Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Personas y Empresas
Leonardo Girondella Mora
15 octubre 2014
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Existe una serie de opiniones sobre las empresas que examino en lo que sigue. Son separador.001ellas opiniones casi siempre críticas que las colocan como responsables de efectos negativos en la sociedad.

Esas críticas proponen ideas localizadas generalmente en dos ejes: (1) las empresas deberían pagar más impuestos y (2) deberían dejar de trabajar bajo el principio de maximizar sus ganancias.

Lo que quiero examinar es la idea subyacente a esas críticas y que suele ser pasada por alto demasiadas veces —la idea de que las empresas son iguales a personas físicas, cuando en realidad no lo son.

• Una empresa es una entidad legal, formal la mayoría de las veces, que está formada por personas entre las que existen contratos de naturaleza distinta —una especie de organización sustentada en la colaboración de diferentes personas.

No es una persona, sino la asociación de personas con un determinado fin, como por ejemplo, producir acero plano o juegos para computadora —donde realizan distintas clases de trabajos o hacen aportaciones diferentes.

• Creer que las empresas son personas provoca una imagen distorsionada de la realidad —como una metáfora que hace entender a las empresas como personas que tienen sentimientos, inteligencia y libertad en sí mismas.

Esta manera de pensar es la que produce expresiones como “empresas codiciosas” y similares que buscan hartarse de dinero a toda costa, dañando a quien sea —lo que lleva incluso a la idea de “empresa socialmente responsable”.

• Esa forma de ver a las empresas, confundiéndolas con personas, es lo que facilita las propuestas de pagar más impuestos, reducir sus utilidades, abandonar el lucro y el resto.

Las empresas, que están formadas por personas reales, transfieren lo que se haga con ellas a quienes la forman directamente. Un mayor impuesto sobre ganancias, por ejemplo, tendrá un efecto en la reinversión de fondos y afectará de diferentes maneras a empleados, trabajadores, accionistas, proveedores.

Incluso afectará a quienes compran sus productos, con posiblemente precios más altos —es decir, la empresa, siendo una agrupación voluntaria de personas, pasa a quienes la forman lo que a ella le suceda.

Si la empresa, por ejemplo, abandona la idea de tener utilidades, eso alterará a quienes trabajan en ella —posiblemente haciendo más corto el tiempo de empleo si es que deja de recibir fondos para su sustento.

• Otra manera de comprender que las empresas no son personas, es aceptar que las empresas no realizan ninguna de las cosas que hacen los humanos —por ejemplo, no consumen para su subsistencia, ni viven autónomamente.

Lo que a ellas se les hace se le hace a quienes la forman: accionistas, trabajadores, empleados —como lo muestran los impuestos a las ganancias, que en realidad son costos que se transfieren a esas personas de alguna manera, incluyendo a personas que se relacionan con ella, como proveedores y clientes.

La empresa en realidad no paga esos impuestos a las ganancias. Los pagan de diferentes maneras quienes la forman y dan existencia.

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Mi punto ha sido simple. Al entender que las empresas no son personas puede comprenderse mejor que lo que a ellas se hace se hace en realidad a quienes la forman —lo que debe producir una menos descuidada serie de propuestas acerca de lo que con ellas se haga.

Un ejemplo común es el de los salarios mínimos, que suelen justificarse al menos en parte diciendo que “las empresas deben ser menos codiciosas y pagar salarios más elevados” —otra propuesta que supone que las empresas son las personas que pagan esos salarios.

Elevarlos, sin embargo, debe entenderse mejor si se evalúa a la empresa como una entidad que transfiere al resto lo que con ella se hace —pudiendo traducirse en despidos o menos contrataciones, reducción de empleados y ejecutivos, disminución de ganancias e impuestos recolectados, menos investigación y desarrollo, descenso de renovación de máquinas, precios mayores…

Si las empresas son organismos colaborativos de personas reales, también son organismos que reparten a esas personas lo bueno y lo malo que con ellas se hace —lo que puede hacer pensar a algunos que dado lo anterior, entonces lo que hay que hacer es enfocar la atención a los accionistas, subiéndoles los impuestos y atacando su afán de ganar dinero.

Sucede, sin embargo, que siendo parte de la empresa, lo que se haga con los accionistas también afecta al resto de quienes forman la empresa —una entidad en la que sus partes están relacionadas mutuamente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Personas y Empresas”
  1. Alejandro Dijo:

    En este caso si hay un problema, y es precisamente la figura legal que se ha establecido para las corporaciones llamada “persona moral”, la cual ha sido sistemáticamente abusada desde hace mucho tiempo. Si recordamos, la figura de la “persona moral” le da a las empresas el mismo trato jurídico que a las personas físicas, precisamente porque una sociedad de personas no podía tener bienes en conjunto o comprar y vender activos, o sacar préstamos y otras atribuciones que correspondían a las personas físicas. El caso es que los abogados de las empresas han extendido fuera de lo razonable los derechos de estas “personas” morales las cuales ahora tienen atribuciones que causan efectos tremendos en algunos casos a la sociedad en su conjunto (como problemas ambientales, daños colaterales en la sociedad y daños morales y patrimoniales a muchas personas). La diferencia es que para las personas físicas, el cometer un delito o violar la ley implica la pérdida de la libertad en casos graves, pena que es disuasoria de un comportamiento anti social, pero en el caso de una persona moral, la decisión es meramente económica, puesto que la empresa no tiene cuerpo que pueda ser encarcelado, únicamente podría aplicarse una pena económica o bien decretarse su “muerte” (el disolverla), pero eso legalmente es bien difícil que ocurra. Por tanto las empresas legalmente si son vistas como personas, pero podríamos decir que tienen un comportamiento psicótico al únicamente fijarse en sus efectos propios y no en los efectos laterales.





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