Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Las Ideas Centrales
Eduardo García Gaspar
7 febrero 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá sea un asunto de ideas nada más. Uno de cómo entender las cosas. androjo

De cómo suponer que funcionan. Y de allí, se desprende el resto: opiniones, comprensión de personas y sucesos.

Lo explico con un caso real.

El de una persona que fue muy congruente consigo misma. Hablé largo y tendido con ella. Me explicó sus ideas.

La sociedad, me dijo, tiene dos elementos centrales, la burguesía y el proletariado, que están en conflicto inevitable. La razón de esa lucha es la explotación del proletariado, que recibe menos de lo que aporta a la producción.

El asunto tiene una solución, a la que se aproxima cuando pueda lograrse que el proletariado entienda los beneficios posteriores al derrocamiento de la burguesía y la llegada de la dictadura del proletariado. Después de esa dictadura, continuó, el gobierno se desvanecerá hasta formarse una sociedad sin clases en la que todos serán felices.

Eso fue, en resumen, lo que me dijo durante un par de horas. Cualquiera puede reconocer en ella a un marxista ortodoxo. Nada hay de interesante en esto, es demasiado conocido ya y también, muy desacreditado.

Pero lo que es fascinante es otra cosa.

Me refiero a la manera en la que esas ideas le hacían interpretar a los sucesos y a las personas de actualidad. Sus ideas marxistas constituían un marco que descifraba la realidad.

Por ejemplo, la idea de que la sociedad se divide en burgueses y proletarios, le hacía ver dos grupos nada más.

Colocaba a todos los empresarios entre los burgueses, incluso a los pequeños comerciantes. A los obreros los ponía dentro de los proletarios, donde también colocaba a los dueños de puestos callejeros.

No sabía muy bien qué hacer con los burócratas, aunque a los gobernantes los acusaba de burgueses.

Total, era un juego en el que se usan dos canastas para meter en una de ellas a todos los miembros de una sociedad. Una canasta de malos, otra de buenos. Una herramienta primitiva de análisis.

Los maestros disidentes de México, por ejemplo, eran proletarios; pero los profesores de escuelas privadas eran burgueses o proletarios, dependiendo de si enseñaban o no la conciencia revolucionaria.

Los profesionistas eran también burgueses, como un dentista. Un columnista también, a menos que propagara sus ideas.

Mi punto no es criticar las ideas marxistas, sino apuntar que cada uno de nosotros tiene ideas que son suposiciones que ayudan a entender al mundo. Esas suposiciones pueden ser razonables, o no. Por ejemplo, me parece en extremo tonto suponer que sólo hay dos tipos de clases en una sociedad.

Lo que sucede es que, esa misma idea de una sociedad dividida en dos, o quizá en tres, es la suposición de demasiados. Sin darse mucha cuenta de ello, la toman como base para crear opiniones y actuar.

Esto es común en los gobernantes: la ley laboral mexicana, por ejemplo, tiene esa hipótesis como cimiento.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es eso precisamente: el que tenemos ideas básicas, centrales, a las que tomamos como marco interpretativo de la realidad. Lo que hacemos sin que esas ideas básicas sean examinadas.

Si tales ideas centrales son razonables, el resto de nuestras opiniones tenderán a serlo. Pero si no lo son, nuestras opiniones tampoco lo serán. El caso de la lucha de clases entre proletarios y burgueses es una instancia legendaria.

Un ejemplo, el de la Revolución Cultural en China, bajo Mao Zedong. Una campaña que suponía ese conflicto, que sólo se podía solucionar con la desaparición de quien pensaba diferente y la exaltación del gobierno. Un caso que muestra bien las consecuencias de las ideas.

Piense usted en esto. La persona a la que me referí cree en una sociedad en conflicto por la existencia de dos clases enemigas, los burgueses y los proletarios.

Quien eso piensa, sin darse mucha cuenta, se convertirá en un partidario de la intervención estatal para defender a una de esas dos clase contra la otra.

Y hará crecer al gobierno poderoso sin darse cuenta de que lo propone sobre una base extremadamente primitiva y simplista. La sociedad es bastante más compleja que eso. Y no van a solucionarse todos sus problemas con el simple intervencionismo.

Mi punto, me parece, es claro, tenemos todos una serie de ideas centrales y básicas, de las que poca cuenta nos damos, y que nos hacen pensar de cierta manera. No será nada malo el darnos cuenta de tales ideas básicas y examinar su solidez.

Post Scriptum

Hay más sobre el tema en ContraPeso.info: ideas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras