Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lo Que no Dijo Lincoln
Eduardo García Gaspar
5 febrero 2014
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Otro caso de atribución errónea. androjo

Sucede que una buena frase se atribuye a un personaje famoso.

Napoleón, Einstein, Lincoln, Churchill están, me imagino, entre los más populares.

Un ejemplo, uno de Lincoln, que aún se mantiene (p0r ejemplo, liberalesdeloreto.blogspot.mx). Aunque falso, se le distribuye una lista de máximas que tienen su lógica. Ellas dicen que,

  • No puede alcanzarse la prosperidad combatiendo el ahorro.
  • No puede fortalecerse al débil debilitando al fuerte.
  • No puede ayudarse al trabajador derribando al patrón.
  • No puede promoverse la fraternidad humana fomentando el odio entre las clases.
  • No puede ayudarse a los pobres destruyendo a los ricos.
  • No puede uno librarse de dificultades gastando más de lo se gana.
  • No puede construirse el carácter y el valor arrebatándole a un hombre su iniciativa e independencia.
  • No puede ayudarse a los hombres haciendo por ellos lo que deben hacer por si mismos.

Muy bien, no es Lincoln el autor. Lo es un tal William John Henry Boetcker, de principios del siglo pasado. ¿Pierde sentido esa lista de máximas sabiendo que no son de Lincoln sino de un desconocido?

Quizá sí, al menos para algunos. En realidad, lo que importa es el contenido, no el autor.

Veámoslos más de cerca porque muestra un fenómeno realmente notable: la inversión de la lógica y el sentido común, como puede verse con facilidad.

• Comencemos con “No puede alcanzarse la prosperidad combatiendo el ahorro”. Muy conectada está la sexta, “No puede uno librarse de dificultades gastando más de lo se gana”.

Tiene sentido. Ninguna familia podrá vivir mejor haciendo eso de gastar más de lo que tiene, ni dejando de ahorrar. Pero es curioso que se piense que un gobierno sí pueda hacerlo para que las familias vivan mejor. Los gobiernos gastan más de lo que recolectan, no ahorran, y dicen que eso es para nuestro bien.

• Sigamos con “No puede fortalecerse al débil debilitando al fuerte”. La tercera dice algo similar, “No puede ayudarse al trabajador derribando al patrón”. Y la que sigue resume la idea con, “No puede promoverse la fraternidad humana fomentando el odio entre las clases”.

Tiene sentido en la familia. No puede fortalecerse a un hijo debilitando al otro; no puede ayudarse a la madre atacando al padre; ni puede tenerse una mejor familia fomentando los odios entre tíos, sobrinos, hijos, primos.

Pero es curioso que existan gobernantes que piensen que se tendrá una mejor sociedad haciendo eso precisamente: atacar a unos para mejorar a otros, debilitar a unos para fortalecer a otros, tener mejores empleos atacando a los empleadores.

• La séptima dice, “No puede construirse el carácter y el valor arrebatándole a un hombre su iniciativa e independencia”. Muy relacionada con la última, “No puede ayudarse a los hombres haciendo por ellos lo que deben hacer por si mismos”.

Tiene también sentido el crear carácter en los hijos haciéndolos responsables de sus acciones; entendiendo que deben valerse por sí mismos, que es malo cuidarlos en exceso, que el paternalismo produce adultos caprichosos.

Es asombroso que existan gobernantes que piensen lo opuesto. Que crean que se vivirá mejor impidiendo la iniciativa de las personas, retirando sus responsabilidades, haciendo lo que ellas podrían hacer por sí mismas.

Creo que eso es lo que bien vale una segunda opinión.

No importa ya si lo dijo o no Lincoln, lo que es notable es ese contraste entre máximas de mero sentido común que hacen buenas familias y la serie de políticas que suponen que haciendo lo opuesto harán felices a las familias de una sociedad.

Si la familia debe gastar con moderación, el gobierno debe hacerlo con prodigalidad. Si un buen hijo debe valerse por sí mismo, un buen ciudadano debe depender del gobierno. No tiene sentido. Es como una visión de un mundo al revés.

Un mundo que está resumido en la quinta máxima, “No puede ayudarse a los pobres destruyendo a los ricos”. Y sin embargo, eso es lo que recomiendan gobernantes con frecuencia. El mismo Marx lo propuso como elemento central de sus ideas.

No es comprensible que para construir algo supuestamente mejor, sea indispensable destruir todo lo anterior.

En fin, todo lo que quise hacer es mostrar la pérdida de sentido que existe en las funciones del gobierno en nuestros días, cuando se piensa que es bueno que un gobierno haga lo que sería dañino para una familia.

Gozamos de grandes adelantos tecnológicos, pero en lo que se refiere a asuntos políticos seguimos como hace 20 0 30 siglos. Vaya, los griegos tenían más sentido político que ahora en este siglo 21.

Post Scriptum

La negación de la autoría de A. Lincoln está en Snopes.com

Por el lado opuesto a estos principios, puede verse algo en cosas sobre el populismo,

“El escritor Liberal Estadounidense H.L. Mencken definió el demagogo como “aquel que predica doctrinas que sabe que son falsas a hombres que sabe que son idiotas”. ¿Cómo definiríamos al Populista? Pues como aquel que despilfarra dinero que sabe que no es suyo en nombre de aquellos a los que se lo expropia” robertorj.wordpress.com.

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