Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lista de Derechos
Eduardo García Gaspar
30 octubre 2014
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es como una inflamación. Una exageración conceptual. androjo

Un aumento sustancial. Algo que crece y crece, casi por generación espontánea.

Una persona lo ilustró hace poco diciendo que “tenemos derecho a una muerte digna”.

No sorprende que eso se diga.

Se habla también del “derecho a una vida digna”. Igual que el “derecho al trabajo” e incluso a “vacaciones”.

El fenómeno general es la creación de una lista creciente de derechos. Y estos se entienden como cosas que son exigibles a los demás.

Por ejemplo, se enseña que los jóvenes deben exigir su derecho a la información sexual. El efecto de esto es el obvio: si crece la lista de derechos también crece la lista de exigencias.

Si usted, por ejemplo, tiene derecho a la salud, eso se vuelve una exigencia a mí, la de hacerle realidad ese reclamo… quizá pagarle la operación de apendicitis.

La cosa se agrava con ese supuesto derecho a una muerte digna. ¿Puede el paciente exigirle al médico que lo mate?

Esto es a lo que me refiero como efecto del fenómeno de derechos crecientes: también crece el número de exigencias impuestas a otros.

Si el joven tiene derecho a la información sexual, eso crea una exigencia en otros. ¿Quiénes exactamente? No hay respuesta clara. Al joven se le instruye en reclamar sus derechos a la sociedad en general, pero eso es muy vago.

Esta mala concepción de los derechos como una lista creciente de exigencias a otros, produce otras consecuencias.

Una de ellas es la devaluación de la idea de derechos, una noción valiosa, que así es rebajada a la simple lista de reclamos y exigencias de todo tipo. Otra es el concretar en quién recaen esas exigencias.

Obviamente, ese derecho a una muerte digna o el derecho a vacaciones, no pueden recaer en usted. Tampoco en mí. Ni en otras personas.

Sería absurdo que alguien llegara a la casa de usted a exigir que lo matará, o que me pidiera dinero para sus vacaciones. El problema se soluciona de una manera desviada.

Los gobiernos emergen como los sujetos que deben cumplir esas exigencias. Resulta el gobierno el que debe, por ejemplo, dar educación sexual a los jóvenes (y lo hace con cargo a los impuestos, es decir, dinero de usted y mío). O el que debe emitir una ley para que los empleadores paguen primas vacacionales.

Incluso, el que puede decretar que los médicos deben matar a sus pacientes, o también el que obliga a doctores a realizar abortos.

En resumen, la lista creciente de derechos convertidos en exigencias hace crecer a los gobiernos aumentando su poder por encima de lo razonable.

Hay más efectos colaterales de esa lista creciente de derechos, como el ser convertidos en herramientas de exceso y abuso. Un derecho a pensiones para jubilación se convertirá en arma de negociación sindical. El derecho a la muerte digna, en una herramienta para lograr herencias.

Más aún, el medio ambiente creado por esa lista creciente de derechos convertidos en exigencias produce un ambiente de contradicciones y controversias.

Piense usted, por ejemplo, en la exigencia de información sexual y verá que ella puede ser de varios tipos. Se puede instruir en la castidad, pero también en el libertinaje. ¿Como resolver esto?

O bien, si alguien le reclama a usted su derecho a vacaciones pagadas, entonces usted podrá contestar con una contra-exigencia de lo mismo a la otra persona, o continuar la cadena yendo con un tercero. ¿Qué hacer para solucionarlo?

La persona que pensó en tener el derecho a una muerte digna, me parece, no consideró las consecuencias de lo que decía. Tampoco quienes crean exigencias a las que convierten en derechos exigibles a otros en quienes cae una obligación concreta y positiva.

Vea esto. Si yo tengo el derecho a la vida, eso significa que en el resto recae la obligación de no matarme, ni lastimarme. Eso es todo y es una buena idea de los derechos reales.

Pero si tengo el derecho a la salud, por ejemplo, eso puede significar que puedo exigir que alguien pague mi operación de apendicitis.

Todo lo que he querido hacer es llamar la atención sobre un fenómeno muy de nuestros tiempos. El fenómeno de la lista creciente de derechos entendidos como exigencias y reclamos a la sociedad en general.

Una mala idea aunque muy popular, que debilita a la noble idea de los derechos humanos y la convierte en una herramienta para el desbordamiento del poder gubernamental.

Post Scriptum

Un caso desbordado de esa lista de derechos es el de la “educación gratuita”. En realidad es la exigencia de que mi educación la paguen otros.

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