Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Última Defensa
Eduardo García Gaspar
5 noviembre 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La idea es fascinante. Ofrece una protección valiosa. androjo

La del amparo contra el abuso de autoridad.

Contra eso que crea dictaduras, autoritarismo y totalitarismo.

Un buen razonamiento, pero que suele perderse de vista.

Todo comienza con una idea central de la política: separar los poderes es un mecanismo que evita abusos de poder gubernamental. Es una protección de la libertad humana. Nada que no sepamos, pero que olvidamos.

Conocemos la separación clásica de poderes dentro de los gobiernos, pero eso no es más que la punta del iceberg.

Por debajo, esa separación tiene un origen más antiguo, la separación entre lo terrenal y lo espiritual, derivada de la creencia cristiana.

Esto es lo que bien vale una segunda opinión. La separación entre lo terrenal y lo espiritual sirve para hacer una distinción entre ambas cosas.

Son diferentes, dispares, desiguales. Esto puede dar la impresión de que están desconectadas, pero eso es erróneo.

Dos cosas distintas pueden estar relacionadas. La separación entre ellas no significa necesariamente desvinculación. La lluvia y las nubes son distintas, pero su relación mutua es innegable.

La idea de la separación entre lo terrenal y lo espiritual, entonces, tiene una doble dimensión. Por un lado, es algo que permite diferenciar entre ellas. Por el otro lado, es algo que las relaciona entre sí.

La separación relacionada, si puede expresarse así, es una buena forma de entender a la naturaleza humana.

Si ella se entiende como formada por aspectos físicos y aspectos espirituales, puede entenderse mejor esa separación relacionada de los asuntos humanos: sociedad, gobierno, todo.

Muy bien, lo terrenal y lo espiritual son distintos, pero están relacionados. ¿Cómo se relacionan entre sí?

Esta noción de separación relacionada lo establece con claridad: lo espiritual tiene prioridad. Existe subordinación de lo material, sobre lo que predomina lo espiritual.

¿Qué es eso que he llamado espiritual? Lo metafísico, lo sobrenatural, lo divino, lo racional, la esencia misma humana que rebasa a los físico y biológico.

Claramente una concepción griega y judeo-cristiana. Es donde se encuentra la verdad, lo objetivo. Con una característica de largo alcance.

Eso es independiente y autónomo. No está bajo control humano. No puede cambiarse. Es real y verdadero.

Desde allí es posible concluir reglas morales, determinar lo bueno y lo malo. Todo debe subordinarse a esto que no está sujeto a la voluntad humana, ni a encuestas de opinión, ni a votación popular.

Es eso precisamente lo que se convierte en la protección contra el abuso de poder. El concepto que defiende a la libertad humana en contra del totalitarismo y sus variantes.

Con una ventaja, no está a discusión en su esencia. Es lo que reprueba a las dictaduras y a las medidas gubernamentales excedidas.

Puesto de otra manera, gracias a la distinción relacionada entre lo terrenal y lo espiritual, gozamos de un abrigo en contra del abuso de autoridad. Una realidad que obliga a la consideración obvia. ¿Qué sucede cuando se niega la espiritualidad humana?

Cuando se rechazan no solo las religiones que creen en esa separación relacionada, sino también toda dimensión espiritual del ser humano. Todo rasgo sobrenatural, metafísico…

Por supuesto, se pierde esa protección de nuestras libertades, de todo concepto de dignidad humana no sujeta a discusión, como la vida. Sin esa protección, se cae en una situación en la que el totalitarismo es una probabilidad presente y real.

Descartar a lo espiritual de nuestra vida es como retirar la brújula de un barco. Se pierde el rumbo. Ya no hay puntos de referencia que sirvan para guiar.

La distinción entre lo bueno y lo malo se vuelve confusa y cualquier acto podrá encontrar una justificación que lo valide.

En resumen, lo que está contenido en lo anterior es una protección humana, de sus libertades y dignidad.

Cuando se distingue entre lo terrenal y lo espiritual y se entiende que lo espiritual domina a lo terrenal con valores externos, objetivos y autónomos, entonces podrá tenerse una vida realmente humana.

Cuando lo espiritual desaparece, las personas se encontrarán a merced de lo que sea que exista, que se erija como moda intelectual, que se considere social y políticamente correcto. Desaparecerá la justicia objetiva y aparecerá el relativismo moral.

La distinción relacionada entre lo terrenal y lo espiritual, me parece, es la última defensa de la libertad y la dignidad humanas.

 ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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