Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pensar o no Pensar
Eduardo García Gaspar
6 noviembre 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un problema. Es una dificultad. androjo

Es eso de qué hacer cuando uno mismo tiene que definirse.

Cuando se tiene que determinar la posición personal.

Y cuando, al mismo tiempo, no se tiene seguridad. Ni se tiene conocimiento suficiente.

Es una temible combinación de inseguridad y desconocimiento, con un rechazo general de la idea de definirse con claridad.

Pongo un ejemplo real para mayor claridad. La persona que rechazó definirse como socialista al mismo tiempo que atacaba sin bases sólidas la postura de quienes defendíamos al capitalismo.

La mezcla es fascinante y se da en otras instancias también, por ejemplo al hablar de religión. Sin conocimiento se ataca a la religión al mismo tiempo que se rechaza concretar la posición personal.

Como el caso anterior: “Mira, el liberalismo nunca ha generado progreso y solo crea ricos y pobres y no, no soy socialista, sino que mantengo mi mente abierta a todas las opciones”.

Bien vale una segunda opinión examinar estos casos de tantas discusiones.

Comienza con la persona opinando en contra de lo que otra ha dicho. Si se dice que Dios existe, ella opina que no. Si se dice que el mercado libre es mejor, ella dice que no.

Sigue con otro rasgo, la generalmente supina ignorancia de esa persona. No ha leído un libro al respecto, no ha estudiado el tema. Y, sin embargo opina sin embages lo contrario de lo que dice el otro.

Finalmente, hay una dosis de inseguridad si se le pide que se defina a sí misma, que adopte una creencia concreta de la que sea partidaria. Y no lo hace, no se concreta.

Ahora sí, con rodeos y circunloquios se sale por la tangente. La inseguridad total personal.

Es como un querer mantenerse en un limbo de indefinición. Un lugar deseable donde se flota sin dirección. Cómodamente, sin necesidad de esfuerzo alguno. Donde placenteramente puede permanecerse en un estado vacuo, superficial, muy adecuado a quienes están confundidos.

Peor aún, si el valor de adoptar alguna creencia lleva a contrariar a otros, especialmente si forman una mayoría percibida. Sin quererlo ni sospecharlo, la persona se adentra en el pensamiento único y estándar que rechaza a la posibilidad de concretarse. Circunstancias en las que resulta invaluable una herramienta popular.

La de apuntar que estamos de acuerdo en no estar de acuerdo. La de decir que estamos de acuerdo en diferir. Es irse por la salida fácil, la de suponer que cada quien tiene su opinión y que todas ellas son respetables. Lo logrado es claramente una vida que flota en un lago de indecisión y recelo.

El fenómeno es muy marcado en discusiones políticas. La persona a la que me referí en el principio, la de escasos conocimientos, manifestó eso a lo que me refiero.

Dijo que difería de los argumentos de defensa de los mercados libres, pero al mismo tiempo evitó definirse, huyó de la posibilidad de proponer algo. Sobre todo, escapó de la alternativa de discutir productivamente.

Es frecuente que eso suceda en las discusiones políticas, económicas y morales. Quizá pueda resumirse como un padecimiento de mente demasiado abierta. Tan abierta que nada concluye y poco absorbe.

Presumiendo de flexibilidad y plural se mente se abre a lo que sea, incluso a lo más descabellado. Al mismo tiempo, esa transigencia amplia rechaza toda posibilidad de concluir algo, de llegar a una decisión. Y así se queda en esa laguna estancada de indefinición juzgada como clímax de la razón.

Conectado íntimamente con el relativismo, esa postura de mente abierta a todo mantenida en la indefinición es un signo de nuestros tiempos. Una faceta del post modernismo que se vanagloria en no tener nada que vanagloriar. Donde las ideas de razonamiento, juicio, verdad, realidad, no tienen sentido.

El resultado es una cantidad notable de personas que flotan en esas dudas, estancadas en la posición de su no-posición. Es así que se tornan presas fáciles de lo que sea que se sienta como un cambio de avanzada y que no les haga pensar. Esto es lo que ha hecho aceptable a la idea de la corrección política.

Un problema, al final de cuentas, de no pensar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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