Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mutación de la Libertad
Eduardo García Gaspar
24 marzo 2014
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es un tanto difícil de ver. Lo oculta demasiada retórica.androjo

Demasiada propaganda. Me refiero a una transformación de nuestros días.

A la mutación de la idea de la libertad.

Si vamos unos años atrás, hablar de libertad suponía siempre otra idea indispensable, la de la responsabilidad. Ser libre, no había duda, implicada tener obligaciones. Más aún, ser libre acarreaba la idea de pensar en oportunidades.

Y había optimismo en ese hablar de libertad que presupone un ser humano maduro, responsable, que intenta hacer lo mejor que él pueda. Las obligaciones no eran un asunto triste, lejos de eso eran algo de mero sentido común.

La libertad era como una alegre caza de oportunidades posibles, que acepta consecuencias buenas y malas.

Había también un sentido de poder personal, de esfuerzo individual, que asociaba a las recompensas con los méritos. El esforzado era notablemente superior al perezoso. Los méritos contaban por simple asunto de justicia.

Y entre las obligaciones estaban presentes las consideraciones hacia otros. Libre y voluntaria, la responsabilidad personal frente al necesitado era elemento irrenunciable. Quien lo aceptaba y realizaba era merecedor de lugares especiales.

No era una mentalidad perfecta. La libertad dejaba puerta abierta a conductas reprobables y acciones indebidas, que no tardaban en reconocerse y penalizarse. Había claridad en las mentes.

Si nos ponemos en estos días de demasiada televisión y poco seso, la transformación es notable. Una forma de esa mutación es la introducción de la palabra “liberación”, la que un tanto indefinida lleva a la aprobación de actuar sin el elemento de la obligación.

Es liberación en el sentido de hacer de lado a la responsabilidad. Liberarse de las consecuencias de los actos. Así, la libertad no es nada más que libertinaje y desenfreno. Un cambio sustancial que quita el yugo natural que la mente pone a la libertad propia al pensar en consecuencias.

Y, más curioso es aún, que la liberación tenga una connotación favorable, en ese sentido de modernidad que desprecia a lo viejo simplemente por serlo. No sorprende entonces que esta mentalidad produzca más embarazos fuera del matrimonio y no sea eso culpado a la liberación tan admirada.

Pero la mutación más notable es la transformación de los derechos humanos en reclamos al gobierno. Los derechos, en su interpretación original, no eran más que abstracciones de libertades iguales para todos. Pedían dejar libre a la persona, prohibían frenarla sin razón. Ya no más.

Es ahora que cuanto más derechos se tienen, menos libre se es. Cuando más derechos se crean, menos autonomía se tiene. Los derechos en su nueva interpretación han perdido la idea del mérito personal. Son exigencias independientes del esfuerzo.

Kenneth Minogue (1930-2013) lo ha expresado bien:

“…. nuestro complejo entendimiento de la libertad, como permiso y limitación, se ha coagulado en dos entidades separadas: liberación ilimitada y un juego de derechos adjudicados por tribunales preocupados solamente con los conflictos entre esos que gozan cada derecho”.

Una mutación significativa cuyos signos pueden verse en la realidad cotidiana. Los jóvenes que antes defendían sus libertades más básicas frente a gobiernos opresores han sido sustituidos por jóvenes que pelean por reclamos que los esclavizan al gobierno.

La idea de justicia asociada íntimamente al mérito personal es ahora equivalente a la exaltación del máximo valor social posible, la igualdad incondicional y por encima de todo. La posibilidad ansiada de ser diferente usando la libertad se ha transformado en un loco deseo por ser igual (curiosamente en un medio ambiente que aplaude a la diversidad).

La mutación es un cambio cultural, en ese sentido de tener ideas y creencias que guían la vida sin mucha conciencia de que lo hacen. La educación pública ha contribuido a ese cambio de ideas, lo que no sorprende estando en manos estatales y siendo manejada por grupos progresistas.

Igualmente, ha contribuido la mentalidad de la liberación, la renuncia a la responsabilidad y el traspaso de consecuencias a otros. No sorprende que con esta forma de pensar se rechace toda idea de recordar que las obligaciones existen, que las consecuencias deben ser aceptadas, que hay absolutos.

No hay que dejar de considerar la contribución que el relativismo moral ha tenido en esta mutación. Una contribución notable que ha significado la renuncia a la posibilidad de razonar, sustituyéndola por otra de esas palabras que tanto describen a nuestros días, “tolerancia”.

En fin, estos son tiempos que han olvidado nociones originales de libertad, mérito, responsabilidad, razonamiento y creado ideas que las han convertido en esclavitud, pereza, libertinaje y estulticia. Todas las defensas de la libertad en contra de sus enemigos están siendo debilitadas.

Post Scriptum

La semana pasada publiqué otras dos columnas relacionadas con ésta, Mutación Democrática y Mutación Legal, las que en conjunto con ésta persiguen exponer transformaciones centrales en ideas antes usadas para defender a la libertad y que en su nueva acepción se han convertido en sus atacantes. Esta semana seguirán otras columnas similares.

La cita está en Minogue, K. (2010). The Servile Mind: How Democracy Erodes the Moral Life (1 ed.). Encounter Books.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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