de qué sucedería si alguien intenta dominarlo, domesticarlo para que haga lo que él quiere que haga.

No se sabe qué pasará en realidad al intentar esto, pero sí puede anticiparse que habrá sorpresas y que muchas de ellas no serán agradables.

El conjunto de esas sorpresas es conocido, les llamamos de diferente manera. A veces las calificamos de crisis económicas, otras estancamiento, inflación, pobreza, desempleo y otras más.

Problemas graves que curiosamente intentan ser resueltos con más acciones del mismo tipo que creó el problema.

Un amigo tiene una forma de describir estas cosas que es muy descriptiva. Dice él que no se explica cómo alguien que no puede administrar un supermercado exitosamente pretende poder manejar a toda la economía del país sin cometer errores graves.

Creo que debe hacerse claro que este proceso tan complejo necesita un cierto medio ambiente para dar resultados. Necesita, por ejemplo, reglas claras, eso que llamamos estado de derecho.

Y, dará aún mejores resultados si también funciona en un ambiente general de respeto a reglas morales básicas.

Piense usted en esto, en el clavo que necesitó la tarima en la que se transportaron las láminas que se usaron en el barco que transportó el ron que se añejó en algún lugar del Caribe para terminar su añejamiento en España y que regresó a América en forma de una botella con una bebida deliciosa.

Post Scriptum

Recuerdo haber leído en más de un lugar la idea de que pueden cultivarse autos Honda en un campo agrícola mediante un sistema simple. Siembre usted trigo, lo cosecha, lo pone en un barco que se lo lleva y de regreso el barco viene con los autos Honda.

La primera vez que leí este tipo de consideraciones fue en el libro de Adam Smith (1723-1790) cuando escribe sobre lo que se necesito tener para que un obrero tuviera una chaqueta barata (piense en el metal extraído para hacer las tijeras que cortaron la tela).

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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