Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Los Gastohólicos
Leonardo Girondella Mora
20 agosto 2014
Sección: GOBERNANTES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Lo que intento hacer en lo que sigue es demostrar una mentalidad gubernamental —la de separador.001que es posible y deseable imponer impuestos a todo lo que se mueva, es decir, a todas las personas que sin remedio se mueven.

Algunos casos curiosos de impuestos:

• Inglaterra en 1660, un impuesto especial a las chimeneas —que produjo lo natural: taparlas con ladrillo para evitar el impuesto.

• 1770, en Inglaterra, un impuesto unitario especial a los ladrillos —que produjo lo obvio, ladrillos más grandes para pagar menos impuesto.

• 1789, Inglaterra, un impuesto a las velas aunado a la prohibición de fabricarlas en casa.

• 1968, México, un impuesto especial a automóviles para gastos por las Olimpiadas —que aún subsiste.

• Inglaterra, impuesto a las televisiones, a cada una de ellas, para pagar gastos de la BBC, con los ciegos pagando la mitad si es que tienen televisión.

• Tennessee, 2005, un impuesto a los vendedores ilegales de droga, que podían pagarlo anónimamente: 5% de su ingresos.

• Oaxaca, 2014, un impuesto a la comodidad de los automóviles —lo que hace interesante la posibilidad de hacer que cueste más un auto sin bolsas de aire.

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Mostrar esos casos persigue el propósito de demostrar la mentalidad consistente de los gobernantes: hacerse de fondos —el usar cualquier recurso a su disposición para allegarse dinero, incluso con ideas que son ridículas.

Mi tesis es una muy directa: no existe dinero suficiente para satisfacer el ansia que tienen los gobiernos para gastar. Con esto me refiero a lo que bien puede ser una patología personal similar a la que tienen otras personas, las llamadas shopaholics, las adictas a comprar.

En el caso de los gobernantes podría hablarse de spendaholics, los adictos a gastar con una variación vital —la de gastar ellos dinero de otros; el gastar dinero ajeno sin necesidad de rendir cuentas.

Propongo por tanto, la existencia de una patología mental que describe la enfermedad propia de los gobernantes y que presenta los síntomas siguientes:

• Gusto inmoderado e incontrolable de gastar dinero.

• Adicción que se localiza en el dinero ajeno, recolectado por la vía de impuestos —y que exceptúa al dinero propio personal del político.

• Renuencia severa a presentar resultados del gasto efectuado —muy bien representado en el razonamieinto de que si no hubo resultados eso tuvo como causa un gasto insuficiente.

• Incapacidad para aceptar o reconocer decisiones absurdas o ridículas, como la de hacer pagar impuestos por la comodidad del coche, o por el número de ventanas en las casas.

• Marco justificatorio colocado en el muy corto plazo, donde lo importante es gastar ahora mismo sin considerar la posibilidad de efectos colaterales futuros, ni los medios por los cuales se consiguen los fondos.

En español, esta patología se llama gastohólico y es un trastorno mental que afecta en especial a un segmento de la población, el de los gobernantes.

Resulta ser una variante del trastorno obsesivo-compulsivo, en el que la compulsión es la acción repetida y obstinada de gastar como un medio para reducir su ansiedad —la producida por un rasgo personal.

El gobernante cree que tiene a su cargo el bienestar general de los gobernados —que él posee el conocimiento de lo que debe hacerse para que sus gobernados sean felices. Esto produce ansiedad que solo puede reducirse mediante el gasto de dinero ajeno en lo que piensa él que debe realizarse para tener la sociedad ideas.

Es decir, su obsesión es volver realidad su idea del bienestar general, eso que describe en su opinión, cómo debe ser la sociedad perfecta —y su compulsión es gastar mucho, a diario, sin límite para volver realidad cualquier idea que él tenga.

A lo anterior, debo añadir que el gastohólico padece un síntoma adyacente a su trastorno —el de una personalidad refractaria a toda opinión que no coincida enteramente con la suya, lo que le hace sentirse rodeado de enemigos potenciales ocultos y lo vuelve reacio a cualquier análisis de su desempeño.

Esto es lo que lo vuelve un ser aislado y que al mismo tiempo crea y busca toda posibilidad de rodearse públicamente de muestras de apoyo popular —para lo que usa partes importantes del gasto que realiza.

Lo que he querido hacer puede tener la apariencia de una broma basada en la exageración, pero en realidad tiene el propósito de llamar la atención sobre la alta probabilidad que se tiene de estar siendo gobernados por personas con trastornos de personalidad —para quienes la carrera política es su única opción

Addendum

Para la lista de impuestos extraños usé material de esta página.

Nota del Editor

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