Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Esencia Socialista
Eduardo García Gaspar
11 marzo 2014
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Es un conjunto de ideas similares. Se agrupan alrededor de una noción vaga y buena. androjo

La de ayudar a mejorar el mundo.

Pero su característica esencial es la de hacerlo por la vía gubernamental.

En conjunto esas ideas se llaman socialismo y viene en variaciones de intensidad.

Empecemos por el principio. En su sentido estricto, la definición de socialismo es clara: la propiedad estatal de los medios de producción. Así de simple.

Bajo la propiedad estatal, se produce que lo que los gobernantes piensan que las personas desean. Sí, un grupo de burócratas toman todas las decisiones de producción.

La idea detrás de esa propiedad estatal de plantas, fábricas y todo medio de producción es que así se vivirá mejor. La gente bajo ese sistema aumentará su bienestar. Así de simple.

Más aún, la justificación de la propiedad estatal de los medios de producción es que ellos estarán en mejores manos que bajo un sistema de libertad económica.

No es difícil entender a la esencia del socialismo. Es una transferencia de propiedades de medios de producción.

La fábrica que producía lápices, el campo que cultivaba uvas, la productora que hacía películas, la tienda que vendía refrescos… todo eso se administrará mejor y logrará más prosperidad si pasa a manos del gobierno.

En teoría es posible discutir el punto. Examinarlo como una propuesta teórica es un buen ejercicio y da resultados no sorprendentes: es una mala idea por varias razones.

No crea precios reales, ignora estímulos e incentivos, supone información perfecta e instantánea, eleva riesgos, aumenta posibilidades de abuso de poder…

En la práctica es también posible examinar la esencia socialista. Basta con recopilar datos comparativos entre países que han aplicado el sistema y quienes no. Por ejemplo, países como la URSS o Cuba, contra EEUU o el Reino Unido. O vecinos, como Hong-Kong y China.

La realidad es clara en nuestros días. Muy pocos en realidad propondrían la nacionalización entera de los medios de producción para ponerlos en manos del gobierno y así intentar progresar.

Sí, hay casos como el de Venezuela, pero no son la regla general. Hoy en día la esencia socialista es escasamente apoyada (quizá con la excepción de algunos círculos académicos y partidos políticos).

Hasta aquí, nada que usted no sepa ya.

Lo que bien vale una segunda opinión es ver una cualidad extraordinaria que tiene el socialismo, la de acomodarse como un guante a la personalidad del gobernante. No hay mejor doctrina económica que el socialismo para la intención del gobernante.

La virtud central del socialismo hay que señalarla explícitamente: provee al gobernante con un cuerpo doctrinal sustancial que justifica la elevación del poder del gobernante. Ninguna teoría hace eso con tanta efectividad y buena presencia.

Para todo gobernante común y corriente, la obtención de poder es asunto de subsistencia. Cuanto más poder tenga, mejor. De eso vive, de eso se alimenta. El poder es como una droga de la que nunca hay suficiente.

Sin el socialismo, un gobierno que aumenta su poder sería visto como un dictador. Sin socialismo, cualquier régimen que eleva su poder sobre los gobernados seria visto como indebido.

En cambio, gracias al socialismo desaparecen todas esas connotaciones negativas. El dictador y el régimen totalitario pasan a ser entidades y personas compasivas, cuya intención es hacer que la gente viva mejor aplicando la justicia y la equidad.

Un problema serio porque engaña al bien intencionado. Al ingenuo que realmente piensa que todo mejoraría si los medios de producción pasaran a manos estatales (como el monopolio estatal petrolero en México).

Las cosas se ponen ahora más interesantes.

Ya que no hay realmente muchos que propongan una serie absoluta de expropiaciones de plantas y fábricas, no vemos que haya países en los que eso se haga abiertamente (aunque hay excepciones). Entonces, el gobernante, que no ha dejado de ambicionar tener más y más poder, ya no puede recurrir a la esencia socialista ortodoxa.

¿A que recurre ahora? A algo similar.

Si no puede expropiar abiertamente, sí puede imponer otras cosas: regulaciones e impuestos. Respeta la propiedad, pero impone tal cantidad de cargas que la propiedad llega a ser nominal. Las decisiones de los negocios se transfieren al gobierno y, de manera indirecta, el gobernante las administra.

Una buena treta política esta de mantener la esencia socialista por otras vías y, sobre todo, de satisfacer la ambición del gobernante con el mismo disfraz anterior, el de sus justas y compasivas intenciones de mejorar la vida de todos.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema general en ContraPeso.info: Socialismo.

Un socialista bien intencionado y convencido de sus ideas enfrenta un serio problema práctico, el de que las ideas que respalda están admirablemente diseñadas para ser aprovechadas por gobernantes que no tienen otra ambición que aumentar su poder. En el socialismo ellos han encontrado la excusa perfecta para abusar de su poder.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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