Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Planeación y Libertades
Eduardo García Gaspar
14 noviembre 2014
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es algo curioso, incluso gracioso. androjo

Como una contradicción inconsciente. Proponer una cosa en un lado y hacer la contraria en otro.

La ilustró muy bien una persona hace poco.

Habló ella de la necesidad de un nuevo sistema económico, mejor y más justo.

La propuesta tuvo sus cosas interesantes. Dijo ella que ese nuevo sistema económico se enmarcaría dentro de un gobierno democrático.

Los ciudadanos elegirían a sus gobernantes, como sucede en una democracia y vivirían bajo un estado de derecho, que es lo que caracteriza a una república.

Nada de indeseable hay en estas ideas, al contrario. Es especialmente admirable la consideración del elemento republicano, ese de un estado de derecho que limita al exceso democrático. Pero lo interesante vino después.

Propuso esa persona que el nuevo sistema económico, ése que era más justo y mejor, tendría una estructura de planeación central.

Es decir, desde el gobierno y gracias a planes con duración variable, se decidiría qué producir y en qué cantidades; dónde invertir y construir plantas; y la estructuración de un sistema de precios de bienes que hiciera accesibles los bienes producidos.

La propuesta de la economía planeada centralmente no es nueva y siendo muy conocida, dejo su análisis y examen a los economistas (los que suelen explicar con claridad el por qué no funciona bien ese sistema).

Pero lo que me importa y que creo que bien vale una segunda opinión es el contraste en las propuestas que hizo esa persona.

Claramente propuso un sistema democrático y republicano, con legisladores electos y leyes votadas por mayoría. Lo que es llamativo es que propusiera un sistema económico contrario a las ideas democráticas.

No es complicado. Usted tiene el derecho y la libertad de votar en elecciones por quien usted prefiera, pero curiosamente no tiene el derecho ni la libertad para decidir invertir su dinero en una empresa, pues eso lo decide el gobierno. Tampoco puede decidir abrirla en el lugar que quiera.

Me imagino que en ese régimen propuesto por la persona, existiera la libertad de expresión.

Pero tendría que ser más clara y especificar qué se hace con quienes quieran invertir en periódicos y otros medios; respetando a la democracia ellos decidirían, pero de acuerdo con la planeación central, lo decidiría la burocracia.

Más otra posibilidad. Se presentaría un caso curioso, el de elecciones en las que uno de los partidos propusiera abandonar el sistema económico de planeación central. Desmantelarlo sería una decisión democrática si ese partido gana las elecciones.

La falla de la propuesta de la persona es ya clara. Se trata de inconsistencias.

No es congruente tener un sistema político de libertades, al estilo de una democracia republicana, y al mismo tiempo tener una economía planeada centralmente. En la democracia se respetarían libertades, pero en la economía serían violadas.

Eso es absurdo e ilógico. Pero en un sistema sin libertades, sí es congruente una economía planeada. Allí no hay libertades de ningún tipo, ni políticas, ni culturales, ni económicas, al estilo de Cuba.

Pero donde existen libertades políticas, como en una democracia, sería inconsistente un sistema de planeación económica. Esto es claro, pero nos lleva a situaciones grises y reales.

En una democracia, con poca dosis republicana, los gobiernos pueden llegar al extremo de cancelar libertades económicas a cambio de concesiones y privilegios como sistema de compra de votos.

Esto es común en países como México, donde las libertades económicas están acotadas pero existe una democracia razonable (pero no tanto una república).

La Unión Europea es otro caso similar, con una multiplicidad de leyes confusas que limitan la libertad económica y los gobiernos llegan al poder con promesas de cumplir reclamos y derechos sociales.

Mi punto es simple. Si se tienen libertades políticas para elegir un gobierno, para criticarlo y cambiarlo, resultaría incongruente que no hubiera esas mismas amplias libertades en el campo económico. No es difícil entenderlo.

Más aún cuando las libertades económicas son un instrumento de defensa de la libertad personal y el mecanismo para generar progreso.

Tener una democracia con un sistema económico de planeación estatal es como tener una toalla que solo puede lavarse en seco.

Post Scriptum

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