Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mundo Imperfecto, Reacciones
Eduardo García Gaspar
22 mayo 2014
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue una ocasión de aprendizaje. Casi todas lo son.androjo

Suceden a diario, varias veces. Solo es cuestión de verlas, capturarlas y pensar en ellas.

La idea es sacar provecho de la experiencia.

Un ejemplo, el de la vieja discusión del mal en el mundo. Sobre lo que escuché a varios hablar.

El lamento contiene un elemento claro: nuestro mundo no es perfecto. La afirmación se define como la carencia de felicidad de muchos, o mejor aún, como la existencia de sufrimiento y dolor.

No hay remedio, eso es una realidad, pero muy mal definida como para ser útil.

¿Qué es dolor y sufrimiento? Claramente hay niveles, desde el sentimiento de ver morir a un hijo hasta la desesperación de no tener un coche del año, pasando por el reprobar un examen y padecer una gripa.

Pensar en esto es suficiente como para concluir que nuestra vida nunca será totalmente feliz.

“Feliz” definido como carencia de sufrimiento y dolor: no más gripas, no más muertes, no más exámenes en la escuela, no más autos de modelos viejos.

Acordado esto, que creo que es razonable, la atención suele irse a los casos de mayor intensidad.

Especialmente los pobres, entendidos como un grupo que padece hambre y no puede satisfacer necesidades básicas. Pero también a, por ejemplo, víctimas de guerras, muertos y desplazados; a afectados por hambrunas y catástrofes naturales.

Es en estos casos, sobre todo, que se produce esa especie de reclamo: “no vivimos en un mundo justo, ni bueno”.

El razonamiento es acertado: si nuestro mundo fuera bueno y justo, no existirían hambrunas y, más aún, no habría pobres; tampoco habría guerras, ni fraudes, ni crímenes.

Una balacera en una escuela, en la que mueren varios jóvenes, es un caso de estos. En un mundo perfecto no existirían esos sucesos.

No veo otra opción que la de aceptar eso mismo: nuestro mundo no es perfecto, en él hay sufrimiento, injusticia. Nada que no sea obvio y reconocido, pero que en el paso siguiente lleva a pensar en las reacciones ante esta realidad.

Estas son algunas de ellas.

• Una muy obvia es la negación de Dios y similares. El razonamiento es: el mundo es malo, Dios creó al mundo, por tanto Dios es malo. O quizá es que no le importamos a Dios. O incluso más, Dios no existe y este mundo no tiene sentido alguno.

Esta reacción, en lo general, solamente aporta desesperación. Es una filosofía de la amargura, que impide concluir otra cosa que la vida no tiene significado.

• Hay otra reacción mucho más constructiva, la que lleva a querer hacer algo para mejorar al mundo. Contiene una gran variedad de matices e intensidades.

Una de ellas es particularmente interesante. La de aceptar y reconocer que nuestro mundo es imperfecto, pero que las personas tienen por eso la oportunidad de mejorarlo. Estas oportunidades son especialmente, las ayudas que damos a otros, personalmente.

No podremos corregir todos los males, pero sí podemos decidir ayudar en casos concretos. Es decir, también podemos decidir no hacerlo. Somos libres y, producto de esa libertad, es lo bueno y lo malo que sucede en nuestras vidas.

Si hay maldad en el mundo, ella es en mucho debido a nosotros mismos. Y la bondad que existe, lo mismo.

El clímax de esta manera de entender al mundo es el Cristianismo y su mandamiento de amar al prójimo. Con una adición extraordinaria, el mundo futuro sí será perfecto.

Este es el mundo de los liberales clásicos, de los gobiernos pequeños y del sentido de la responsabilidad personal.

• Otro tipo de reacción también cree que también puede hacerse algo para mejorar al mundo. Incluso tanto que en algunas modalidades se piensa que puede tenerse el mundo ideal.

Esta manera de pensar tiene como herramienta central la construcción de una agencia responsable central de mejorar al mundo. Aquí ya no son las personas las que tienen esa obligación, sino esa agencia de mejora sustancial, el gobierno.

Tiene también una connotación religiosa notable: el gobierno es elevado a una posición de deidad, se diviniza.

Ella tiene el poder y lo debe aplicar por medio de políticas y actos de autoridad que persiguen mejorar al mundo. Esto puede verse muy bien en la acumulación de poder en los gobiernos.

Este es el mundo de los progresistas y socialistas convertidos en salvadores de la sociedad, que en versiones extremas podrán crear un mundo perfecto para generaciones posteriores.

En resumen, frente a un mundo claramente imperfecto, en el que existe la maldad, podemos tener esas tres reacciones básicas, dentro de las que existen intensidades y variaciones.

Post Scriptum

Si le gustó la columna, quizá también:

Libertad y Maldad

La Razón del Mal

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras