Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mutación Democrática
Eduardo García Gaspar
18 marzo 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Un caso más de definiciones cambiantes. Cada quien la entiende como se le antoja y conviene. androjo

Me refiero a la democracia.

Para los comunistas en Alemania del Este, su régimen era democrático.

Lo mismo para Chávez en Venezuela.

En resumen, cada quien toma a la democracia y la acomoda a su beneficio y provecho.

El tema bien vale una segunda opinión para examinar ese cambio de significado. Comencemos por lo básico.

La idea de incorporar a la gente común en los gobiernos tuvo un origen simple: limitar el poder desmesurado del gobernante. La gente actuaría como un contrapeso para, por ejemplo, evitar impuestos arbitrarios, o expropiaciones indebidas. Un método para evitar abusos y nada más que eso.

La idea fue refinándose con la separación de poderes, las elecciones y demás. El punto central, sin embargo, era el mismo. Se trataba de evitar abusos de poder, una tendencia natural entre quienes lo detentan. A más poder concentrado, más posibilidad de abusos. Se trataba de defender a la libertad personal.

Llámele usted sistema republicano, democrático, o lo que sea, la idea central era que el gobernante rindiera cuentas al gobernado.

No es complicado de entender, pero las cosas se fueron refinando y comenzaron a involucrar más y más al ciudadano común, con buenas ideas, como la de ser sus representantes los únicos que pueden emitir leyes.

Y sucedió que el significado original se transformó en la idea de que democracia era un sistema político que “responde a lo que los sujetos aprueban, o son persuadidos de aprobar”, como lo escribe K. Minogue.

El cambio es sustancial, ahora no solo la soberanía radica en el pueblo, también la sabiduría.

Lo que la gente pide es lo que la gente recibe. Eso es la democracia más en su definición actual. Con un problema severo, el de que no todos quieren lo mismo, lo que lleva a una solución democrática, la voluntad de la mayoría es la que manda.

La transformación es sustancial: lo que la mayoría quiere es lo que todos reciben.

¿Qué es lo que la mayoría quiere? Difícil de saber en realidad. Entre la mayoría habrá desacuerdos y diferencias de opinión, lo que se soluciona por medio de algo inesperado en la democracia: es el gobernante el que se los dice y los persuade de aceptar.

La democracia, entonces, se convierte en algo muy diferente: hacer la voluntad del gobernante que ha logrado convencer al mayor número de hacer lo que él quiere.

Un regreso al estado anterior de cosas, el de hacer lo que el gobernante mande. Excepto por una adición: debe él convencer a una mayoría de hacer la voluntad del gobernante sobre todo el resto.

Repasemos el cambio.

• Antes, un método de control de la autoridad del gobernante, un límite a su poder y la obligación de rendir cuentas.

• Ahora, la democracia es un método para hacer la voluntad del gobernante que ha logrado persuadir a la mayoría de hacer lo que él quiere.

La mutación es notable. Un regreso al seguir la voluntad del gobernante, ahora con un arma de peso, la voluntad de la mayoría. Es una especie de legitimación del abuso del poder por medio del voto de la mayoría que eligió una opción.

La mutación democrática tiene aplicaciones notables en países en los que la democracia es nueva, generalmente países con una población mayoritaria de ingresos bajos. Estos países reciben la noción mutada de democracia. Sin saber nada de la original, llegan a pensar que la democracia es suya.

Acontece entonces que sus gobernantes son expertos en persuasión por medio de ofrecimientos estandarizados de igualdad, inclusión, justicia social, relevo de responsabilidades, expansión de derechos, y en general las cosas que atraigan a mayorías.

Nacen de esta manera gobiernos desproporcionados que se ven como encarnaciones de voluntades mayoritarias, con la responsabilidad de implantar modelos ideales, como el Socialismo del Siglo 21 y cosas por el estilo. Y lo harán con un respaldo democrático, mutado pero democrático, que los erige en, otra vez, gobiernos que abusan del poder.

Ideas, como la de democracia, tienen esta desventaja, la de poder ser definidas como convenga a cada quien.

La variedad de definiciones, en el tiempo, produce mutaciones. La de la democracia es realmente notable por haber dado la vuelta a la idea original.

De haber significado la defensa de la libertad personal pasó a ser la defensa del poder del gobernante que ha persuadido a la mayoría de hacer lo qué él quiere. Sí, dentro de un régimen maduro en lo democrático, tendrá límites; pero en un régimen nuevo, esos límites serán menores.

Todo, me imagino, comenzó con querer ver a la democracia con el hacer lo que la mayoría quiere y está terminando con el hacer lo que uno solo quiere.

Post Scriptum

La cita es del libro de Minogue, K. (2010). The Servile Mind: How Democracy Erodes the Moral Life (1 ed.). Encounter Books. Una obra realmente recomendable.

Me señala un amigo que quienes defendemos a la libertad cometimos un error de consideración enfocando nuestra defensa a la implantación de la democracia, cuando lo que debería haberse hecho es defender a la libertad y no a un concepto cuyo significado cualquiera puede alterar.

Mañana publicaré una columna conectada con ésta. Mutuación Legal. Las dos columnas refuerzan la idea de un ambiente en el que las ideas de democracia y ley han sido transformadas en herramientas para la expansión del poder gubernamental, cuando en su sentido original fueron herramientas para acotarlo. Esta transformación ha sido creada y fomentada por los progresistas y socialistas.

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