Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mentalmente Inactivos
Eduardo García Gaspar
10 abril 2014
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La medición es económica. Una de las muchas que dan las estadística nacionales.androjo

Le llaman “población económicamente activa”. Se expresa como un porcentaje.

El de qué proporción de la población trabaja en relación al total de la población que está en edad de trabajar.

El resto es la población económicamente inactiva.

Esa medición sugiere la posibilidad de otra, la de “población mentalmente activa”. Una cosa es recibir un ingreso, otra es pensar.

Sería la proporción de personas que piensan en relación al total de la población en edad de hacerlo. Y, por supuesto, esto lleva a la idea de la población mentalmente inactiva.

Bien vale una segunda opinión el intentar encontrar algunos rasgos de la población mentalmente inactiva. Un porcentaje de la población que, postulo, es mayoría importante y está en crecimiento.

Primero, no está correlacionada con educación. Tener un título universitario no implica ser pensante y carecer de ese título no implica no serlo. Los mentalmente inactivos se encuentran en todos los niveles educativos, en proporciones similares.

Segundo, implica un estado mental que es común, estándar y uniforme, que produce igualdad de opiniones y creencias que se mueven de acuerdo con la moda intelectual del momento.

Es el acomodo inmediato a lo políticamente correcto. Una pasión por pensar igual que el resto.

Tercero, el intelectualmente inactivo prefiere hacer negocio con su dependencia que con su autonomía. Busca y aspira a obtener beneficios que considera gratuitos y que obtiene a cambio de su sumisión, como marchar en favor de un candidato a cambio de favores como alimentos o promesas de casas.

Lejos de trabajar por el logro de su autonomía personal, trabaja por lograr estar bajo la protección de alguien, típicamente el gobierno, a cambio de su lealtad. Recibe ayudas, regalos, subsidios, favores, privilegios a cambio de una sola cosa, no pensar. El pensar por uno mismo lleva a la independencia personal y eso no debe ser.

Cuarto, el mentalmente inactivo usa una táctica que le permite lograr su dependencia. Se coloca y posiciona en una de la varias categorías de víctimas de opresión y hace reclamos que compiten con otros similares, todos buscando ayuda gubernamental.

Esto sucede en todos los segmentos, desde empresarios hasta obreros, estudiantes, profesores. No hay segmento social que no esté afectado por esta tendencia a considerarse víctima y así lograr beneficios.

Quinto, en estados ya avanzados de inactividad mental, esta población utiliza otra herramienta que le permite prolongar su situación de manera indefinida. Cuando su reclamo llega al rango de ser declarado un derecho social, su exigencia tiene ya rango legal y es exigible al gobierno.

Este punto es un clímax para la población mentalmente inactiva. Aquí culmina esa ambición de la instrucción para convertirse en víctima social de cualquier tipo de opresión y lograr la liberación por medio de un derecho social dado por el gobierno a cambio de la sumisión.

Sexto, la población mentalmente inactiva ama la liberación, la que le lleva a la sumisión gubernamental. Quiere liberarse de todo obstáculo que impida la libertad y eso lo encuentra en la dependencia estatal.

Deja de ser responsable de todo sabiendo que las consecuencias de sus actos serán pagadas con el presupuesto público, del que depende.

Séptimo, la población mentalmente inactiva deja de lado su moral. Justifica ella todas su acciones con el objetivo que persigue, el de la liberación personal y la dependencia pública.

Ningún acto está prohibido si de esa manera se logra la dependencia. No hay ley que valga, ni moral que se siga.

Octavo, la población mentalmente inactiva no tiene sentido de la individualidad personal. Se identifica con un grupo y así encuentra su identidad. La sociedad es, de esta manera, una colección de grupos que buscan ser liberados de su posición de víctimas oprimidas.

Noveno, los mentalmente inactivos tienen una ambición preferente la de deshacerse de sus responsabilidades. Trasladarlas al gobierno es su ambición de vida y darán todo a la autoridad que se los prometa y haga.

Los rasgos anteriores son solamente un apunte breve de un segmento de la población en nuestros días.

Un segmento creciente desde hace ya tiempo y que borra de la sociedad los conceptos que pueden hacerla fuerte y próspera. Los conceptos de la moral personal, del sentido del deber, de la consideración por otros, del ahorro y el sacrificio, del significado de la virtud.

Su característica central es el haber dejado de pensar por sí mismos. El haber dejado de lado su sentido de individualidad y potencial.

Se han rendido creyendo que su situación es siempre ajena a su voluntad. Un una pérdida de poder valerse por sí mismo, de poder pensar por uno mismo. Y es dramático que esto se tenga en la juventud, de lal que se esperaría rebeldía y no conformismo.

En fin, una simple idea especulativa que explica, creo, buena parte de lo que sucede en nuestros tiempos. La creación de un segmento que aplaudirá y vitoreará el advenimiento de gobiernos totalitarios.

Post Scriptum

La población mentalmente activa, contraria a la analizada arriba, tendría una actitud de independencia personal, de opinión no mayoritaria y sus logros personales serían los de autonomía personal, el no depender de otros. Esta es la mentalidad que crea prosperidad.

La idea de Harrison es aplicable en este terreno.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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