Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Premisa Oculta
Eduardo García Gaspar
23 enero 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Todo comienza con una idea. Una idea falsa, pero que sobrevive. androjo

Se mantiene vigente porque es una premisa oculta.

Una idea inconsciente y que produce conclusiones falsas, a las que se toma como ciertas.

Un caso de estos es llamativo.

Tiene su nombre, le llaman juegos de suma cero. Son las situaciones en las que el beneficio de una de las partes es exactamente del mismo monto que la pérdida de la otra parte.

Si al total de la suma de beneficio de las partes ganadoras se le resta la suma total de las pérdidas de los otros, el resultado es cero.

Un caso clásico es el del póquer: lo que unos ganan, los otros lo pierden. No es difícil de entender. La dificultad que se presenta es el determinar si la situación analizada es o no un caso de suma cero.

Las situaciones de suma positiva existen y en ellas las partes ganan, todas ellas o la mayoría.

Vayamos ahora a otro caso, el de comercio exterior. ¿Es un caso de suma cero o no? Si usted decide que es un caso de suma cero, lo que hará es muy distinto a lo que usted mismo haría pensando que se trata de un caso de suma positiva.

Tome usted al Mercantilismo, esa teoría económica del siglo 16 hasta el 18, o algo así. Ella presupone que el comercio entre naciones es uno de suma cero: lo que un país gana con ese comercio, el otro lo pierde.

Esto sucede porque la riqueza es una cantidad fija y la clave está en exportar mucho e importar poco o nada.

De esa manera, como en el póquer, la nación será más rica al recibir más otro que el resto y enviar menos. Entonces, por supuesto, parte del éxito será prohibir importaciones, o limitarlas lo más posible. Y al mismo tiempo, fomentar todas las exportaciones posibles.

Otra consecuencia de esto será elevar el concepto de autosuficiencia nacional a un nivel estratégico, de supervivencia. Más aún, se tratará de conquistar otras partes, con riquezas naturales, que añadan a la riqueza nacional.

Hacer todo eso fue una realidad en esos tiempos. Una realidad sustentada en una premisa no muy bien justificada, la de que la riqueza es estática y está expresada en metales preciosos. Pero resulta que la premisa es al menos cuestionable.

Si su país paga a otro la compra de automóviles, por ejemplo, las dos partes se benefician sin duda. Una empresa en un país recibe dinero y otras personas en el otro reciben los autos. En realidad nadie perdió, los dos ganaron al obtener lo que querían.

Resulta entonces que examinando la premisa oculta las cosas cambian y en lugar de tener aduanas que prohiban la entrada de bienes del extranjero, conviene quitarlas y dejar que las personas importen o exporten lo que quieran.

No es mi punto defender al libre comercio, sino apuntar un caso de la premisa oculta. Esa que pasa desapercibida y que nos hace cometer errores de lógica. No son ocasiones aisladas. Añado otro caso.

Hace buen tiempo, un diputado me aseguró que las empresas grandes acumulaban ventas millonarias que eran injustificables y constituían un abuso que dañaba al consumidor. ¿Verdadero o falso? Veamos.

Por ejemplo, yo lo compró a Bacardi una botella de ron blanco, entre varias opciones de otras marcas y tipos. En esta transacción, ninguno pierde. Yo quiero esa botella y la compañía quiere mi dinero. Los dos ganamos. No hay abusos, ni daños a ninguna de las partes.

Ahora multipliquemos la situación. Supongamos que un 1,000,000 de personas hacen lo mismo que yo, comprar esa botella que vale 100 pesos. Con facilidad se verá que Bacardi tiene ahora en sus arcas 100,000,000. Una buena cantidad, visible, porque está en un sólo lugar.

Lo que será más difícil de ver es que un beneficio equivalente se encuentra distribuido entre 1,000,000 de personas en varios países. Todos ganaron en realidad. No hay suma cero, hay suma positiva.

Creer que las ventas de Bacardi son demasiado grandes es erróneo, sólo significa que muchas personas prefirieron su producto a otros.

Ese diputado tenía la hipótesis oculta de que en esas ventas grandes, la empresa había dañado a sus clientes. Al contrario, los benefició, a cada uno en una pequeña porción de su vida. Los 100,000,000 de Bacardí en realidad pueden interpretarse como un beneficio a millones de personas anónimas.

Lo que bien vale una segunda opinión sobre el tema de la premisa oculta es que ella funciona sin que nos demos mucha cuenta. Es ella parte de nuestra manera de pensar y resulta muy difícil de reconocer, mucho más entenderla y aún más, el desecharla si es que es falsa.

Ella es el origen de muchos desacuerdos y conflictos, especialmente en terrenos sensibles, como los políticos, los económicos y los religiosos. Sólo ocasionalmente sucede que nos demos cuenta de que sostenemos una premisa que no es verdadera y eso constituye un shock interno sustancial.

La situación empeora por un mecanismo de defensa mental, el rehusarnos a aceptar que las cosas en las que hemos creído no son lo verdaderas que nos parecieron. Y la reacción es terquedad mental, combinada con la obcecación que produce lo políticamente correcto.

Post Scriptum

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