Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Materialismo: Acusación Estándar
Leonardo Girondella Mora
17 enero 2014
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


La denuncia de ser y propiciar el materialismo, es la usual y acostumbrada. No es infrecuente que el liberal separador.001sea acusado de materialista y de condenar a la sociedad al consumo sin sentido.

Las consideraciones siguientes exploran el tema de la acusación materialista que se lanza en contra del liberalismo económico —con el objetivo de hacer precisiones que permitan un mejor entendimiento del tema.

• La inculpación de crear materialismo reconoce implícitamente que el liberalismo es exitoso en cuanto a crear bienestar económico —lo que es cierto. No hay medidas económicas que provoquen mayor prosperidad material que las liberales de mercados libres y competencia.

• Resulta paradójico acusar al liberalismo de crear bienestar material —porque al final de cuentas eso significa en buena parte solucionar problemas de pobreza y miseria, lo que también desea quien lanza la acusación.

• Si la acusación de crear un materialismo indeseable se traduce en desear que no se apliquen políticas liberales, ello presentaría un dilema ético: el de no querer que se apliquen medidas que ayudarían a reducir índices de pobreza y que elevarían el bienestar económico general. Sería inmoral el impedir implantar eso que se sabe que produce bienestar.

• Una vez colocados en una situación de bienestar económico creciente, gracias a políticas liberales, la acusación de crear materialismo tiene mejor base para ser examinada —podría producirlo, pero también podría no hacerlo, dependiendo de varios factores externos a las políticas liberales.

• Puede pensarse en la posibilidad de que no cree materialismo —sino que una vez en situación próspera las personas dejen de preocuparse por su supervivencia diaria y se sientan capaces de intentar satisfacer otras inquietudes y necesidades. Podrían aumentar sus conocimientos, inventar nuevas cosas, tener tiempo libre.

• Pero también, podría pensarse en que cree materialismo —una situación en la que la prosperidad personal haga que las personas consideren que su realización personal material es solamente la que otorgue el consumo de más y más bienes.

• Lo más probable es que ya dentro de una situación de prosperidad económica creciente, algunas personas se conviertan en consumistas y materialistas empedernidas, mientras que otras no —dependiendo de sus creencias personales.

• Es decir, la creación de materialismo como lo que da sentido a la vida, podrá o no ser creada por las medidas liberales —lo único cierto es que ellas sí crearán esa prosperidad material creciente.

• Si la prosperidad lograda por el liberalismo produce materialismo, ello tendrá como causa no a las políticas mismas, sino a las creencias de las personas —una variable ajena a la prosperidad lograda.

• Ya que no hay certeza de que el liberalismo sea causa cierta y directa del materialismo y el consumismo resulta que la acusación es irrelevante —y también peligrosa: negaría la aplicación de medidas que se sabe crearán bienestar material y haría creer que es mejor la pobreza porque así, supuestamente, no se tendría el riesgo de materialismo.

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Los elementos anteriores, espero, mejoran el entendimiento de una acusación que como efecto colateral dificultaría la implantación de medidas que provocan prosperidad sostenible.

Dentro de la discusión, se encuentra un tema, el de las creencias propias de las personas —sus valores y principios— a los que deben verse por separado: entender que ellos son independientes de las políticas económicas. Los vicios y las virtudes de los seres humanos son una constante que no cambia dependiendo del sistema económico implantado.

El egoísmo, por ejemplo, subsistirá dentro de un sistema socialista y uno capitalista —igual que el materialismo, la sensualidad, la caridad y la compasión.

Acusar al liberalismo de crear codicia, por ejemplo, es una denuncia demasiado atrevida. No tiene tanto poder el liberalismo como para convertir en egoísta al ser humano que no lo era antes —el que podrá serlo o no, viviendo en un régimen socialista, monárquico, dictatorial, comunista, o liberal.

Igual de débil es acusar al liberalismo de causar materialismo —un vicio que es producto de creencias humanas y que poco o nada tienen que ver con el sistema económico en uso.

Nota del Editor

La columna de Girondella recuerda aquella afirmación de hace tiempo, “Si quieres combatir al materialismo, si quieres acabar con el consumismo, y hacerlo de tajo, haz pobres a todos, hazlos miserables, que no tengan para comer siquiera. Así nadie se preocupará por tener un bolso de Louis Vuitton, ni zapatos de Ferragamo y nadie podrá ser una Paris Hilton”.

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