Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ley y Justicia
Leonardo Girondella Mora
10 julio 2014
Sección: LEYES, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


El respeto a la ley es una de las bases de toda sociedad que prospera y florece —una separador.001condición necesaria y que tiene un componente sustancial: leyes merecedoras de respeto.

Trato de decir que el respeto a la ley es producto de, en buena proporción, la respetabilidad de la ley misma —es decir, el ciudadano debe ver en la ley un ordenamiento digno de adhesión y aprecio.

Esto presenta dos situaciones posibles que puede presentar una ley:

• Cuando una ley cualquiera ley es vista con estimación y deferencia, o incluso con admiración, esa ley tiene más probabilidades de ser cumplida y obedecida.

• Cuando la ley, cualquiera que ella sea, es vista con desprecio y desdén, incluso con menosprecio, esa ley tiene menos probabilidades de ser obedecida y acatada.

¿Qué es lo que hace que una ley sea vista con respeto o bien con desprecio? —una opinión que dependerá de cómo sea percibida esa ley.

Percibida en un sentido muy claro, el de la coincidencia que la ley tenga con la idea de justicia que posee en ciudadano. Un fenómeno de congruencia entre el sentido de justicia del ciudadano y lo que la ley mande.

Una ley, por tanto, percibida como injusta causará en el ciudadano una reacción de desprecio y no se sentirá tan obligado a obedecerla, como en el caso opuesto, cuando sí perciba que la ley es justa.

Esto contiene dos elementos que examino a continuación.

• La ley en sí misma, cualquiera que sea y que debe estar alineada con su propósito central, el hacer respetar a la justicia bajo el poder del gobierno.

Como escribió Bastiat (1801-1850), el economista francés, “en las mentes de las personas, la ley y la justicia son una y la misma cosa”.

Es decir, las personas tienden a pensar que si algo es legal, eso significa que también debe ser moral. Sería muy extraño que no fuera así.

• La idea de justicia que tenga el ciudadano, es decir, lo educada e instruida que está la persona en este terreno y que le da o no un sentido correcto a su conciencia de justicia.

No hablo de un ciudadano experto en el estudio de la justicia —sino de una persona con un sentido razonable y claro del principio central de dar a cada quien lo que merece.

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Esto presenta la posibilidad de dos escenarios posibles.

• Cuando el ciudadano tiene una conciencia desarrollada de justicia, esta persona tenderá a respetar la ley con convicción —pero se rebelará de distintas maneras ante una ley a la que considera que viola su sentido de justicia.

En este escenario, la idea de justicia —y la de moral también— es mucho más amplia que la de la ley, dando la posibilidad de acciones que sean vistas como legales, pero no como morales.

• Cuando el ciudadano no tiene desarrollada su conciencia de justicia, esta persona será más fácil de gobernar, más sumisa —porque ella presupondrá que si está en la ley eso significa que inevitablemente es justo y no hay más discusión al respecto.

En este otro escenario, la idea de la justicia —y de la moral también— es muy limitada y coincide con lo que la ley establece. No hay aquí ya más posibilidad que la de considerar que si una acción es legal, eso la hace también moral y justa.

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Lo anterior me lleva a sostener una tesis clara: en buena parte el progreso y el bienestar de una sociedad dependen del desarrollo correcto de la noción de justicia que tengan sus ciudadanos.

Una buena conciencia de justicia les llevará a más conductas respetuosas de la ley, que en caso de no tener ese sentido de justicia —pero además, les llevará al entendimiento de que puede haber leyes injustas y, más aún, a entender que sus obligaciones y deberes van más allá del círculo estrecho de lo que manda la ley.

Y, finalmente, a apuntar que el respeto a la ley será mayor entre ciudadanos con sentido de justicia que entre ciudadanos sin ese sentido.

Nota del Editor

El valor de la columna de Girondella, me parece, está en el destacar no que las leyes deben ser justas, sino en que la percepción de justicia en la ley depende del desarrollo de la conciencia de justicia en el individuo.

Esto es lo que abre la posibilidad a la terrible posibilidad de ciudadanos que piensan que basta obedecer la ley, la que sea, para actuar con justicia y moralidad.

Véase la idea de M. Luther King sobre leyes injustas.

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