Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Líderes Morales Para Todos
Selección de ContraPeso.info
24 febrero 2014
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: , , ,


ContraPeso.info presenta una idea de Anthony B. Bradley y Sean Spurlock. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es It’s Not Only the Poor Who Need Moral Leadership.

Las historias orales a menudo pintan un panorama color de rosa de la fuerza moral de las anteriores generaciones, cuando el divorcio era algo inaudito, raros los nacimientos fuera del matrimonio y la civilización cristiana mantenía bajo control a la inmoralidad de la sociedad, especialmente entre la elite más virtuosa.

Pero una mayor atención a la historia muestra la verdad de la condición humana: independientemente de nuestra posición social, todos necesitan formación moral — y así ha sido siempre.

La necesidad universal de liderazgo moral se ilustra en la deplorable cultura matrimonial que exhibía la vida de los padres del primer ministro británico Winston Churchill. En The Last Lion, la biografía más vendida sobre Churchill, de William Manchester, nos enteramos de la activa participación de los padres de Winston en la desenfrenada infidelidad de la clase alta británica del siglo 19.

Randolph Churchill fue sifilítico y Jennie Churchill era famosa por la cantidad de affaires en los que participó. “Jennie Churchill entró y salió de las camas de amantes toda su vida … y ella no era la excepción”, observa Manchester. “[Randolph] aceptó su destino. Cenó con los hombres que habían permanecido entre los muslos de su esposa, jugaba a las cartas con ellos, persiguió a sabuesos con ellos y los entretuvo en su club”.

Tanto Randolph como su hijo Winston estaban conscientes de su adulterio, lo que no importó para que continuara. Más aún, Randolph permaneció como amigo y socio comercial de quienes dormían con su esposa.

En términos más generales, Manchester explica que algunas mujeres de la clase alta eran conocidas por solicitar a otras esposas el establecer una relación con sus maridos. “Los affaires que se celebraban con alegría durante los fines de semana a veces se iniciaban en las conversaciones de mujer a mujer. ‘Dile a Charles que tengo intenciones con él´, diría alguien a la dama de Charles, la que aceptaría, con un guiño y una sonrisa divertida; ella misma tenía ya un amante o intenciones propias con el marido de otra”.

Estas peticiones flagrantes muestran que el nivel general de tolerancia para la promiscuidad extramarital fue alta.

Incluso si una mujer no era lo suficientemente atrevida como para pedirle su marido a la esposa, podría encontrar otros medios. Las grandes fiestas en las que los invitados pasaban allí la noche eran famosas por su libertinaje. Los huéspedes se instalaban y

“después de que las luces eran apagadas, figuras sombrías se deslizaban a través de la oscura sala y todo el mundo se disponía a pasar una noche de placer. Una hora antes del amanecer aparecía el mayordomo en el pasillo llevando un gong. Lo hacía sonar una vez y se iba. Las mismas figuras reaparecerían a hurtadillas. En poco tiempo todos ellos se reunirían en la mesa del desayuno”.

La ley tácita era la no mención de las festividades nocturnas, e incluso uno debía ser grosero con la persona que había sido su pareja de la noche.

La historia revisionista de nuestra imaginación nos hace creer que la tierra de los padres de Winston Churchill, a mediados del siglo 19 en Gran Bretaña, fue un tiempo de pureza y fidelidad victorianas. Casi todos los británicos iban a la iglesia y creían en Dios ¿no es cierto?

Pero, sorprendentemente, los más degradados eran los que oraban más fuerte, exaltaban los escrúpulos morales, daban discursos inspiradores y conducían al país política, militar y socialmente. El primer ministro británico William Gladstone dijo que había conocido a “once primeros ministros y diez eran adúlteros”.

Es fácil mirar a nuestra cultura promiscua y saturada de sexo y desear el retorno a un pasado lleno de esposos controlados y fieles, pero la cultura moral de los padres de Churchill no es a la que debemos mirar con nostalgia.

¿Por qué es importante esto? La anécdota de Churchill nos recuerda la necesidad de que los líderes religiosos y todos los creyentes sean personas íntegras.

En Gran Bretaña y en otros lugares, al quedar claro el contraste entre el código moral sostenido públicamente y la conducta privada, el propio código fue desacreditado. La necesidad de arrepentimiento y reforma entre la aristocracia de la élite de hoy —en Hollywood, en el Capitolio, en Wall Street— es evidente.

Gracias a los medios de comunicación, las indiscreciones privadas mantenidas en secreto entre la élite en la época anterior, ahora son parte del ciclo de las noticias diarias. Reúna estas historias con una alta tasa de divorcio en EEUU y empezamos a ver por qué entre nuestra juventud está en declive la confianza en las virtudes del matrimonio.

Es imperativo que los que reconocen el valor de la cultura de la fidelidad y el respeto —y los muchos efectos personales, sociales y económicos que se derivan de ella— proclamen un mensaje que no se sea diluido por nuestras propias fallas morales. Como seres humanos imperfectos todos vamos a fallar tratando de vivir de acuerdo con las normas éticas que nos esforzamos por respetar.

Pero la fuerza de nuestro testimonio reside menos en lo que decimos que en lo bien que nuestras acciones coincidan con nuestras palabras.

Nota del Editor

La idea central de Anthony B. Bradley y Sean Spurlock es el viejo y legítimo llamado a ser consistente, actuando de acuerdo con la moral que se tiene. Es la mejor manera en la que puede mantenerse un código moral. Si esto no sucede, el código deja de tener fuerza y la siguiente generación es instruida en el cinismo.

Y quizá sea ese cinismo el que ha ocasionado que lo que antes se hacía discretamente, ahora se presume en público.

Anthony B. Bradley es profesor asociado de Teología y Ética associate professor of theology and ethics en The King’s College. Sean Spurlock es presidente de la House of Winston Churchill en el King’s College.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras