Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Odio, Odio Colectivo
Eduardo García Gaspar
19 septiembre 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una mezcla de sentimientos. Una combinación de odio y envidia. androjo

Vestida ella con un ropaje racional.

Produce una teoría que justifica al poder ilimitado.

Todo comienza con una idea central: yo estoy mal porque tú estás bien.

La conclusión que sigue es la obvia: cuanto tú estés mal, yo estaré bien. Si quiero estar bien tendré que hacerte el mal.

Simple pero eficaz para mover mentes, convencer personas, persuadir intelectuales.

Tome usted, por ejemplo, la noción económica que explica el subdesarrollo de algunos países: los países ricos explotan a los países pobres, la riqueza de ellos es el efecto de la pobreza de otros. O bien, la lucha de clases: los proletarios viven mal porque los burgueses viven bien.

Es posible ver ya algo que bien merece una segunda opinión.

Existen ideologías políticas que están cimentadas en el odio que crea el resentimiento y que coloca a esos sentimientos en un plano colectivo. No es el odio que una persona tiene hacia otra.

Es la colectivización del odio que crea el resentimiento. Todo en un plan colectivo.

Comienza con un elemento, un grupo cualquiera que es definido como en desventaja con respecto a otro; por ejemplo, las mujeres con respecto a los hombres, o los consumidores con respecto a los empresarios.

Sigue con una teoría explicativa que afirma que la mala situación del grupo en desventaja es el efecto de la buena situación del grupo en ventaja. Esta teoría es causal y clara. Todos pueden entenderla: el pobre más ignorante entenderá que su situación es causada por la conducta de los ricos.

En este punto, la teoría desaparece. Y surgen los sentimientos. La razón se hace de lado y aparecen las emociones. El nuevo cimiento es el rencor de unos hacia otros.

Las personas se alimentan de animosidad e inquina. Si piensan ya tener la explicación real de la mala situación de unos, no se molestan más en examinarla.

Todo lo que les queda es odiar al culpable y, lo que sigue: buscar lastimar al otro. Cuanto más daño se le haga, mejor se vivirá. El esquema está ya formalizado.

Es una estructura bipolar: oprimidos y opresores. Y la conclusión está ya establecida: castigar al opresor. Cuanto más daño se le haga, mejor sociedad se tendrá,

¿Qué hace falta? Un elemento vital, poder. Debe tenerse poder para ir en contra del opresor. Un poder que no tenga límites, que no se preocupe con cosas como justicia o derechos humanos.

El odio, o mejor dicho, la venganza no pueden tener los límites que tiene un gobierno justo.

Es de esta manera que se tiene la justificación real del totalitarismo. La institucionalización del odio colectivo que pone en poder ilimitado en manos de un verdugo que emite decretos de culpabilidad.

Todo sustentado en una narrativa que puede tener una vestimenta científica, pero que en realidad es un cuento simple de víctimas y villanos.

Los villanos, por definición son culpables y deben ser castigados. El castigo es merecido y, se dice, resultará en un bien social. Usted puede corroborar esto en todo régimen con visos totalitarios.

Su narrativa es siempre la de colectividades opresoras y oprimidas. Muchas veces se les llama clases. Pero no importa el lenguaje, siempre existe ese mecanismo de causa y efecto. Los pobres son pobres porque los ricos son ricos. Y ya, no hay necesidad de otra cosa.

La narrativa se asimila de tal manera que logra convertirse en una explicación universal de todo problema social.

Y se alimenta a sí misma poniéndose en una desenfrenada búsqueda de grupos oprimidos: obreros, indígenas, jóvenes, mujeres, ancianos, madres soleras, los que sean. Ahora se busca al opresor, que resultará ser el opuesto natural.

Mi punto básico es que esa manera de entender a los problemas de la sociedad se convierte en eso que puede llamarse paradigma: un esquema mental y marco de referencia profundo y poco consciente, que termina en solo poder ver opresiones solucionables por medio del otorgamiento de más poder al gobierno.

Un esquema mental que se alimenta en el rencor y justifica sentimientos de odio colectivo.

Es la mente que emite juicios de culpabilidad general: los salarios son bajos porque las utilidades son altas, las mujeres ganan menos porque los hombres ganan más, los pobres no tienen qué comer porque los ricos comen mucho…

En resumen, he intentado apuntar a una manera de pensar que abre la puerta a gobiernos excedidos y, al final, a regímenes totalitarios. El odio no nos lleva a nada bueno.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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