Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nacionalismo y Consecuencias
Leonardo Girondella Mora
17 septiembre 2014
Sección: NACIONALISMO, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Es una observación muy poco meditada la de que el lugar de nacimiento es un accidente —una situación jamás decidida por la persona. Nacer en Edimburgo o en Buenos Aires es algo que no fue decidido por la persona.

Resulta, por eso mismo, algo extraño que un accidente sea llevado a extremos pasionales en expresiones patrióticas demasiado exaltadas.

Si pudiera hacerse el experimento, podría verse cómo la misma persona en caso de haber nacido en Cleveland habría aplaudido a su selección de futbol en un juego contra México; pero habiendo nacido en México, ella aplaude a su selección.

El mismo caso resulta en otros “accidentes” no decididos por la persona, como el haber nacido en Calcuta o en La Paz, haber nacido hombre o mujer, haber nacido de una raza o de otra —situaciones fortuitas que por alguna razón la persona convierte en rasgos definitorios personales de inmenso valor.

La explicación aparente más razonable es la búsqueda de dimensiones de pertenencia personal, entre las que el nacionalismo juega un papel destacado y relevante —inclusive llevado hasta las más graves decisiones políticas.

En las negociaciones posteriores a la I Guerra Mundial, el nacionalismo jugó una parte vital influyendo acuerdos que definían como dignos de auto determinación a las nacionalidades culturales y merecedoras de separación entre ellas (en buena parte, por rivalidades mutuas).

En estos tiempos, las situaciones se repiten con algunos casos muy sonados: catalanes, escoceses, vascos y otros más —los que se justifican a sí mismos bajo el principio de nacionalidad, como criterio único, merecen autonomía política.

La petición de autonomía por motivos nacionalistas contiene elementos razonables como los de la identificación personal que son creados por idioma, historia, costumbres, religión, creencias, costumbres comunes —los que facilitan el gobierno.

Pero no son lo único a considerar, especialmente en tiempos más actuales, de grandes emigraciones y globalización generalizada —tendencias opuestas al aislacionismo inmerso dentro del nacionalismo como criterio único y que reclamaría un estado estacionario en el que los cambios serían vistos como amenaza nacional.

El nacionalismo, además, llevado a sus extremos lleva a situaciones propicias a la violencia, sean en un estadio de futbol o al empleo de ejércitos —porque es parte del nacionalismo la sospecha del extraño, el recelo del que es distinto y por definición una amenaza latente.

Más aún, el nacionalismo es elemento que viaja asociado a gobiernos populistas que explotan sentimientos de odio al extraño —al que suelen convertir en chivo expiatorio de los males propios, con los conquistadores españoles como un ejemplo clásico en América Latina y no distinto al odio a los judíos en otras partes.

Tratar este tema tiene sentido en estos tiempos por una razón que no recibe gran atención: la realidad de actos terroristas que tienen una raíz nacionalista extrema —en los que la cultura/religión/nacionalidad decretan la extinción de otros como deber moral.

Una situación extrema pero real y en buena parte causada por pasiones culturales llevadas al clímax natural que producen, el odio al diferente.

&&&&&

Finalmente, anoto algo que me parece importante en esta temática.

Si se acepta que la nacionalidad justifica soberanía política, eso es aceptar también que la soberanía radica en las personas que forman la nacionalidad en cuestión —en cada una de ellas hay esa soberanía. Es decir, la soberanía al final es personal e individual, no colectiva.

Un ser en el que radica la autonomía y la soberanía es, por definición, libre por sí mismo —y esa libertad no conduce necesariamente a un gobierno nacionalista, sino a un gobierno de ciudadanos libres.

Nota del Editor

Si le gustó la columna, quizá también:

Nos Falta Una Pata

Nacionalismos y Dignidad Humana

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras