Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mentes Frenadas
Eduardo García Gaspar
18 septiembre 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Estamos rodeados de verdades. O al menos de partes de verdades.androjo

Lo suficientemente reales como para funcionar.

Podemos poner en el aire aviones, hacer flotar barcos, procesar información. Podemos ver imágenes a distancia.

Es posible hacer eso y mucho más, porque sabemos lo suficiente de la verdad.

Por ejemplo, en Física, como en otras ciencias. En su perspectiva es un proceso que no tiene fin, al menos en apariencia. Cada vez sabemos más.

¿Qué hay en esta búsqueda de la verdad en la ciencia? Varias cosas generales. Sigamos en esto a M. Adler (1902-2001), el filósofo estadounidense.

  • Primero, la adición de nuevas verdades a las verdades que ya conocemos.
  • Segundo, el reemplazo de formulaciones inexactas de la verdad con formulaciones más certeras.
  • Tercero, el descubrimiento de errores e inexactitudes, con su consecuente rectificación.
  • Cuarto, desechar generalizaciones que con evidencias se demuestra que son falsas.

No hay fin en esto. Es un proceso difícil y arduo, que está lleno de discusiones y conflictos, a veces extremos.

Es parte de la vida, de nuestra forma de encontrar partes de la verdad. Los resultados netos son fantásticos y nuestra vida diaria es mejor gracias a ese encontrar verdades.

En otras palabras, viviremos mejor si seguimos ese proceso de encontrar la verdad, poco a poco, parte por parte. Sin embargo, la búsqueda de la verdad tiene sus obstáculos, incluso sus enemigos. Hablar de ellos bien merece una segunda opinión.

Un obstáculo/enemigo de este camino hacia la verdad es la politización de las ciencias. Está muy bien representado en Al Gore y su propaganda en favor de la teoría del cambio climático. Un asunto propio de la ciencia que se convirtió en bandera política.

El problema general es la intromisión de una fuerza ajena al campo de la búsqueda de explicaciones verdaderas y mejores cada vez.

La fuerza de la política es un freno al avance científico al detener la posibilidad de encontrar formulaciones mejores, de rectificar errores, de desechar generalizaciones.

Otro obstáculo/freno, más sutil que el anterior, es la convicción de que solamente la verdad solo es posible en la ciencia cuantificable y en nada más.

Es suponer que lo único verdadero puede ser encontrado mediante la medición y la experimentación. Fuera de ese campo, se piensa, solo existen opiniones subjetivas. Adler lo explica bien:

“La visión que prevalece hoy, en círculos académicos al menos, tiende a colocar a las opiniones filosóficas y a las creencias religiosas del lado de la preferencia (taste) más que en el lado de la verdad”.

Esta es una reducción importante de la posibilidad de encontrar partes de la verdad, al descalificar el uso de la razón. Las ideas filosóficas, todas ellas, son clasificadas como sujetas al gusto personal, irrelevantes para la verdad.

La consecuencia es clara en asuntos éticos, a los que suele considerarse temas subjetivos, en los que cada persona tiene su verdad y donde es inútil toda discusión racional.

Otro obstáculo/freno es el descuido de la enseñanza en el uso de la razón por si misma. Toda la atención es dada a asuntos sujetos a tratamientos numéricos en los que se confía ciegamente, relegando la posibilidad de usar el razonamiento.

Esto es realmente notable, la creación de una mente que está dispuesta a creer en la mayor insensatez si ella está expresada en números, pero que recela del más sólido de los razonamientos lógicos. La falla reduce a la persona a la mitad de lo que pudiera descubrir de la verdad.

Son estos frenos los que en la actualidad producen un mundo dispar, en el que asombran los adelantos científicos y tecnológicos, pero dan pena los asuntos filosóficos, éticos, religiosos y sociales.

La mente actual solo ve y cree números y, si tiene dudas, las disipa a través de los medios de comunicación y los métodos políticos, olvidando su capacidad de razonar. Es así que la búsqueda de la verdad se obstaculiza y frena. Es como querer conducir un carro en una carrera y quitarle la mitad de los cilindros.

Ejemplos de retrasos en el uso de la razón son, muy notables, en la política, donde se cometen barbaridades económicas y se siguen políticas con efectos secundarios considerables, sin acudir a la razón ni al sentido común.

Lo peor, sin embargo, sucede en palabras de Adler:

“Si todos nuestros juicios sobre el bien y el mal, lo correcto y lo erróneo, son puramente subjetivos; si ellos son simples expresiones de preferencias emocionales; si no tiene sentido acudir al argumentos racional cuando nos encontramos en conflicto con otros en estos temas, las consecuencias prácticas son de gran alcance y agudas. Ellas afectan la conducta de nuestra vida personal y pública en cada momento”

Post Scriptum

La idea general de la columna suele ser expresada de otra manera por un amigo, quien dice que es imposible probar en un laboratorio ni siquiera las más obvias y sencillas ideas sobre nuestra conducta y las reglas que deben guiarnos.

El libro usado y citado en la columna es el de Adler, M. J. (1997). Six great ideas. New York London: Touchstone.

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