Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No, es Demasiado
Leonardo Girondella Mora
8 septiembre 2014
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Es aceptable la idea de una meta para la existencia humana —la de ser felices hasta donde separador.001sea posible para cada una de las personas bajo las circunstancias que la rodean.

No entro al problema de definir felicidad y que es claramente una concepción personal variable —simplemente anoto que ésa es una meta que resulta aceptable: todas las personas ambicionan ser felices.

La pregunta ahora es la natural, la de qué hacer para que las personas sean felices —y que ha sido respondida por una escuela política y que dice que debe ser el Estado quien se haga cargo de que la felicidad llegue a todas las personas.

¿Es posible que la felicidad común sea una responsabilidad asignable a un gobierno? Los proponentes del Estado de Bienestar dicen que sí —yo no estoy tan seguro de que pueda hacerse. Estas son mis razones:

• La meta es demasiado grande, demasiado ambiciosa, colosal. Imaginar que el gobierno puede hacerse responsable de la felicidad de siquiera una pequeña ciudad de 100,000 habitantes es ya desmesurado —menos aún de la felicidad de millones en un país.

• Cada persona tiene su propia idea de felicidad, muy distinta a la del resto, y el gobierno debe personalizar cada trato a cada persona en cada instante —si no lo hace, la persona sufriría una caída en su felicidad. Lograr ese trato personalizado es imposible.

• Ante esa imposibilidad, el gobierno tiene una alternativa tentadora, la de definir a la felicidad como un molde general al que se ajustarán todos, sin personalizar nada. Esto producirá infelicidad general por no respetar la idea de felicidad individual distinta.

• Existe otra posibilidad más prometedora, la que inicia con la reducción de una meta tan ambiciosa como la de la felicidad personal que tiene como responsable al gobierno —es la que coloca al gobierno como un eje fundamental que provee un elemento que se sabe es parte fundamental de toda felicidad personal: la seguridad personal.

• Habrá más posibilidad de lograr la felicidad de los ciudadanos cuando la autoridad limite su aportación al bien común siendo quien garantiza la llamada paz social —la que no es otra cosa que la protección de la persona, sus propiedades e intereses frente a ataques de terceros.

• Ninguna felicidad personal es posible si no existe la paz social así definida, de la que se hace cargo el gobierno y que puede realizar sin cometer un error de exceso de responsabilidad —y tiene la gran ventaja de descentralizar la responsabilidad de la felicidad a cada persona, que es la única que en realidad la conoce bien en todos sus detalles.

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Con lo anterior quise mostrar un razonamiento que pasa desatendido demasiadas veces, en especial por parte de los gobernantes a quienes conviene en lo personal el establecimiento de un Estado de Bienestar —tener ese régimen es parte de la felicidad del gobernante, pero me temo que no sea parte de la felicidad de los ciudadanos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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