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Liberalismo: Opositores
Selección de ContraPeso.info
4 septiembre 2014
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Alberto Masueti. Agradecemos al autor parrafo.001-1el amable permiso de publicación. El texto que sigue es un fragmento de uno mayor, titulado Los “Nuevos Liberales”: 20 premisas

Aquí se da principal atención a las ideas contrarias a la mentalidad liberal.

Estatismo

Es lo diametralmente contrario al liberalismo: la usurpación por parte del “Gran Gobierno” obeso, de funciones, poderes y recursos, que por su naturaleza pertenecen a las personas individuales y entidades voluntarias o privadas, tanto en la educación, como en la economía y finanzas, atención médica, jubilaciones y pensiones, y muchas otras esferas de la sociedad.

Esa usurpación se ha llevado a cabo mediante leyes especiales para cada una de esas áreas de la vida social, dictadas con ese propósito perverso.

Tales leyes han sido pasivamente toleradas por la población, adoctrinada en las falacias del estatismo, y carente de un partido político liberal capaz de resonar en la opinión pública, y de hacer resistencia efectiva desde el Parlamento.

Los desastrosos resultados del Estatismo parten de poner al revés el mundo social.

Por un lado el “Gran Gobierno” se apropia de funciones, poderes y recursos para la docencia, la atención médica, y las jubilaciones y pensiones; pero la educación que controla el Estado es cada vez peor, los Hospitales estatales son insufribles, y las prestaciones previsionales llegan a miserables.

También se entrometen los gobiernos en la emisión de dinero, la banca y las finanzas, los negocios, el comercio y la economía en general; las consecuencias son igualmente malas: cunden la inflación, el paro y la escasez.

Por otro lado, las funciones propias de los gobiernos son desatendidas; y por ello imperan la inseguridad en las calles, la injusticia en los tribunales, no se emprenden nuevas obras públicas, y hasta el mantenimiento de las existentes se hace esperar. ¿Es un dramático error?

Los Nuevos Liberales no somos ingenuos: todo esto es a propósito.

Según los teóricos marxistas de fines del siglo XX, el objetivo es poner a la población ignorante y enferma, empobrecida y asustada, a la espera de los “Programas Sociales”; y para colmo, distraída su atención con los escándalos politiqueros y los espectáculos de “entretenimiento” que le brindan los medios de “comunicación”, a fin de tenerla por completo bajo su dominio.

Anarco-capitalismo

Una obvia contradicción, porque no hay capitalismo sin Gobierno Limitado a la preservación de los auténticos derechos naturales, como “árbitro de instancia final”, y último recurso para dirimir los desacuerdos y conflictos entre las agencias y actores privados.

No obstante, este absurdo “anarco-capitalismo” sirve como una pobre compensación psicológica por el fracaso político que ha marcado hasta hoy al liberalismo, y un cómodo pretexto para la inacción política.

Anticlericalismo

En América latina no hubo Reforma Protestante, y la separación de Iglesia y Estado fue un proceso (aún inconcluso) realizado no por reformadores religiosos y líderes cristianos reformados, como en el norte de Europa, sino por los políticos criollos “liberales”, inspirados en el ideario anti-religioso de la Revolución Francesa, lo cual ha sido origen de conflictos, confusiones y traumas.

En EEUU nunca hubo unión de Iglesia y Estado; y la Independencia y la Constitución fueron hechas por líderes cristianos de diversos credos, y aún deístas, agnósticos e indiferentes, unidos en una esa acción política.

Así debe ser también en nuestros países la empresa libertaria; por eso el fervoroso ateísmo beligerante les cuadra quizá a ciertos adolescentes buscando afirmar su personalidad frente a sus padres y maestros, pero no cabe en una política de gente adulta.

Mercantilismo y Socialismo

Son los enemigos históricos del liberalismo, el primero desde el siglo XVIII a lo menos, y el segundo desde el XIX.

Más allá de los discursos bonitos, mercantilismo es la tradicional alianza del Gran Gobierno con las grandes empresas monopolistas, que les permite sólo a ellas crear riqueza, para sí mismas, aprovechando sus privilegios; y los demás productores apenas sobreviven, y no todos.

Socialismo es la más moderna “re-distribución” de la riqueza, mediante los impuestos y la inflación, desde los productores privados (medianos y pequeños sobre todo), en favor de todas las castas parasitarias de las izquierdas (políticas, burocráticas, académicas, mediáticas y sindicales), enquistadas en el Gran Gobierno, o por él amparadas y financiadas.

En inglés suelen llamar “Liberalism” al socialismo democrático; por eso se hace indispensable el adjetivo “Clásico”.

El problema con el Mercantilismo es que se permite la propiedad privada, pero no como un derecho natural inalienable para todos, sino como un privilegio, cuyo ejercicio los gobiernos conceden a unos sí y a otros no, y estableciendo las condiciones. En el Mercantilismo los mercados son libres, pero no para todos, sino sólo para los empresarios y agentes económicos bien “conectados” con los gobiernos intervencionistas. La riqueza creada de esta forma es insuficiente, y vienen las insatisfacciones, quejas y protestas.

En este punto llega el Socialismo, y arremete contra lo que llama “el capitalismo”: en lugar de suprimir los privilegios, suprime la propiedad privada; y en vez de ampliar la libertad de mercados, la restringe aún más, o elimina por completo.

Así cunde la pobreza, y luego la miseria, según cuán lejos se llega en este proceso. Adoctrinada por la propaganda socialista la gente se confunde, y toma al Mercantilismo existente por el capitalismo genuino, y mira al Socialismo como su salvación.

Nota del Editor

La utilidad central de la idea de A. Mansueti, en este fragmento de su columna, es una precisión olvidada de la noción liberal, la que suele ser confundida con anticlericalismo y mercantilismo, contra los que se posiciona el estatismo,

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