Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mutación Representativa
Eduardo García Gaspar
28 marzo 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La idea es parte de las nociones vigentes. De los conceptos básicos de nuestros tiempos. androjo

Es incluso una obsesión para muchos. Me refiero a representatividad.

Su idea original es simple. Su transformación actual es llamativa.

La definición de representación es una acción que hace presente a algo ausente. En una película, Batman es representado por el actor. En una ópera, Otelo por el cantante. En un juicio, el acusado por su abogado. En un congreso, el ciudadano por su legislador.

La idea es la de alguien tomando el lugar de otro y actuando en su lugar.

En política, la democracia usa a la representación como una idea central: los gobernantes representan a los ciudadanos, especialmente los legisladores, y con eso se presupone que defienden a los intereses de las personas.

Entre el representante y el representado hay una relación de confianza. El representado elige a su representante basado en las cualidades de éste último: inteligencia, capacidad, honestidad y otras. Similar a cuando se escoge a un abogado para representarlo a uno en un juicio o demanda.

En la política, insisto, la idea de la representación es central. Los gobernantes todos deben tener inspirar sus actos en lo que significa ser representantes de los gobernados: actuar como si fuesen ellos los representados mismos.

Pero la representación ha mutado. Se ha convertido en representatividad, un concepto muy distinto.

La definición de representatividad es poder ser representado solamente por un miembro de la propia comunidad, especialmente del mismo sexo o misma etnia.

Por ejemplo, las mujeres solo pueden ser representadas por otras mujeres, y los indígenas únicamente por otros indígenas. Este es el origen de las cuotas por sexo y etnia en los congresos de legisladores.

El cambio es llamativo. Antes se sustentaba en la calidad del representante, sus talentos y sus virtudes. Ahora se basa en la pertenencia del representante al mismo grupo del representado.

La idea es que una mujer legisladora no puede representar a ciudadanos hombres; ni un hombre a ciudadanas.

Cualquier análisis, incluso el más primitivo de todos, indica que la pertenencia del representante al mismo grupo del representado es una variable ajena a la relación entre ellos dos. Pertenecer al mismo grupo no puede ser garantía de mejor representación (puede incluso llevar a una mala representación).

Esto puede verse en las cuotas de legisladores por sexo. La idea de la representatividad propone que haya un número igual de legisladores hombres y mujeres porque así es la composición demográfica.

Surge un problema inmediato: el descartar a personas capaces y aceptar personas impreparadas para cumplir con las cuotas.

Peor aún, ese congreso se convertiría en un organismo de representación de intereses de mujeres y de hombres, no de ciudadanos. ¿Qué intereses de hombres de su distrito representaría una legisladora?

La idea de la representatividad supone que debe haber igual composición demográfica entre representados y representantes. La idea de la representación, por el contrario, supone que el criterio central es buscar la mayor calidad posible del representante sin importar a qué grupo demográfico pertenece.

Según lo anterior, es obvio que la representación ajena a toda variable demográfica es una opción mejor que la del ajuste demográfico por cuotas de los representantes. La representatividad demográfica, por tanto, debe ser desechada si se quiere tener una mejor labor de representación.

Sin embargo, hay un elemento que puede ser rescatado.

En las peticiones de representatividad por cuotas existe una situación que no suena nada mal. Al contrario. Es la idea de la apertura y renovación de los representantes a la admisión de otros, sean mujeres o miembros de etnias.

Mientras eso no signifique el relajamiento de la calidad de los representantes, debe dársele la bienvenida pudiendo ser una oportunidad de reanimación y cambio positivo.

Sin embargo, mucho me temo que la mentalidad opuesta sea la que domina: creer que la representatividad solamente sea posible mediante el ajuste demográfico entre representantes y representados.

Una mentalidad llamativamente ilustrada en querer hacer sentir orgullo demográfico de grupo cuando uno de sus miembros logra la posición de representante.

Esta mutación de la idea original de la representación política a la representatividad demográfica por cuotas es otro de los cambios notables de la política de nuestros tiempos.

Como alguna de las otras mutaciones que he apuntado —legal, democrática, moral, de la libertad— no es una transformación positiva, ni mejora las posibilidades de progreso. Al contrario.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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